Pedro Sánchez vuelve a recurrir al manual de supervivencia y ha adelantado las elecciones al 29 de noviembre a pesar de que hasta este lunes había repetido activa y pasivamente que los comicios serían en 2027, agotando la legislatura. El anuncio de un adelanto electoral dentro de 54 días responde a la necesidad de abrir una ventana de oportunidad en un contexto muy complicado para sus intereses. Después de tres años con una legislatura incapaz de aprobar presupuestos o sacar adelante carpetas clave, el presidente español intenta forzar un cambio de guion en la conversación pública aprovechando la ola de movilización social por el derecho a la vivienda y el reciente impacto del caso Maricarmen. De hecho, sus intenciones electorales ya quedaron claras en el último pleno en el Congreso antes de la votación de los dos decretos de vivienda. Allí ya hizo un discurso cargado de electoralismo y advirtió a la oposición, sobre todo al PP y a Junts, que «la historia los juzgará antes de lo que creen y con más contundencia de la que imaginan».
La maniobra, sin embargo, se vislumbra como una jugada de alto riesgo. Para el profesor de Ciencias Políticas de la UAB Marc Guinjoan, el presidente español «buscaba una ventana de oportunidad, algún momentum para convocar elecciones, y ha aprovechado un poco la ola de movilizaciones». Según el politólogo, se trata del «mejor de los peores momentos para convocar», aunque matiza que «eso tampoco significa necesariamente que sea un buen momento para él». Por su parte, el politólogo y profesor de la UPF Toni Rodon considera «un gran misterio cuáles son los objetivos» de la convocatoria y apunta que Sánchez ha visto «un cierto cambio de guion en el discurso público a raíz de la vivienda» para intentar concentrar el voto de izquierdas. Asimismo, recuerda que hasta ahora la única encuesta que le da la victoria es la del CIS.
Los analistas consultados por El Món coinciden en que estas elecciones tienen un claro objetivo táctico: retener al electorado propio, movilizar la línea progresista bajo la amenaza de la extrema derecha y, sobre todo, absorber el voto de la izquierda a la izquierda del PSOE. «Es una estrategia que será mucho más eficaz para cargarse toda su izquierda que para cargarse al PP y Vox», sostiene el exvicepresidente del Parlamento y politólogo Josep Costa, quien recuerda que «las elecciones anticipadas las carga el diablo». Sin embargo, admite que Sánchez ha mostrado una «especial habilidad para manipular» la agenda política y crear un «escenario» favorable para poder tener un relato para la campaña electoral. A pesar de convocar elecciones, Sánchez no se ha quedado de brazos cruzados y este mismo martes el Consejo de Ministros validará de nuevo los decretos de vivienda que, posteriormente, pasarán por la Diputación Permanente –órgano que asume funciones de la cámara baja entre legislaturas–, donde no necesita los votos de Junts para salir adelante. «Juega con los tiempos y juega con los temas», expone Guinjoan sobre el movimiento estratégico tras la convocatoria.

La trampa de la agenda social y el malestar acumulado
Los expertos consideran que la intención de la Moncloa de convertir la campaña en un monográfico sobre la vivienda puede volverse en su contra. Después de ocho años al frente del ejecutivo español, Josep Costa apunta que los fundamentos de la economía –el aumento de la inflación, el precio del combustible o el empobrecimiento generalizado de las generaciones más jóvenes– son un hándicap para Sánchez. Presentarse como un outsider para resolver un problema estructural de esta magnitud cuando se ha gobernado durante casi una década puede resultar inoperante fuera de la base ideológica socialista. En este sentido, Costa advierte que «todos los factores de la realidad palpable de la gente son muy antigubernamentales» y remarca que «la inflación, los problemas de vivienda y los temas generacionales favorecen más a un antisistema que a alguien que gobierna desde hace ocho años».
Además, la distancia de casi dos meses hasta los comicios abre la puerta a la posibilidad de que otros factores de peso alteren la agenda marcada por Sánchez en el anuncio de este lunes. Desde las decisiones de los tribunales sobre el retorno de Carles Puigdemont, pasando por un nuevo intento de entrada masiva de inmigrantes, hasta el impacto de eventos internacionales como las elecciones estadounidenses, pueden hacer saltar por los aires el plan socialista antes de llegar a las urnas. «Cincuenta y cuatro días son una eternidad en política y pueden pasar muchas cosas», reitera Costa. A su vez, Rodon duda de la capacidad de arrastre del discurso del miedo: «La gran duda que tengo yo es si esta idea de ‘que viene el lobo’ o ‘vota con cabeza’ será capaz de movilizar a la gente». Además, cuestiona el impacto que pueda tener la política internacional en las elecciones españolas porque «influye poco».
En términos de correlación de fuerzas en el Estado, la apisonadora del PSOE podría lograr un resultado pasable o incluso sumar escaños a costa de Sumar y Podemos, pero las encuestas continúan dando una ventaja de mayorías muy amplia a la suma de PP y Vox. En un escenario similar al de 2008, el PSOE podría quedarse sin socios de coalición viables para articular una nueva investidura. Como resume Costa, Sánchez «puede plantarse el día de las elecciones y decir ‘he ganado dos diputados’, pero no poder gobernar porque se ha quedado sin socios». Rodon, por su parte, señala que se puede dar un escenario parecido al de hace dos elecciones: «Si Vox lo hace bien y el PP saca unos cuantos votos más, podríamos estar en un escenario en el que el PSOE no gana las elecciones, pero, al menos, gana en votos» y eso le serviría para desmontar un poco el relato a Alberto Núñez Feijóo.

El tablero catalán: el colapso de los acuerdos y las opciones de ERC y Junts
El adelanto electoral golpea de lleno la carpeta catalana y deja en el aire la agenda negociada entre Esquerra Republicana y el PSOE, y algunas carpetas con Junts. Marc Guinjoan recuerda que la financiación singular estaba pendiente de debatirse en el Congreso, mientras que hitos pendientes como el traspaso de Rodalies, la cesión del control de puertos y aeropuertos a los Mossos d’Esquadra y la cesión de competencias en inmigración que defendía Junts quedan aparcados. «Nada de esto se aprobará, el catalán en Europa tampoco se habrá aprobado, y lo único que parece que podrán llevar como resultado será la amnistía», certifica Guinjoan. En este mismo sentido, Toni Rodon remarca que «la materialización de los pactos es más bien limitada, por no decir casi del todo inexistente».
Ante este escenario, el PSC intenta activar la receta del miedo y pedir el voto útil en clave estatal como ha dejado claro el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, esta misma mañana a través de su cuenta de la red social X: «Cataluña estará con Pedro Sánchez». Sin embargo, Guinjoan subraya el papel complicado de los socialistas catalanes, ya que «el gobierno de los competentes se está ahogando» y «el votante del PSC vota en clave española y es bastante indiferente a todos estos traspasos de competencias». Por su parte, Esquerra Republicana mantiene la carta de Gabriel Rufián como principal activo electoral con unas perspectivas «bastante buenas». «La candidatura de ERC será Rufián y diez más», ilustra gráficamente Guinjoan, recordando que el portavoz de ERC en Madrid «tiene la mejor valoración de Cataluña porque es un político que está extremadísimamente bien valorado por el electorado de muchos partidos políticos». Paralelamente, Josep Costa apunta que en Cataluña existe una dinámica donde «los socialistas pueden votar a Rufián tranquilamente porque saben que es votar al PSOE y también pueden votar a los Comuns porque saben que es votar al PSOE», dado que las principales opciones han acabado facilitando la gobernabilidad de la Moncloa. Toni Rodon, por su parte, señala la tensión interna que hay en ERC entre Rufián y el resto del grupo parlamentario, con los cuales no tiene relación.
Por su parte, Junts per Catalunya afronta la campaña con el reto de fijar un discurso propio después de haber roto la dinámica de pactos con el PSOE. «Si tú eres Junts, ¿qué dices ahora en la campaña? ¿Que volverás a investir a Pedro Sánchez o que no lo harás? Junts tiene un problema de discurso brutal», reflexiona Costa. Otro factor a tener en cuenta, según señalan los expertos, es un posible retorno de Carles Puigdemont que, según Rodon, «podría ayudar a revivir un poco el partido». Aunque no lo ven como candidato –posibilidad que no descartan del todo–, los tres expertos suponen que el partido aprovechará el retorno del presidente en el exilio para obtener rédito electoral. Además, los tres señalan que el marco electoral catalán presenta una brecha inédita por la decisión de Aliança Catalana de no presentarse a las elecciones españolas y que esto «aparentemente» puede favorecer a Junts. Para Costa, el partido de Sílvia Orriols había ocupado un espacio como «partido disidente que no es acólito de Pedro Sánchez», y ahora su electorado potencial queda huérfano. «El discurso que haga Junts, será para intentar recuperar ese voto aprovechando que Aliança no se presenta», concluye Costa, remarcando que esta pugna por el voto huérfano es «la historia más interesante» de los comicios en Cataluña.

