La 75ª Noche de las Letras Catalanas, organizada por Òmnium Cultural y el Institut d’Estudis Catalans (IEC) con el perfil institucional más alto posible, acabó siendo una pequeña revuelta este sábado. El elevado tono reivindicativo de los discursos de algunos de los premiados culminó con una contundente intervención del ganador del 66º Premio Sant Jordi de novela, el más importante de la convocatoria y, por tanto, el que cerraba la gala, de más de dos horas de duración, celebrada en la Sala Oval del MNAC y retransmitida en prime time por TV3. Frente a las máximas autoridades del país –el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, y el presidente del Parlament, Josep Rull, además de consejeros y expresidentes, el escritor mallorquín Carles Rebassa, hizo una enérgica defensa de la lengua y los Países Catalanes que llevaba acoplada una durísima crítica a la clase política. Recibieron desde los «virreyes y marionetas que nos gobiernan» hasta los «miedosos, sumisos y traidores» que dejaron «con el culo al aire» a los ciudadanos que se movilizaron en 2017 con el 1-O.

La fila de las primeras autoridades del país en la gala de la 75ª Noche de las Letras Catalanas, con Salvador Illa y Josep Rull / ACN
La fila de las primeras autoridades del país en la gala de la 75ª Noche de las Letras Catalanas, con Salvador Illa, Josep Rull y el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni / ACN

Rebassa, poeta –ya había ganado, años atrás, el premio Carles Riba–, ensayista y narrador, se llevó el premio literario mejor dotado en catalán: 60.000 euros del galardón, más 15.000 euros de adelanto de la editorial Univers, en concepto de derechos de autor. La obra ganadora, Prometeu de mil maneres, a partir del personaje de un camarero de Palma, explica «una serie de historias de amor en que este amor se vive de manera obsesiva y salvaje, que tanto crea cosas como las destruye, con muchas desigualdades sociales». Y, de fondo, el retrato de una ciudad, la del autor, «colonizada, destruida y hundida».

El discurso del ganador del Sant Jordi, Carles Rebassa, contra «virreyes y marionetas»

Esta breve descripción de su obra, sin embargo, llegaba después del discurso que, forzosamente, debió incomodar a las autoridades y ex autoridades –entre los cuales, Artur Mas y Pere Aragonès– presentes en la sala. «Estamos aquí porque tenemos lengua, porque tenemos esta lengua. Si tuviéramos otra, no estaríamos aquí. Seríamos otras cosas, pero no esto y aquí», dijo, tras los agradecimientos, para comenzar lo que definió como «reflexión».

Y continuó, interrumpido por los aplausos dos veces: «Sin lengua no hay ni país, ni libros, ni proyectos, ni cuentos, ni estrategias, ni nada. Ya podemos hacer grandes propósitos, pero sin el catalán nosotros no estamos. El resto son mentiras de la gata coja. Y nuestros enemigos eso lo saben desde hace mucho tiempo. Es necesario que nos defendamos de los ataques continuados que recibimos por ser quiénes somos. En los juzgados y en la calle. En el Senado y el Parlamento. En la escuela, el médico y el café. El futuro del catalán también depende de nosotros, Carme Junyent, y tanto que sí. Pero no solo de nosotros. Ni discursos apocalípticos, ni mentiras bilingüistas, ni racistas, ni franquistas, ni franquistas que nos acusan de racistas, ni pactos autonómicos por la lengua. Debemos tener una legislación que haga que el catalán sea imprescindible para vivir en los Países Catalanes [aplausos]. Imprescindible para vivir en los Países Catalanes, y eso los virreyes y las marionetas que nos gobiernan no lo harán posible nunca [nuevo aplauso y silbidos de apoyo]. Eso solo lo podemos hacer posible nosotros si nos volvemos a determinar como hicimos hace nueve años antes de que miedosos, sumisos y traidores nos dejaran con el culo al aire. Volvamos a ello, ¡pues! [nuevo aplauso] Y, para terminar, dado el momento que vivimos, y en cuanto a la guerra, como decía Guillem d’Efak, ‘que nunca más haya guerras ni luchas entre hermanos’, pero después añadió que ‘si vuelve a haber guerra, la ganamos los catalanes’ [Aplauso final, más largo]».

Juliana Canet y Ramon Monton: «Visca Catalunya lliure» y el «genocidio trepidante» contra el catalán

Pero las palabras de Rebassa no habían sido las únicas que habían puesto el dedo en la llaga. La primera referencia a romper el tono institucional de la gala –a pesar de algunos comentarios y bromas de los presentadores, Elisenda Pineda y Xavir Graset– había sido el breve pero inequívoco «visca Catalunya lliure» de Juliana Canet tras recoger con Marina Porras, su compañera del Club Tàndem (3Cat), el 46º premio de comunicación, actualmente con el nombre de Muriel Casals. El galardón se concedió ex aequo con el podcast La contracoberta, de Clàudia Rius, impulsado por la Editorial Barcino.

El ganador del premio PEN Català Montserrat Franquesa de Traducción 2026 por ‘Josep i els seus germans’, de Thomas Mann (Comanegra), al recoger el premio / ACN
El ganador del premio PEN Català Montserrat Franquesa de Traducción 2026 por ‘Josep i els seus germans’, de Thomas Mann (Comanegra), al recoger el premio / ACN

Más largo y muy celebrado por el público fue el discurso de Ramon Monton, por la bonhomía y naturalidad poco habituales en estas galas que transmitió el premiado. Recogía el galardón PEN Català Montserrat Franquesa de Traducción, uno de los que se otorgan a obra publicada, por la versión catalana de la obra magna Josep i els seus germans, de Thomas Mann (Comanegra). «El tema de las guerras ya sé que queda bien, pero esto ya parece los premios Goya. Hay muchos problemas y hay que ir a la raíz de los problemas y de por qué nos encontramos en un mundo como el que nos encontramos. Y, ya que se trata de promocionar la lengua y la literatura catalanas, de la nación catalana, hay mucho trabajo por hacer y hay gente que lo está haciendo y nos tenemos que poner de verdad y hemos de ir más a lo directo», anunció, y provocó el primer aplauso a sus palabras. «Todo esto es muy bonito y sale por la tele, pero hay mucho trabajo por hacer, y la guerra en nuestra nación también la tenemos, otro tipo de guerra [más aplausos]. Es un genocidio, un intento de genocidio que dicen, pero que hace siglos que dura y que ahora está trepidante», remató.

Mensaje de apoyo a los docentes de Alejandro Palomas dos días antes de la huelga

En la órbita social, hubo otra intervención incómoda para las primeras filas de invitados. Cuando faltaban unas 36 horas para el inicio de la huelga de docentes que comienza este lunes –a pesar del pacto que ha intentado evitar el Gobierno con un pacto con CCOO y la UGT que ha provocado división y crispación en el sector–, el ganador del 52º Premio Joaquim Ruyra de literatura juvenil, Alejandro Palomas por Una veritat, lanzó un mensaje de apoyo a maestros y profesores. «Quiero dedicar este premio a todos los profesores, maestros y orientadores de nuestras escuelas, porque estoy con vosotros, y porque sé de primera mano hasta qué punto vais justos de fuerzas y de motivación. Sé también que tenéis razón, toda la razón. Sin vosotros, los niños y niñas de nuestro país serían huérfanos a tiempo parcial, y la orfandad tiene una cura difícil. Gracias por no rendiros. No dejéis de pedir ni de luchar por lo que es justo. Llegará el día que alguien, tal vez un consejero o una consejera entenderá que vuestra salud y vuestra fe son un pilar fundamental que sustenta el sentido común de nuestro futuro. Si no cuidamos a nuestros docentes, si no lo hacemos ahora, llegará el día que se arrepentirán de haber perseguido su vocación y habremos llegado tarde. Cuidemos a quien nos cuida, sois nuestro patrimonio. Dejemos que eduquen los educados, que cuiden los cuidadores y encontremos tiempo para sentarnos un cuarto de hora al día con nuestros niños a leer juntos, para imaginar juntos un país mejor», dijo. Y, como colofón, anunció: «Tengo un mensaje para vosotros, no es mío, es de los niños y adolescentes de nuestra tierra, que son todas las tierras», y desplegó una pancarta que decía ‘No a la guerra’.

La reivindicación de las autoras de la ganadora del premio Òmnium a la Mejor Novela del año, Antònia Carré-Pons

La gala fue seguida por una media de 135.000 espectadores en TV3, con una cuota de pantalla del 9,8% y fue el segundo programa más visto de la noche en la televisión lineal, fuera de las plataformas, solo por detrás del concurso Atrapa un millón, de Antena 3, que atrajo a 173.000 televidentes y tuvo un share del 12%. Y toda esa gente vio las reivindicaciones de la noche. Pero la clase política no fue la única que recibió, sino que los responsables de la Noche también se llevaron un tirón de orejas en el discurso de aceptación de la galardonada con el premio Òmnium a la Mejor Novela del Año 2025 – dotado con 25.000 euros –, Antònia Carré-Pons, autora de La gran família (Club Editor). Emocionada y «nerviosa», dio las gracias a los lectores, al jurado y a Òmnium Cultural. “Es un premio que me hace muy feliz, y esta exaltación me inunda y me permite olvidar que vivimos en un mundo imperfecto y lleno de injusticias, gracias por esta felicidad, aunque sea efímera”, dijo. Pero no se contuvo de subrayar que esta categoría, que es un premio a obra publicada, tuvo diez novelas nominadas y solo dos estaban escritas por mujeres. «Pido a los responsables de la selección, los que tendrán que elegir las obras para la próxima edición, que no permitan que los hombres ganen de goleada”, espetó.

Xavier Antich alerta que «vuelven a soplar vientos rufianes de guerra y barbarie»

En sus discursos como representantes de las dos entidades organizadoras de la gala que sustituye a la tradicional Noche de Santa Llúcia, que se celebraba en diciembre, el presidente de Òmnium Cultural, Xavier Antich, y la presidenta del Institut d’Estudis Catalans (IEC), Teresa Cabré, destacaron la vitalidad de la literatura catalana y la importancia de la lengua para vertebrar todo un sistema cultural. «Hoy comienza un capítulo nuevo de esta historia memorable, damos un paso de gigante y abrimos la Noche a toda la cadena del mundo del libro«, anunció Antich. Y recordó que, en sus inicios, esta gala «contribuyó, durante décadas, gracias a Òmnium Cultural, a garantizar la supervivencia de la lengua y la literatura catalanas, a recuperar su prestigio, a crear lectores en catalán y a mantener nuestra personalidad nacional en un contexto hostil que quería aniquilarnos«. Por eso remarcó que en el mundo actual vuelven a «soplar vientos rufianes de guerra y barbarie, intolerancia y xenofobia» y que esta velada adquiere un nuevo sentido. «Necesitamos más libros y más cultura«, añadió. Cabré puso el acento en «la potencia extraordinaria de la literatura catalana hoy» y garantizó que «el Institut d’Estudis Catalans, en tanto que academia nacional responsable de la lengua catalana, velará porque este homenaje a todos los verdaderos protagonistas del libro mejore permanentemente».

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