El terremoto del Pentágono, producido en pleno bloqueo naval del estrecho de Ormuz, provocó el miércoles la destitución del secretario de la Marina, John Phelan. Hoy, el presidente de los EE.UU., Donald Trump, ha afirmado que tuvo «conflictos» con el departamento de defensa, pero no necesariamente con el responsable de la cartera, Pete Hegseth, según ha recogido Europa Press.
El dirigente estadounidense lo ha definido, en una declaración a los medios de comunicación, como una persona «ambiciosa» y eso le provocó confrontaciones con otras personas en temas relacionados con la construcción y adquisición de nuevos barcos. Sin embargo, el jefe del ejecutivo estadounidense ha insistido en que el exsecretario, relevado por el subsecretario Hung Cao, es una persona «excelente» y que se habrían llevado de «maravilla», a pesar de no haber tenido mucha relación. «Considero que hizo un muy buen trabajo», ha añadido, argumentando que en el ejército es necesario llevarse bien, y Phelan solo caía bien a «alguna gente». Horas antes, sin embargo, ha asegurado que el exsecretario «es un viejo amigo» y «inteligente, tenaz y respetado por todos». Finalmente, ha agradecido a Phelan que ayudara en la reconstrucción de la armada, alegando que bajo el mandato de su predecesor, Joe Biden, esta rama del ejército estaba «menguada y prácticamente abandonada», pero ahora es la más fuerte del mundo, ha defendido.
El diario The New York Times señala que los supuestos motivos de las tensiones entre el secretario del Departamento, Pete Hegseth y el Pentágono serían los agravios «prolongados» del responsable de la cartera con el ejército, las batallas sobre el personal y su relación con el secretario de las fuerzas armadas, Daniel Driscoll, con una fuerte relación con el también exjefe del Estado Mayor, Randy George. El rotativo también afirma que Hegseth se habría peleado con George y Driscoll por la decisión del responsable de bloquear el ascenso de cuatro oficiales del ejército a generales de una estrella.
El Pentágono sopesa la suspensión de España en la OTAN
El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, ha restado importancia este viernes a las filtraciones que apuntarían a que el departamento de guerra estadounidense exploraría la suspensión de España en la OTAN. En este sentido, el jefe de gobierno español ha defendido que no ha recibido ninguna queja de parte del ejecutivo de Trump y ha reivindicado la lealtad de España como un socio que cumple sus obligaciones con la organización de defensa atlántica.

Así, en unas declaraciones a los medios al llegar al encuentro informal de los líderes de la Unión Europea en Chipre, ha remarcado que colaborarán con los aliados siempre que sea dentro del marco vigente de la legalidad internacional. El socialista ha dejado claro que, en primer lugar, el Gobierno quiere defender el interés general de España, pero también quiere garantizar el cumplimiento de las «responsabilidades» asumidas con el resto de los socios de la OTAN. En este sentido, ha recordado que el ejército español está desplegado en el este de Europa para «defender la integridad territorial ante la amenaza rusa» y también apoya a Ucrania mediante instrumentos de la Alianza Atlántica para financiar la compra de armamento desde Kiev. Durante el verano pasado se celebró una cumbre en La Haya, donde los estados miembros consensuaron un objetivo de gasto del 5% con la reserva de España, que se comprometió con un 2,1% del PIB, así que la implicación española «no genera debate».
