Movimiento interesante del Estado. El Real Instituto Elcano, el gran centro de pensamiento con un patronato presidido por el monarca español, Felipe de Borbón, ha difundido a través de su boletín un extenso estudio titulado La relación bilateral entre Marruecos y EE.UU. y sus implicaciones para España. Un detallado y largo estudio, con fecha 4 de septiembre, firmado por el mismo director del think tank, Charles Powell, y una de las «investigadoras principales» de la entidad, Carlota García Encina. Todo ello en el marco de la crisis de Ceuta que investiga la Audiencia Nacional como un delito contra la integridad del Estado.
El estudio razona que la relación EE.UU.-Marruecos ha pasado de ser «una asociación histórica y de seguridad a una relación estratégica mucho más multidimensional a la que se suma la geoeconomía, cadenas de suministro, energía, tecnología y proyección hacia África». Por ello, recomienda intentar hacerse valer ante Washington más que «detener el ascenso marroquí».
La difusión del estudio y el énfasis en la luna de miel que viven los EE.UU. con el régimen marroquí coincide con la crisis de Ceuta, y la idea que mantiene el gobierno de Pedro Sánchez de que tras la entrada masiva de migrantes hay más responsabilidad de los norteamericanos e Israel que de los marroquíes. Una idea que, por ejemplo, alimentó buena parte del discurso del portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, o de sus socios de gobierno como los Comunes y Sumar. En cualquier caso, el estudio alerta de la importancia geoestratégica de Marruecos, de sus buenas relaciones con los EE.UU. y de su alianza con Israel; por lo tanto, recomienda evitar el choque con Marruecos y fortalecerse con Washington.

Un Marruecos más autónomo
El informe alerta que se debe tener presente a Marruecos como un nuevo miembro del equilibrio estratégico, en sintonía con el discurso de Pedro Sánchez. Concretamente, el pasado jueves el presidente español advertía al Congreso del hecho de que responder a Marruecos sobre la base de un informe de la policía no era responsable porque podía causar un conflicto diplomático de primer orden. «España se enfrenta, en definitiva, a un entorno regional en el que Marruecos dispone de más autonomía, más socios privilegiados y una capacidad creciente para proyectar su influencia más allá del Magreb», remarcan los analistas del Estado.
Por ello recomiendan que «la respuesta española no debería consistir únicamente en reaccionar ante cada avance diplomático marroquí, sino en reforzar los activos que hacen de España un socio difícilmente sustituible para los EE.UU.: las bases de Rota y Morón, la pertenencia simultánea a la UE y la OTAN, su posición geográfica, su capacidad de interlocución con el Magreb y el Sahel, y su papel como puente entre el Mediterráneo y el Atlántico». Es decir, que España debe negociar con Marruecos a través de los EE.UU. presionando con las cartas de las bases militares y la conexión de España con el Magreb y el Sahel como frontera europea.
En este sentido, el estudio señala que «la consolidación del eje entre los EE.UU. y Marruecos representa tanto un desafío como un incentivo para España». «El desafío consiste en evitar que el peso creciente de Rabat reduzca la capacidad española para influir en la agenda estadounidense hacia el norte de África», recomiendan los analistas. Por otro lado, advierten que «el incentivo es que la importancia estratégica creciente del Mediterráneo occidental, el Atlántico africano y el Sahel ofrece también a Madrid la oportunidad de reforzar su propio valor a ojos de Washington». En conclusión, el think tank defiende que «la cuestión central para España no es impedir el ascenso estratégico de Marruecos –algo que difícilmente está en sus manos–, sino asegurarse de que este ascenso no se traduzca en una pérdida relativa de influencia española en Washington y en su entorno regional inmediato». Es decir, que Marruecos sea más importante en Washington que España.

«España ante el eje Marruecos-EE.UU.-Israel»
Uno de los apartados más interesantes del dossier es el que analiza el fuego cruzado triangular que supone para España el tridente Marruecos-EE.UU.-Israel, y más tras el regreso a la presidencia estadounidense de Donald Trump. De hecho, los investigadores recuerdan que el inicio de las buenas relaciones entre los norteamericanos y los marroquíes fue la reivindicación territorial del Sáhara que llegó en el año 2020. A partir de ahí, la alianza estratégica pasó a ser también una alianza en cuestiones de seguridad y defensa, con Israel como tercer socio. «Rabat y Jerusalén han ampliado considerablemente su cooperación en defensa, inteligencia y tecnología, sin que la crisis en Gaza haya provocado ninguna ruptura», subraya el informe.
En pocas palabras, el think tank pide no alarmar al vecino del sur. «Para España, esta convergencia creciente entre Washington, Rabat y Jerusalén introduce un elemento nuevo en el equilibrio estratégico del Mediterráneo occidental», destaca. «No implica necesariamente un deterioro de la posición española, pero sí que modifica el contexto en el que Madrid debe gestionar su relación con Marruecos y obliga a prestar más atención a una serie de cuestiones particularmente sensibles: el futuro del Sáhara Occidental, el equilibrio entre Marruecos y Argelia, la posición de Ceuta y Melilla, en términos más amplios, el norte de África», recomiendan los analistas.
«El riesgo para Madrid reside, por tanto, no tanto en una sustitución hipotética de España por Marruecos como socio privilegiado de Washington, sino en una pérdida progresiva de centralidad española en determinados asuntos norteafricanos», opina el documento. Así razonan que «cuanto mayor sea la capacidad de Rabat para presentarse directamente ante los EE.UU. como interlocutor indispensable en el Sahel, África occidental, la seguridad atlántica o las cadenas de suministro, mayor será su capacidad para influir en el marco estratégico en el que España debe defender sus propios intereses».

