El conflicto político y estratégico por Taiwán, que se remonta a la Segunda Guerra Mundial, ha sido uno de los temas tratados en la histórica visita de Trump a Pekín, que se extenderá hasta el viernes. Xi Jinping, presidente de China, ha advertido este jueves a su homólogo estadounidense, Donald Trump, que la «independencia de Taiwán y la paz en el estrecho» son dos conceptos «incompatibles». Por lo tanto, si este asunto no se gestiona bien, «surgirán fricciones» entre las dos superpotencias, una situación que escalaría un posible conflicto en las relaciones bilaterales, según ha manifestado el jefe del ejecutivo chino en declaraciones recogidas por la agencia Xinhua y Europa Press.

La reunión entre ambos líderes se ha celebrado en el Gran Salón del Pueblo de la plaza de Tiananmen, en Pekín. El mandatario chino ha situado la cuestión taiwanesa como el asunto «más importante en las relaciones» entre los dos países, y ha subrayado que «mantener la paz y la estabilidad en el estrecho de Taiwán son el denominador común más grande entre China y EE.UU.». La introducción de este tema en su intervención ha supuesto un cambio de tono respecto al inicio de la reunión bilateral marcada por los elogios. Trump ha definido a Xi como un «gran líder» con quien, considera, puede hacer negocios. Por su parte, Xi Jinping ha alegado que Washington y Pekín deben ser «socios, no adversarios».

El presidente chino Xi Jinping mantiene conversaciones con el presidente estadounidense Donald Trump, que está en una visita de estado a China, en el Gran Salón del Pueblo de Pekín. Ding Lin / Xinhua News / Europa Press
El presidente chino Xi Jinping mantiene conversaciones con el presidente estadounidense Donald Trump, que está en una visita de estado a China, en el Gran Salón del Pueblo de Pekín. Ding Lin / Xinhua News / Europa Press

Trump prevé un futuro fantástico en las relaciones

Donald Trump ha pronosticado «un futuro fantástico» para las relaciones de su país con China. En el encuentro, ha asegurado que los treinta mejores empresarios que han sido invitados en su delegación «esperan con interés comerciar y hacer negocios» con Pekín de manera «recíproca». El dirigente estadounidense ha considerado al presidente del gigante asiático como «un amigo» y ha definido la reunión como «la cumbre más grande de la historia».

En las relaciones comerciales entre los dos países, Xi Jinping ha advertido que «no hay ganadores» y que la esencia del vínculo es el «beneficio mutuo y la cooperación». Argumenta que el mejor resultado posible en la alianza comercial debe estar «globalmente equilibrado».

Horas antes de la reunión, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, ha señalado que la administración Trump intentará convencer a China de que tenga un papel más activo en las negociaciones para detener la guerra de Irán. El jefe de la diplomacia ha avanzado que el gigante asiático tendrá una oportunidad en este sentido cuando se presente ante Naciones Unidas una resolución para «condenar» a Irán por lo que está haciendo en el estrecho de Ormuz.

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