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El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, lanzó un mensaje de advertencia este lunes asegurando que «la lucha no ha terminado». Las declaraciones llegan inmediatamente después del anuncio del acuerdo alcanzado entre Estados Unidos e Irán para poner fin al conflicto bélico desatado hace poco más de tres meses, cuando Washington y Tel-Aviv iniciaron una ofensiva militar conjunta contra el territorio iraní.

En un discurso institucional previo a una rueda de prensa, recogido por Europa Press, el mandatario quiso calmar y, a la vez, movilizar a la ciudadanía de Israel: «Somos fuertes y decididos, pero la lucha aún no ha terminado. Seguiremos en guardia para defendernos tanto como sea necesario». Netanyahu subrayó que esta postura de firmeza no se aplica exclusivamente a Teherán, sino también a todas sus «ramas terroristas» operativas en la región.

El programa nuclear, objetivo vital

Durante su comparecencia, el líder israelí reiteró que la lucha contra el programa nuclear iraní sigue siendo «la gran misión» de su vida. «Con acuerdo o sin él, Irán no tendrá armas nucleares«, sentenció con rotundidad, desmarcándose en parte de la línea diplomática adoptada por la administración de Donald Trump, quien le espetó a Netanyahu que «no tiene un maldito ápice de juicio» horas después de un ataque en la capital del Líbano que ponía en jaque el acuerdo con el país persa.

El presidente de EE.UU., Donald Trump, y el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, en la Casa Blanca / Andrew Leyden/ZUMA Press Wire/dpa
El presidente de EE.UU., Donald Trump, y el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, en la Casa Blanca / Andrew Leyden/ZUMA Press Wire/dpa

Asimismo, Netanyahu defendió la legitimidad de la guerra iniciada el pasado 28 de febrero. Ante las voces críticas, se negó rotundamente a admitir que la ofensiva haya sido un error y calificó la operación ‘Furia Épica’ de éxito histórico: «No me equivoqué. Definimos nuestro objetivo, que es eliminar la amenaza nuclear existencial para Israel, y hemos eliminado el riesgo de una destrucción inmediata».

Replicando la retórica victoriosa de la Casa Blanca, el primer ministro se apresuró a listar los «logros» de la campaña militar, que describió como la «mayor operación de ataque en la historia de Israel». Entre los hitos alcanzados, destaca: la eliminación de científicos nucleares y líderes del régimen; la destrucción total de la armada y de la fuerza aérea iraníes, y la muerte de mandos militares de Teherán. Además, puso énfasis en los «enormes» estragos causados a la economía de la República Islámica, daños que algunas fuentes estiman en cerca de un billón de dólares. «Es una pérdida inmensa que tardarán décadas en reconstruir», remachó.

Desafío a las condiciones de paz

El otro gran punto de fricción de la jornada ha sido la presencia militar en el Líbano. Aunque Irán ha condicionado el cierre del acuerdo con Washington al fin de las hostilidades en Beirut, Netanyahu dejó claro que las tropas israelíes no se moverán del territorio libanés ocupado. El dirigente confirmó que han establecido «zonas de seguridad profundas» alrededor de Israel —incluyendo Gaza, Líbano y Siria— y cerró su discurso asegurando que permanecerán el tiempo que sea necesario para proteger el país, «cueste lo que cueste».

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