El bloqueo del estrecho de Ormuz, la principal vía de comunicación del comercio petrolero de Oriente Medio, está generando un auténtico revuelo en la economía global. La crisis de los hidrocarburos que ha emergido a raíz de la guerra en Irán es la gran piedra en el zapato del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump; que quería una intervención militar rápida y se está encontrando con un conflicto sin un horizonte aparente. Para paliar los agravios que ha provocado en el mercado energético, Trump ha lanzado la idea de organizar una misión naval internacional para proteger el estrecho del ejército iraní, que ahora mismo lo controla; y para permitir el paso de los barcos procedentes de otros países. Con esta iniciativa, la Casa Blanca completaría el cerco que ya ha comenzado sobre la zona en las últimas horas: la madrugada de viernes a sábado, ha ordenado el bombardeo de la isla de Jark, uno de los grandes centros de la industria iraní del petróleo, que había estado hasta ahora intacto.
En un mensaje en su red social, Truth Social, Trump ha buscado presionar a los «países afectados» por la crisis energética causada por el cierre del estrecho para que se unan a su causa militar. El mandatario pone los ojos sobre el Reino Unido, Francia, China, Japón y Corea del Sur para que «envíen barcos a la región y que Ormuz deje de estar amenazado por una nación que ha sido completamente derrotada». La publicación mantiene el tono del discurso del presidente en las últimas semanas, dando por hecha la victoria sobre el régimen de Teherán, especialmente desde el asesinato del ayatolá Ali Jamenei, ya sustituido por su hijo, Mojtaba Jamenei. De hecho, Trump llega a asegurar que sus efectivos «ya han destruido el 100% de la capacidad militar de Irán». Sin embargo, el país «todavía puede enviar uno o dos drones, dejar caer una mina o enviar algún misil por la zona», amenazando a los petroleros extranjeros que necesitan pasar por el estrecho.
Mientras sus posibles aliados no deciden sobre la ayuda naval, Trump asegura que continuarán «bombardeando la costa y disparando a los barcos iraníes» para evitar que los activos de Teherán amenacen la cadena logística petrolera. «De una forma u otra, pronto conseguiremos que Ormuz esté abierto, libre y seguro».

Irán: «Continuamos con normalidad»
La presión militar de los Estados Unidos sobre Ormuz no parece estar afectando la operativa iraní. Tras el bombardeo a Jark, que solo habría golpeado estructuras del ejército sin afectar las plantas petroleras, el gobernador adjunto de la provincia iraní de Bushehr, Ehsan Jahaniyan, ha confirmado que la actividad industrial en la isla «continúa con normalidad». «A pesar del brutal ataque del sábado por la mañana perpetrado por el régimen sionista-estadounidense, las actividades de las compañías petroleras continúan. La vida cotidiana y las actividades de la población también siguen con total normalidad», ha comunicado el líder regional, bajo cuya jurisdicción se encuentra la isla atacada.
Por su parte, el comando del Estado Mayor del ejército israelí ha desmentido a Trump, y ha asegurado que su potencial militar aún está operativo. De hecho, las autoridades defensivas de Teherán han reivindicado su «derecho legítimo» a atacar los activos estadounidenses en los Emiratos Árabes Unidos como represalia por el bombardeo a Jark. «La guardia revolucionaria considera que tiene derecho a defender su soberanía nacional y su territorio atacando el origen de los misiles estadounidenses enemigos en los puertos y escondites de los soldados en los Emiratos», ha comunicado el comando militar iraní. También reprochan a los EE.UU. los ataques sobre la isla de Abu Musa, perpetrados desde las bases emiratíes de Banadir y Eskiles. Según ha confirmado el ministerio de Defensa de Dubái, Irán ya habría atacado su territorio con cerca de 300 misiles balísticos, 15 misiles de crucero y unos 1.600 drones. El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araqchi, ya ha anunciado que los ataques continuarán: «Estamos aplicando simplemente el principio de un ojo por un ojo, bien conocido».

