Mañana corta, pero intensa, en la sede de la calle García Gutiérrez de la Audiencia Nacional en Madrid. Un día especial porque ha terminado todo el período de prueba después de semanas con decenas de testigos y peritos, y a la espera de que el lunes comiencen las declaraciones de los acusados. Precisamente, la citación del tribunal que preside José Ricardo de Prada al presidente Jordi Pujol para que comparezca personalmente con el fin de valorar si puede ser juzgado, media hora antes de comenzar la sesión del lunes, ha enturbiado la sesión de hoy. Mientras comenzaba la vista, Jaume Padrós, médico personal del expresidente, aseguraba en una entrevista a SER Cataluña que Jordi Pujol no estaba en condiciones de viajar a Madrid y que su estado era «discretamente peor que hace unos meses», cuando los forenses afirmaron que no podía ir a juicio.
En este contexto, se ha celebrado la sesión de hoy con la práctica de dos periciales. Por un lado, sobre el dinero que Jordi Pujol Ferrusola cobró en Andorra por unos créditos con uno de sus colaboradores en México, Bernardo Domínguez, y, por otro lado, sobre un profuso análisis de las cuentas de Andorra de los hijos del expresidente y de su esposa, Marta Ferrusola. Las explicaciones de las dos periciales han abierto un interesante, y duro, debate entre las defensas de los Pujol Ferrusola y los inspectores de Hacienda en «funciones de auxilio judicial», es decir, de policía judicial que basaban su criterio en los informes de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal del Cuerpo Nacional de Policía (CNP).
Una de las conclusiones más evidentes de la vista ha sido el reconocimiento de que el dinero que los Pujol Ferrusola tenían en Andorra eran tres millones de euros. Una cifra, que no solo fue regularizada a través de la ventana de oportunidad que ofreció la amnistía fiscal de Cristóbal Montoro, sino que queda muy lejos de los «3.000 millones» que se había difundido que ostentaba la familia. De hecho, la pieza separada que investigaba estos importes fue archivada después de nueve años de pesquisas judiciales y las cantidades que después se difundieron se han reducido hasta los 3,3 millones de euros que dispuso Jordi Pujol Ferrusola y los 760.000 por cada uno que quedaron para los seis hermanos y la madre en el año 2000. Una cifra que según una pericial presentada esta mañana se correspondería con los 140 millones de pesetas en dólares de la virtual herencia del abuelo Florenci.

La ‘herencia’ entra en acción
Buena parte de la sesión de hoy ha sido valorar la pericial del exinspector de Hacienda Sebastián Piedra sobre las cuentas andorranas de la familia del expresidente. Su estudio partía de la base del depósito en Andorra por parte del padre del expresidente, Florenci Pujol, de 140 millones de pesetas en dólares. Una «cifra coherente» con el dinero que había en la Banca Privada de Andorra repartido entre todos los hijos. El cálculo tiene presente la evolución del incremento del valor del dinero y su actualización, teniendo en cuenta las dos devaluaciones de la peseta -un 46% en diez años- y unos tipos de interés que oscilaban en una horquilla entre el 12% y el 17%, así como los movimientos de fondos a través de productos financieros.
Una fórmula que permitiría afirmar que el dinero ingresado a principios de los años 80 del siglo pasado, en el año 2000, en el momento de la conversión a la moneda única europea, había dado un importe medio de 760.000 euros por hermano y la misma cantidad para su madre, Marta Ferrusola. De hecho, el perito ha detallado que si se hacen cálculos similares con productos financieros de los mismos estados de la Unión, como Bélgica o Alemania o, incluso, en inversiones de letras del Tesoro españolas, son cifras similares. En todo caso, en ninguna de las cuentas estudiadas «durante tres años por el perito» hay ninguna transferencia o ingreso de las empresas que están investigadas en el caso, ni tampoco de ninguna de las empresas de Jordi Pujol Ferrusola.
«Cada uno a su aire»
El perito ha descrito la evolución de las cuentas hermano por hermano. Y ha puesto de referencia, la cuenta de Mireia, que nunca retira ninguna cantidad ni dispone de ella. Una cuenta que en el año 2012 tiene 1.120.000 euros, de los cuales 711.000 provienen de la herencia. Una cifra que sirve de base para afirmar el resultado del peritaje. En todo caso, el perito ha reconocido que hay ingresos en efectivo en las diferentes cuentas de los hermanos. Ingresos que, por otro lado, provienen de Jordi Pujol Ferrusola que distribuía las ganancias de los movimientos de la herencia.
Además, ha destacado la gran cantidad de ingresos y transferencias que corresponden a movimientos bancarios de cuentas del mismo titular, como retiradas de efectivo o talones bancarios para ser ingresados en cuentas de la misma persona. Como ha especificado Martell, «mover un euro 26 veces no quiere decir tener 26 euros, sino un euro con los intereses que haya generado cada operación». En todo caso, Jordi Pujol Ferrusola obtuvo unos 3,3 millones de euros, Oriol Pujol, 657.000 euros, Pere, 504.000, Oleguer, 547.000, Marta, 518.000, y Mireia, 711.000. La variabilidad de las cifras demostraría que no había ninguna organización entre los hermanos y que «cada uno iba a su aire». El ministerio fiscal, sin embargo, ha continuado con su tesis de que, «no hay prueba que acredite la existencia de la herencia».
Los préstamos mexicanos
La primera parte de la sesión se ha centrado en una serie de créditos prestados por Jordi Pujol Ferrusola a su socio mexicano Bernardo Domínguez, muerto en el año 2011. Una operativa que el inspector de la Oficina Nacional de Investigación contra el Fraude (ONIF) consideró «falsos» porque solo tenían como objetivo «la justificación del dinero ingresado en las cuentas andorranas de Andbank» y no había recibos. «No detecté la trazabilidad del dinero de los cuatro ingresos en efectivo», ha añadido el numa de la ONIF, menospreciando los documentos contractuales de los créditos firmados en México y en euros. Por tanto, una mecánica que abonaría la tesis del fraude fiscal o del blanqueo. Los créditos eran 6 millones de euros en 2007 y un millón de dólares en 2010.
La defensa ha sido hábil, aunque también tenía de contrario al presidente del tribunal, que se ha esforzado en proteger al numa. El letrado del hijo mayor del expresidente, Cristóbal Martell, le ha hecho repetir la mecánica de la operativa de los créditos, es decir, «la petición, la entrega y el pagaré». Martell le ha recordado que el recibo que encuentra a faltar queda integrado en el ingreso y el pagaré que recibe el prestador, en este caso, Jordi Pujol Ferrusola, y, por tanto, «hay la perfección del negocio jurídico». Esto es la consumación del acuerdo. «Eso es su opinión», le ha replicado con poca cortesía el numa mirando al presidente de tribunal en busca de complicidad.
Por otro lado, el numa ha tenido que admitir que las escrituras públicas donde se formalizaban los créditos no fueron impugnadas judicialmente, ni investigadas ni objeto de litigio. De hecho, ha evidenciado que se basó en el informe policial y no en los documentos que soportaban las operaciones analizadas por la policía. Para mantener la tesis acusatoria, el numa ha insistido en que Bernardo Domínguez no tenía ninguna cuenta en Andorra, ni ninguna caja de seguridad y, por tanto, los ingresos «eran ilógicos». Las defensas han replicado que los pagos en efectivo no era necesario que se hicieran desde Andorra y han preguntado si se miró en otros países europeos. La respuesta ha sido negativa.

