Joel Joan está promocionando Vània, la obra que protagoniza en el Teatre Romea donde se exprime el clásico de Chéjov. ¿El punto más potente? Que, aquí, interpreta ocho personajes él solo. Puede parecer una locura, pero todos salen encantados de un espectáculo que tiene muy buena pinta. Hemos escuchado al actor en el Col·lapse de TV3, este sábado, donde ha reconocido que es difícil porque cada uno de los personajes tiene “su pequeña frustración, debilidades y conflictos internos”. No son la alegría de la huerta, pero sí hay más sentido del humor de lo que puede parecer teniendo en cuenta que parte de esta obra.
Ha dado muchos detalles sobre este trabajo, pero también podemos destacar la queja que ha hecho sobre la no nominación de Scape Room a los Premios Gaudí. La película logró un éxito de recaudación muy alto, pero la academia no la valoró y Joel Joan cree que tiene que ver con el menosprecio que sufre la comedia: “Es un poco injusto, pero las comedias no suelen ser nominadas quizás porque hay un prejuicio como si fuera más fácil o como si hacer reír al espectador no tuviera el mismo valor que hacerlo llorar”.
Cuando termine Vània estrenará Scape Room 2, un proyecto «muy chulo» en el que han transformado mucho la obra de teatro y la han convertido en una especie de historia de aventuras. La parte más curiosa de esta intervención ha llegado, sin embargo, cuando ha dicho que no tiene previsto volver a hacer televisión aunque le haría “gracia”. Y es que lamenta que no le estén dando trabajo en la pequeña pantalla: «Siempre me hace gracia la televisión y tengo ganas de volver y hacer cosas, pero parece que ahora es muy difícil. Es increíble, porque pienso mucho en ello, ya que era más fácil hacer tele hace 30 años y mira que ahora hay muchas más teles, que mi solvencia está contrastada porque las cosas que he hecho han ido bien, pero ahora parece que no toca… no encajo y no se me pide que haga nada«. «Lo que presento, no gusta, y no lo entiendo porque pensaba que con la edad ganarías solvencia y un poco de prestigio y parece que esos valores no terminan de… o no importan. Quizás es que he pasado de moda«, ha denunciado desde la televisión pública.

La interpretación en Vània, el trabajo más difícil que ha hecho nunca Joel Joan
Vània es una comedia «triste» y sin final feliz, con personajes con muchas frustraciones. El actor considera «entrañable» que no lo tenga, ya que es representativo de la vida real: «Nadie llega a donde quería llegar, todos somos semidioses. Y esta obra nos transmite eso, que nuestras vidas quizás no son tan luminosas pero sí que son vidas discretas, amables y dulces”, dice. Una obra que describe como «inspiradora» y que le exige mucho sobre el escenario: «Es el trabajo más difícil que he hecho, sin ninguna duda, y no volveré a hacerlo nunca más… así que tenéis que verla ahora«. «Nunca más lo haré. Me exige mucho en el escenario, pero la verdad es que disfruto mucho y me lo paso bien”, ha terminado reconociendo.
En esta intervención, Joel Joan ha compartido una anécdota que tuvo lugar en este primer día con público cuando hay tantos nervios. Después de que se oyó sonar un móvil, el cual la persona en cuestión no cogía porque no quería que supieran que había sido él: “No lo entiendo, hace 30 años que llevamos móviles y siempre te avisan de que lo apagues o lo dejes en silencio”. El móvil volvió a sonar y, justamente entonces, una mujer comenzó a gritar pidiendo un médico: “Me detuve, claro”. ¿El problema? Que la mujer se había atragantado con un caramelo.

El éxito, un dardo envenenado para el actor
Jordi González lo entrevistó cuando Joel Joan comenzaba en Plats bruts, un momento en que le preguntó si la fama le había llegado demasiado joven. En aquel momento, no supo responderle. Ahora, sin embargo, 25 años después, tiene claro que sí: “A los 24 años hice Poblenou y, seguramente, la fama me llegó demasiado joven pero no por la edad que tenía sino por la edad mental que tenía que eran de 3 o 4 años”.
“Este es un país de celosos, yo el primero porque no estoy fuera de esta orgía de celos”, ha dejado caer. “Con los años me he dado cuenta, haciendo mis terapias personales, que el éxito te deforma”, ha dicho. “El éxito te puede dejar muy solo y un poco apartado, supongo que por los celos, y ahora que estoy degustando las virtudes del fracaso es que no soy el foco y no eres la estrella de Hollywood que quería ser, pero puedo vivir una vida bastante normal para tener amigos y poder pasar la tarde con ellos. Y eso sí me parece un éxito absoluto”. Una entrevista completa que deja con ganas de más.

