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El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, ha anunciado la disolución de las Cortes españolas y la decisión de adelantar las elecciones españolas, previstas para el año próximo. La decisión llega tras un fin de semana de reflexión –con conversaciones con cargos del PSOE y del ejecutivo– debido a la imposibilidad de sacar adelante los reales decretos ley sobre vivienda impulsados por la Moncloa en el Consejo de Ministros de la semana pasada. El detonante definitivo ha sido la incapacidad de llevarlos a cabo por la posición de Junts per Catalunya, que había reclamado formalmente al ejecutivo del PSOE y Sumar que retirase los dos decretos y abriera una negociación a partir de un texto de mínimos que los de Carles Puigdemont entregaron a la ministra de Vivienda durante el pleno. Así, Sánchez ha anunciado que las elecciones se celebrarán el 29 de noviembre, y ha pedido a la ciudadanía «movilizarse» para tener un Congreso con una «mayoría progresista mucho más amplia». «Hemos cometido errores y no hemos hecho todo lo que nos habíamos propuesto. Para hacer más necesitamos renovar el apoyo de la gente», ha rematado.

De hecho, el mismo Sánchez intervino por sorpresa en el debate y, justo antes de las votaciones hizo un discurso con un claro contenido electoral advirtiendo a los grupos que votaron en contra de los decretos, especialmente a PP y Junts, que «la historia les juzgará antes de lo que creen y con más contundencia de la que imaginan». Este lunes, Sánchez ha subrayado «hemos tenido que trabajar con un Congreso muy áspero, donde algunos consideran pactar como traicionar y bloquear como vencer». «Una oposición sin ningún sentido de Estado, que vota en contra de medidas que eran buenas para el país», ha sentenciado. «Hace más de tres años las urnas y el Congreso decidieron volver a apostar por un gobierno de coalición progresista para que España continuara avanzando por el camino de la ambición y la justicia social, conseguirlo no ha sido fácil», ha subrayado.

Así, el presidente español ha decidido acelerar el tramo final de la legislatura y fijar la fecha de los nuevos comicios generales para el próximo 29 de noviembre. El jefe del Ejecutivo español comunicará la decisión al rey Felipe VI este mismo lunes y convocará inmediatamente una reunión del Consejo de Ministros para aprobar el decreto de convocatoria. Según establece la legislación electoral vigente, la publicación del decreto en el Boletín Oficial del Estado (BOE) –prevista para este martes– activa de manera automática un plazo ineludible de 54 días hasta la celebración de las elecciones. Este cómputo temporal es el que desemboca directamente en la jornada del domingo 29 de noviembre como el primer escenario de urnas sobre la mesa de la Moncloa.

El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, en una rueda de prensa en la Moncloa este martes / ACN

Aprovechar la tensión social para frenar un eventual gobierno de PP y Vox

Con esta decisión, Sánchez busca aprovechar la tensión social que hay en la calle para resolver la fragilidad de la mayoría parlamentaria que lo sostenía desde la investidura, un bloque que se ha ido resquebrajando progresivamente por las discrepancias de fondo con la formación de Carles Puigdemont en materia económica y social. Aun así, las encuestas auguran que una mayoría formada por PP y Vox podría asaltar la Moncloa y dar por finalizada la etapa de Sánchez como presidente español. De hecho, el presidente español ha advertido durante su discurso que la ciudadanía tendrá que decidir entre ellos o «entregar las riendas del país a una coalición ultraderechista que no ha propuesto nada» y que solo quiere «beneficiar a una minoría privilegiada». «Los españoles debéis decidir qué papel jugar, si sumarnos a esta ola ultraderechista o que España continúe siendo un baluarte de apertura y justicia social y responsabilidad medioambiental, si retroceder o continuar avanzando». «Confío en mis compatriotas», ha concluido.

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