Lo advirtió uno de los maestros de ceremonias de la noche, Markus, al comenzar la final de Catalunya Freestyle, la primera competición de freestyle rap en catalán de la historia, que este domingo celebraba su segunda edición. «Habrá sangre y habrá hígado», advirtió, y no le faltó razón, pero sobre todo hubo espectáculo, buen rap, humor, raperos audaces y un público dispuesto a disfrutar de las batallas y las disputas. La sala del 62 del Paral·lel fue el templo que acogió a los 16 finalistas después de una larga liga regional de clasificatorias.

Los combates de primerísimo nivel y actuaciones de todo el territorio de los Países Catalanes, condujeron a una final que parecía reservada para las grandes ocasiones. El mataronense Vankss y el manresano Bilal se enfrentaron ofreciendo un recital de primerísimo nivel de duelos y rimas que llevó a una réplica de desempate. Una actuación brillante que venía precedida por una gloriosa final por el tercer y cuarto lugar, entre el gerundense Geri -que ostentaba el título de campeón del año pasado- y Yung Rovelló, de Hospitalet de Llobregat, que se llevó la plata.

Geri i Yung Rovelló, en la batalla del tercer i quart lloc/Quico Sallés
Geri y Yung Rovelló, en la batalla del tercer y cuarto lugar/Quico Sallés

Dieciséis finalistas

La gran final comenzó con un pequeño recital de una ronda de los cuatro raperos que habían quedado entre el puesto 16 y 20. Cuatro jinetes que ya apuntaron que el circuito competitivo de batallas de rap improvisado en catalán, CatalunyaFreestyle, reúne a los mejores improvisadores. Una labor encomiable porque además de descubrir grandes talentos y con mucha alma, potencia el uso social de la lengua catalana en contextos en los que no tiene mucha presencia. Los 16 finalistas fueron de todo el territorio de habla catalana. De Andorra como Osiris, con Joël de Reus, Marina, Afropagès de Banyoles, Enka, Dani Entrelitri, Le Mat, Majaraca de Sabadell, Zoyert, Endo, Kosmo y Fossas.

Después de unos disputadísimos octavos de final, que requirieron desempates, los cuartos de final apuntaron a la apoteosis, con rondas de 120 segundos, imágenes y un patrón de rima. Las semifinales rozaron el cielo y la gran final mostró dos maneras de rapear con oficio, desenvoltura, humor y destreza. Bilal, con su aspecto de recién salido del esplai, aguantó las disputas con perspicacia que le planteaba Vankss que, presumiendo de ‘capgròs’, se llevó la palma. Rodalies, el Proceso, el presidente, los peinados, Palestina, la cerveza, la lengua y todo lo que es susceptible de crítica y defensa llenó de un excelente rap improvisado y en catalán.

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