La Assemblea Nacional Catalana (ANC) ha organizado para el próximo 15 de febrero un acto de apoyo a Pablo Hasél, a quien definen como «el último preso político». La convocatoria es en el centro penitenciario de Lledoners, en Sant Joan de Vilatorrada (el Bages), la prisión donde estuvieron encarcelados los condenados por el Tribunal Supremo tras el Primero de Octubre de 2017 y donde ahora se encuentra encarcelado el rapero de Ponent.
La entidad independentista ha querido perfilar la convocatoria como una reivindicación de la libertad de expresión y una muestra de solidaridad con un cantante que fue condenado por componer e interpretar canciones contra los actuales inquilinos de la monarquía borbónica española. Fuentes de la dirección de la ANC aseguran que el acto quiere hacer notar a Hasél el acompañamiento y la comprensión hacia un preso que nunca ha querido ningún beneficio penitenciario ni acogerse a ninguna medida paliativa de la pena por la que fue condenado.
Uno de los puntos fuertes del acto es que la ‘ANC ha buscado apoyo del mundo académico internacional. De hecho, según fuentes de la entidad han aplicado la fórmula de la Comisión de la Dignidad de principios de los años 2000, esto es, explicar el caso de Hasél y su condena por sus mensajes contra la corona española. Varios catedráticos eméritos y profesores universitarios europeos han firmado un manifiesto de apoyo al rapero que se leerá en el acto del 15 de febrero en Lledoners.

Cinco años desde el encarcelamiento
Hasél entró en la prisión de Ponent en febrero de 2021 tras una operación de los Mossos d’Esquadra en el rectorado de la Universidad de Lleida y al cabo de cuatro años fue trasladado a Lledoners. Su arresto y encarcelamiento generó una avalancha de protestas y disturbios por toda Cataluña en defensa de la libertad de expresión. Desde su internamiento Hasél ha rechazado participar del programa de tratamiento penitenciario porque, a su criterio, solo busca el arrepentimiento del recluso, que es “el objetivo de la represión”. El rapero ha asegurado en las escasas veces que ha tenido la oportunidad que «no está dispuesto a renunciar a sus principios a cambio de un indulto y considera “intolerable” que en una prisión de la Generalitat se le quiera hacer “un lavado de cerebro”. Hasél fue condenado a nueve meses de prisión por enaltecimiento del terrorismo, una pena que se sumó a una anterior de dos años por el mismo delito.

