Sara Carbonero ha hablado de su vida privada como lo había hecho muy pocas veces. Con la mano en el corazón, la periodista y empresaria acaba de reconocer que ha pasado una etapa «muy complicada» en la que ha tenido que hacer mucho ejercicio de meditación para estar un poco más animada. La muerte de su madre, el pasado abril, la dejó huérfana y muy afectada: «No es el mejor momento y, de hecho, hay días que me levanto pidiendo que me pase algo bueno«. Ha tenido que pasar el duelo, lo que ha coincidido con las complicaciones de su estado de salud: «Mis procesos de salud han sido muy duros, mucho más de lo que la gente puede pensar. Como tengo esta prioridad de salud, pues la poca energía que tengo me la tengo que guardar para mí y para los niños».
Precisamente sobre ellos ha hablado en una entrevista a El País que sirve para conocerla un poco más como madre: «Yo tenía muchas ganas de una niña para compartir con ella la ropa y mis cosas, pero lo que me están dando los niños no lo cambio por nada. Hay un vínculo con ellos de protección, idolatría, de verme como una superheroína… es único y me emociono porque me protegen, se sienten los hombres de la casa«.
Ahora que ambos juegan de porteros en las categorías inferiores del Real Madrid, Sara Carbonero está conociendo el fútbol desde otro punto: «Reconozco que sufro mucho y es que, además, están en la posición de portero que ya lo viví y es la más ingrata del mundo. Llevan cinco y seis años respectivamente jugando en el Real Madrid y bueno, este es un mundo que ahora vivo desde el papel de madre que es muchísimo más sufridor». Son tus hijos y sufres, pero sabe que en el fondo es «un juego» y que durará lo que tenga que durar.

Sara Carbonero denuncia el machismo que hubo contra ella en Sudáfrica
Sara Carbonero tenía clarísimo que quería ser periodista y se enamoró del deporte desde Radio Marca. Lo vivía de una manera «muy sana», dice, pero comenzar a salir con un jugador de primera división cambió su manera de ver este mundo: «Me vi involucrada porque compartía la vida con él y empecé a ver las cosas desde dentro… cosas que antes no hacía y que me hicieron perder muchísimo la ilusión«. Que sufriera tanto machismo no ayudó, claro: «Lo que viví en el mundial de Sudáfrica no se lo deseo a nadie», apunta.
Aún recuerda aquella portada de The Times que daba a entender que yo podía desestabilizar a un hombre por estar ahí en la esquina haciendo mi trabajo, daba por hecho que un profesional como era él se dejaría marcar un gol porque su pareja estaba al lado. Creo que ahora mismo eso sería imposible». Había muy pocas periodistas deportivas mujeres en aquella época y pocos apostaron por ella: «Solo salieron dos personas a defenderme, nada más«.
Cuando dejó el periodismo deportivo, decidió dar una oportunidad a su pasión por la moda y creó una marca con su compañera y amiga Isabel Jiménez. No ha sido fácil y, de hecho, ahora reconoce que han estado a punto de tirar la toalla: «Estuvimos a punto de abandonar porque había mucha competencia y la empresa no era rentable. Emprender es durísimo y las hemos pasado de todos los colores«.
Sara Carbonero no ha querido hablar mucho de su divorcio, pero ha dejado caer dos pinceladas que dan una idea de lo mal que lo pasó: «Yo soy una romántica confesa y siempre idealizaré el amor, lo que pasa es que a veces es difícil porque no encuentro lo que yo exijo. Para mí, el amor está muy alto… y, cuando me separé, comprendí que no está en el mismo lugar para todos». Una confesión tras otra en un ataque de sinceridad muy aplaudido.

