Xavier Bonastre ha sido una de las caras más míticas de TV3, uno de esos periodistas deportivos de toda la vida en los que pensamos cuando recordamos retransmisiones o análisis de partidos icónicos de hace unos años. Tras 42 años en antena, se despide de la que ha sido su casa porque ha llegado la hora de jubilarse. Su inconfundible bigote se fue hace un tiempo y ahora le toca a él, tal como han explicado desde el Tot es mou este mediodía. El programa de Helena García Melero ha conectado en directo con la redacción precisamente hoy que lo despedían con una fiesta que lo ha hecho emocionar.
La semana que viene cumplirá 65 años y ha llegado la hora de marcharse cuando aún recuerda aquel Gol a gol, un 22 de abril de 1984 en el que hacía su primera intervención en televisión. En una entrevista en TV3, ha reconocido que en este último día había tenido una sensación extraña: «He tenido sentimientos contradictorios y un cierto vértigo porque son muchos años y de un día para otro dejas de hacerlo«.
Las cámaras lo han acompañado a la redacción de Deportes por última vez y se ha visto cómo lo aplaudían todos. «Ya te están echando de menos«, le dijo la reportera. Y él quiso agradecer que se hayan acercado también excompañeros para despedirlo: «La sensación es magnífica«, reconoció visiblemente emocionado.
🔴 Xavier Bonastre se jubila: "La sensació és d'un cert vertigen"
— 3Cat (@som3cat) March 5, 2026
El periodista va fer la primera intervenció a TV3 el 22 d'abril del 1984. La redacció d'Esports i altres companys ja retirats l'han ovacionat#TotEsMou3Cat
▶ https://t.co/QeCDq0vE3b pic.twitter.com/CuK5uTteAm


Los rituales de despedida de la redacción de Deportes en TV3
Quique López Vilalta, el penúltimo en jubilarse, le ha pasado el relevo en forma de silbato periquito. Arcadi Alibés se ha sumado a una fiesta en la que han saltado, una redacción de Deportes llena a rebosar: «Qué ilusión estas imágenes, caray. Es que está muy joven y lo queremos mucho, un abrazo y un beso inmenso para él a quien queremos mucho. Un gran periodista de esta casa. Qué bien esta despedida tan bonita y tan emotiva de los compañeros de la casa«, dijo Helena mientras veía aquella fiesta donde lo vitoreaban.
A este ritual de despedida le faltaba el último paso, cuando los compañeros escriben el nombre del periodista jubilado en un panel improvisado que tienen en el techo. No han querido mostrar cómo lo hacen frente a la cámara, ya que reconocen que firman mientras los otros los suben a hombros y que es una imagen que prefieren quedarse en la intimidad. No querrán que se vea cómo dibujan las instalaciones en un techo que reconoce, con la boca pequeña, que ya han «destrozado» alguna vez.

Una despedida emotiva que deja un poco más huérfana una redacción de deportes donde se respira muy buen ambiente, ternura y complicidad en una generación de periodistas que se jubilaron para dejar su lugar a la nueva hornada.




