L'escapadeta
David Summers (Hombres G) se refugia en este pueblo de Huelva: su joya oculta con capilla del siglo XV y playas únicas

Incluso las grandes estrellas, acostumbradas al escenario y a los focos, necesitan su propio rincón de paz. Un lugar donde el tiempo parece detenerse, donde el anonimato es su tesoro más preciado y donde la naturaleza y la historia se combinan para ofrecer un verdadero refugio. Este lugar existe, y nosotros lo hemos descubierto.

Y lo que nos ha sorprendido es quién lo ha elegido. Hablamos del mismo David Summers, la icónica voz de Hombres G, que con 62 años ha encontrado su paraíso particular en un pueblo que muchos solo conocen por sus chistes. Pero la realidad que se esconde detrás de los tópicos es un secreto que vale la pena explorar.

Su nombre es Lepe, en la costa occidental de Huelva, y es mucho más que un nombre en una canción popular. A solo 31 kilómetros de la capital, este municipio se revela como una joya oculta que combina una historia fascinante, playas de aguas cristalinas y unos espacios naturales perfectos para desconectar. Déjenos decirle que esto es imprescindible para nuestro bienestar.

El origen de Lepe se remonta a la época romana, cuando era conocida como Laepa. Sus marineros fueron protagonistas clave en los grandes descubrimientos, un hito histórico que pocos conocen. Hoy, su economía se basa en la agricultura, con la fresa como elemento estrella, y un turismo en auge que ha sabido respetar la esencia del lugar. Es el segundo municipio más poblado de la provincia de Huelva, y eso nos da una idea de su vitalidad sin perder su encanto.

A veces, los lugares menos esperados son los que nos ofrecen la solución definitiva para nuestro estrés. Un descubrimiento que cambia la perspectiva.

David Summers, la voz y el bajo de Hombres G, ha encontrado en Lepe su lugar de descanso lejos de los escenarios, tras cuarenta años triunfando con temas como «Sufre mamón». Él, como muchos de nosotros, busca un espacio para bajar revoluciones, y Lepe le ofrece exactamente eso: un entorno tranquilo y auténtico que se desmarca de las masificaciones. Es un truco que las celebridades conocen muy bien, y ahora nosotros también podemos aprovecharlo.

La capilla del siglo XV: un viaje al pasado histórico

Uno de los grandes tesoros patrimoniales de Lepe es la capilla de San Cristóbal. Situada en un antiguo cruce de caminos entre Ayamonte y Sevilla, su origen se data en el siglo XV. De hecho, en su interior se han encontrado monedas acuñadas en tiempos de los Reyes Católicos. Esta capilla era una parada de oración obligada para los que atravesaban la zona, un testimonio vivo de siglos de historia que nos invita a la reflexión.

Recorrer sus muros es sentir el peso del pasado, una experiencia única que nos transporta a una época de grandes descubrimientos y devoción. ¿Quién diría que un pueblo con tanta historia escondería estas maravillas? (Nosotros tampoco lo sabíamos, hasta ahora).

Playas únicas para todos los gustos: de la multitud al paraíso nudista

Si la idea es combinar historia y religión con largas playas de aguas cristalinas, La Antilla es la opción más conocida. Con 24 kilómetros de costa, está llena de chiringuitos y rutas para pasear o ir en bicicleta, a solo cinco kilómetros del núcleo urbano. Es el lugar ideal para aquellos que disfrutan del ambiente de playa sin renunciar a la comodidad y a los servicios.

Pero si lo que buscamos es naturaleza en estado puro y una desconexión total, Nueva Umbría es la alternativa definitiva. Esta playa virgen se encuentra dentro del Paraje Natural Marismas del Río Piedras y Flecha de El Rompido. Está rodeada de dunas y pinos, y los servicios son mínimos, lo que la convierte en un secreto para amantes de la tranquilidad. Ah, y un aviso importante: es una playa nudista. Un plan radicalmente diferente, pero sorprendente.

Esta variedad nos muestra que Lepe no es solo una opción, sino la solución para cualquier tipo de viajero. Desde la energía de La Antilla hasta la serenidad casi mágica de Nueva Umbría, hay una experiencia para cada uno de nosotros.

Parques urbanos y pequeñas maravillas por descubrir

En el corazón del núcleo urbano, el parque de la Coronación es el lugar perfecto para una pausa. Este espacio verde y sosegado cuenta con un lago artificial donde los más pequeños pueden ver patos y tortugas. Aquí se encuentra también el monumento dedicado a Álvaro Alonso Barba, el célebre metalurgista nacido en Lepe. Además, los sábados por la mañana, un mercado ambulante al lado del parque anima la zona y nos da una oportunidad excelente para interactuar con la cultura local.

Pero Lepe esconde aún más tesoros. No dejen de visitar la Torre El Catalán, un antiguo torreón vigía del siglo XVII, o la ermita de Nuestra Señora de la Bella, patrona de la localidad, que cada mayo acoge una multitudinaria romería. Estas pequeñas revelaciones hacen que el viaje sea aún más satisfactorio.

La gastronomía local: un placer imprescindible

Y como no podía ser de otra manera, no podemos irnos de Lepe sin probar su gastronomía. El pescado y el marisco fresco de la zona son irresistibles, como también lo son sus famosas fresas de temporada. En El Terrón, uno de los núcleos del municipio con un pequeño puerto pesquero, podrán disfrutar de la cocina marinera más auténtica y sencilla. Un placer que recompensa nuestro paladar y nos conecta con la esencia del lugar.

En un mundo donde la velocidad lo domina todo, encontrar un lugar como Lepe, que ofrece tranquilidad y riqueza cultural y natural al mismo tiempo, es una bendición. No es casualidad que un artista de la talla de David Summers lo haya elegido como su refugio particular. Quizás es el momento de que nosotros también nos demos la oportunidad de desconectar de verdad, ¿no creen?

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