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Ismael Galancho, nutricionista de Messi, es contundente: «El error está en la proteína: no introducirla en el desayuno o abusar de ella en cada comida»

Nos pasamos la vida buscando el secreto para sentirnos mejor, para optimizar nuestro cuerpo o simplemente para perder esos kilos que se nos resisten. La dieta moderna, a menudo llena de mitos y datos contradictorios, puede convertirse en un auténtico campo de minas para nuestra salud, provocando errores que pagamos caro.

Pero, ¿qué pasaría si el error más grande estuviera justo delante de nuestras narices, en un macronutriente esencial que, paradójicamente, estamos consumiendo mal? Prepárense, porque el nutricionista que asesora a la superestrella Leo Messi ha hablado claro y su revelación cambiará su perspectiva sobre la alimentación.

El responsable de esta advertencia que ha sacudido el mundo de la nutrición es Ismael Galancho, un dietista y experto en nutrición deportiva con una trayectoria impecable, que incluye clientes como Messi, Luis Suárez o Ibai Llanos. Su voz es una de las más respetadas del sector, y su contundencia no deja lugar a dudas: muchos de nosotros estamos cometiendo errores fundamentales con las proteínas.

La proteína: el macronutriente imprescindible que no sabemos utilizar

Las proteínas son los pilares fundamentales de nuestro organismo, un macro que va mucho más allá de la simple construcción muscular (sí, nosotros también las asociamos automáticamente al gimnasio). Son esenciales para la estructura del cuerpo, para reparar tejidos como la piel y los músculos, y juegan un papel clave en funciones vitales que van desde el control del peso hasta la protección contra enfermedades.

Su capacidad para aumentar la sensación de saciedad y regular las hormonas del apetito las convierte en una herramienta imprescindible para cualquiera que busque mantener o perder peso sin sufrimiento. Además, participan activamente en funciones metabólicas e inmunitarias, ayudando a la creación de anticuerpos y hormonas que blindan nuestro cuerpo contra amenazas externas. Galancho, en su libro ‘Alto en proteína’, quiere poner orden en el caos y nos invita a ver la proteína como lo que realmente es: una herramienta útil dentro de una dieta coherente, alejada de extremismos.

El gran error que muchos cometen es no entender la proteína como una herramienta, sino como una obligación o una restricción. Y nuestro cuerpo nos avisa cuando la ignoramos.

Los errores reptilianos que cometemos con las proteínas cada día

La sabiduría popular y algunas tendencias de moda nos han llevado a una serie de errores recurrentes que Galancho no duda en señalar. El primero, y quizás el más extendido, ocurre a primera hora de la mañana: no introducimos suficiente proteína en el desayuno. Nos limitamos a un «poquito de jamón» o, directamente, optamos solo por dulces, dejando nuestro cuerpo sin el apoyo energético y saciante que necesita para comenzar el día.

Otro error común, especialmente en el mundo del fitness, es la creencia de que hay que consumir proteína en cada comida. Según Galancho, esto es un mito innecesario. El cuerpo tiene una capacidad limitada para aprovecharla en cada ingesta, y ir más allá no aportará beneficios adicionales significativos. Piénsalo como un «cubo de agua»: una vez lleno, por mucho más que viertas, el exceso se desbordará sin ser aprovechado.

Finalmente, está la idea errónea de que solo las proteínas animales son las que cuentan. La realidad es que una dieta equilibrada puede obtener proteínas de una gran variedad de fuentes, incluidas las vegetales, que son cada vez más reconocidas por sus beneficios. Ignorar esta diversidad no solo limita nuestras opciones, sino que también puede llevarnos a dietas menos sostenibles y menos completas.

¿Quién debería priorizar la proteína? la lista es más amplia de lo que piensas

Si bien las proteínas son vitales para todos, hay ciertos grupos de población que se beneficiarían enormemente de un aumento de su ingesta. Hablamos, por supuesto, de los deportistas y de las personas que buscan ganar masa muscular o perder grasa; para ellos, la proteína es la base de la recuperación y el crecimiento. Pero la lista no acaba aquí.

Los niños en crecimiento, los ancianos (para combatir la pérdida de masa muscular asociada a la edad), las mujeres embarazadas o en periodo de lactancia, e incluso durante la menopausia, tienen necesidades proteicas más elevadas. Descuidarlas puede tener consecuencias graves para la salud, afectando el sistema inmunitario, la calidad de la piel e incluso provocando la caída del cabello (sí, un error de dieta puede tener un impacto estético que nadie te quiere explicar).

¿Mi alerta? No es una cuestión de hacer dieta, sino de entender que lo que comes cada mañana podría estar saboteando todos tus esfuerzos sin que te des cuenta.

La conexión con nuestros hábitos matutinos y el futuro de nuestra salud

El énfasis de Galancho en el desayuno resuena con otras voces expertas en nutrición. De hecho, Blanca García-Orea, otra reconocida nutricionista, ya advertía que «si en el desayuno solo quieres dulce, no tienes hambre, tienes apetito». Esta frase subraya que la elección de dulces a primera hora no responde a una necesidad real del cuerpo, sino a un deseo, a menudo provocado por el hábito y la falta de nutrientes esenciales como la proteína.

Cuando nuestro desayuno es pobre en proteínas, el cuerpo rápidamente nos pide energía rápida en forma de azúcares, creando un círculo vicioso de picos de insulina y bajadas que nos dejan con hambre al cabo de pocas horas. (Y sabemos lo que eso significa: picar entre horas, opciones poco saludables y sentir que nunca estamos saciados). Esta mala praxis matutina no solo afecta nuestro peso, sino también nuestra energía, concentración y, a largo plazo, nuestra salud metabólica.

Tu salud no puede esperar: el momento de actuar es ahora

Galancho es tajante: mucha gente consume dos e incluso tres veces más proteína de la que necesita, una práctica ineficaz e innecesaria que nos lleva a un desperdicio de recursos y a una carga innecesaria para el cuerpo. El secreto no radica en la cantidad máxima, sino en la cantidad adecuada y en la distribución inteligente a lo largo del día. Estamos hablando de dinero, de energía y de tu salud.

Revisar tus hábitos de ingesta de proteínas, especialmente en el desayuno y la distribución por comidas, es una de las decisiones más inteligentes que puedes tomar para tu salud a largo plazo. Ya no es una recomendación, es un aviso del experto que pone a punto al mejor futbolista del mundo. ¿Puedes permitirte ignorarlo? Tu cuerpo, y tu ahorro, te lo agradecerán, ya que aprender a comer bien es el mejor truco para tu salud.

Así que la pregunta es, ¿estamos realmente escuchando lo que nuestro cuerpo necesita o nos dejamos llevar por falsas creencias?

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