El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha sido víctima de un nuevo intento de asesinato. Un tirador accedió a la tradicional cena de corresponsales de la Casa Blanca y disparó contra el mandatario, sin resultado. Trump fue evacuado ileso del Hotel Hilton de Washington, donde se celebraba el evento. El acusado, según los medios locales, es Cole Allen, un joven profesor californiano que se alojaba en el mismo establecimiento. Sin un perfil especialmente político, el hombre había compartido algunos mensajes en las redes sociales contrarios a los despidos masivos de trabajadores federales impulsados por el departamento de eficiencia gubernamental, la anterior iniciativa que dirigía Elon Musk. Alrededor de las 8 de la tarde en Washington, Allen fue detenido por los servicios de seguridad del presidente en el último control del hotel. Cuando los agentes se acercaron, corrió para atravesar el perímetro de seguridad, descargando su arma en dirección al presidente. Además de dos armas de fuego, la policía del distrito Columbia habría confirmado que portaba «varios cuchillos».

El atentado ha llegado en el peor momento de la presidencia de Trump. De acuerdo con las últimas encuestas agrupadas por el tracking del New York Times, la tasa de aprobación de la administración federal se ha hundido por debajo del 40%, un mínimo histórico en el segundo año de mandato de cualquier inquilino de la Casa Blanca. Algunos encuestadores de prestigio, como la escuela de Derecho de la universidad de Marquette, en el estado de Michigan, señalan que la tasa de ciudadanos que ven con malos ojos la acción de gobierno del líder ultraconservador supera los 20 puntos. En este punto, su predecesor, Joe Biden, mostraba una media negativa de 12 puntos, cerca de la mitad de la del actual presidente. Incluso el primer mandato trumpista fue mejor, con un suspenso generalizado por solo 13 puntos porcentuales. Cabe recordar que la plataforma de Trump se centró en recortar el costo de la vida, un programa que atrajo a los votantes en plena crisis inflacionaria de 2024. Un año y poco después, la inflación vuelve a superar el 3%, y el barril West Texas, entonces en torno a los 64 dólares, vuela por encima de los 100 debido a los estragos de la guerra en Irán.

El supuesto agresor de Trump, Cole Thomas Allen / EP
El supuesto agresor de Trump, Cole Thomas Allen / EP

El primer ataque, en plena campaña

Las circunstancias, entonces, recuerdan a las del primer intento de asesinato que sufrió Trump, en un mitin republicano en la ciudad de Butler, Pensilvania. Entonces, el perpetrador fue Thomas Crook, un joven votante registrado del partido Republicano que había mostrado, de acuerdo con el FBI, comportamientos «antisemitas y anti-inmigración» en las redes sociales. En esa ocasión, la bala rozó a Trump y resultó en la célebre fotografía del presidente con un hilillo de sangre en la cara levantando el puño mientras era protegido por sus guardaespaldas, una imagen que muchos expertos señalan como un momento clave de la campaña que lo llevó a recuperar la Casa Blanca el 5 de noviembre de 2024. Entonces, los estrategas conservadores utilizaron el incidente como un activo electoral, y fundamentaron la mayoría que llevó al Great Old Party a conseguir su primera mayoría en el voto popular en más de dos décadas. Unos meses después, Trump también fue objetivo de un atacante en su campo de golf de West Palm Beach, Florida; en este caso sin lamentar ninguna herida.

Un «lobo solitario» y la reforma de la Casa Blanca

En las primeras reacciones al ataque, Trump no ha atribuido ninguna militancia política a su atacante. En una rueda de prensa posterior al tiroteo, el mandatario describió a Allen como un «lobo solitario». Varios espacios digitales ultraconservadores, sin embargo, sí vincularon al tirador con el partido Demócrata; recogiendo supuestas donaciones a la campaña presidencial de Kamala Harris. Más allá de cualquier mensaje político, Trump ha utilizado el ataque para reclamar a los tribunales que levanten el veto a su propuesta de reforma de la Casa Blanca, que incluye una nueva sala de baile de costos millonarios. «Por cosas como esta debemos contar con atributos, como el salón de baile, porque tiene vidrio a prueba de balas y a prueba de drones. El ejército lo recomienda y el servicio secreto también», ha declarado el presidente; que considera que, actualmente, necesita «medidas de seguridad como nunca antes se habían visto».

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