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Marcos Flórez, entrenador: «Una mujer de 50 años debe detener la serie con 2 repeticiones aún posibles para su recuperación»

Durante años, el imaginario colectivo del gimnasio nos ha empujado a la creencia de que, para ganar fuerza, era necesario llevar el cuerpo al límite absoluto, hasta el punto de no poder realizar ni una repetición más. Esta idea de entrenar «hasta el fallo» ha dominado nuestras rutinas, prometiendo resultados rápidos, pero a menudo a costa de una fatiga desmesurada y tiempos de recuperación eternos.

Pero, ¿qué pasaría si os dijéramos que este enfoque podría ser un error? Y que, especialmente para nosotras, las mujeres que ya hemos superado los cincuenta, existe un secreto para entrenar de manera más inteligente, más segura y, sobre todo, más efectiva?

Marcos Flórez, uno de los entrenadores más respetados y director de Estarenforma.com, es claro: «Una mujer de 50 años debe detener la serie con 2 repeticiones aún posibles para su recuperación». Esta afirmación definitiva redefine lo que entendíamos por un entrenamiento de fuerza eficiente y nos abre la puerta a una nueva manera de concebir nuestro bienestar.

El concepto es simple, pero su implementación es una auténtica joya para nuestra salud a largo plazo. Flórez nos habla del llamado «RIR 2» (Reps In Reserve 2), que significa terminar una serie cuando todavía somos capaces de realizar dos repeticiones más con una técnica perfecta y sin trampas. (Sí, nosotras también alucinamos con la simplicidad de esta idea).

Entrenar cerca del fallo, pero no llegar a él, es el punto imprescindible. Según Flórez, cuanto más nos acercamos al fallo muscular, más ventajas obtenemos en términos de ganancia de fuerza. Sin embargo, el punto crítico es la recuperación: llegar al fallo en cada serie aumenta el cansancio y exige mucho más tiempo para que el cuerpo se regenere, un factor que se vuelve crucial con la edad.

Dejar esas dos repeticiones «en la recámara» significa que estamos aplicando un estímulo suficiente para provocar adaptaciones y hacer que nuestros músculos crezcan, pero sin agotarlos completamente. Esto permite que nuestro cuerpo se recupere de manera más rápida y eficiente, evitando dolores excesivos y fatiga que podrían desmotivarnos o, incluso, causar lesiones.

El dilema de la percepción: saber parar a tiempo

Calcular cuánto nos queda es, sin duda, el reto más grande. Flórez subraya que la sensación de esfuerzo es subjetiva: mucha gente cree haber llegado a su límite cuando todavía está lejos, mientras que otros piensan que pueden más y no logran completar el movimiento. El entrenador relata el caso de un alumno que creía hacer 8 repeticiones casi al fallo con un peso, pero cuando entrenaron juntos, fue capaz de hacer 24 con la misma carga. Este ejemplo nos demuestra que nuestro cuerpo tiene mucha más capacidad de la que a veces pensamos.

Mi alerta roja: Entrenar con la técnica correcta es la brújula más fiable para saber cuándo hemos trabajado lo suficiente. Si la postura cambia, si acortamos el movimiento o si necesitamos hacer trampas, debemos parar. Nuestro cuerpo siempre nos da pistas.

La solución pasa por observar la técnica. La serie se acerca a su final cuando comenzamos a acortar el recorrido, a modificar la postura o a utilizar impulsos que el ejercicio no requiere. Esto es una señal clara de que hemos alcanzado el punto óptimo y que es hora de finalizar para evitar una ejecución incorrecta que podría comprometer nuestros resultados y nuestra seguridad.

El dilema de la percepción

Entrenamiento de fuerza después de los 50: la clave del ahorro muscular

Llegar a los 50 años no nos debe hacer renunciar a la fuerza. Al contrario, se vuelve más importante que nunca. Flórez insiste en que el principal cambio con la edad es la necesidad de más tiempo de recuperación. Por eso, entrenar «cerca del fallo» es el truco maestro para conseguir mejoras significativas sin sufrir el exceso de fatiga y dolor que puede conllevar el entrenamiento al límite.

Para una mujer de 50 años con poca experiencia en fuerza, el entrenador recomienda sesiones de cuerpo completo que trabajen los principales grupos musculares. Sugiere entre tres y seis series por grupo muscular y, para la mayoría de los ejercicios, un margen de entre ocho y quince repeticiones. El peso y el número definitivo de repeticiones dependerán de nuestro punto de partida y de los objetivos que nos marquemos, ya sea ganar masa muscular, conservarla o mejorar la fuerza.

Este enfoque no solo es más sostenible, sino que también es más inteligente para nuestro organismo. Un cuerpo que se recupera bien es un cuerpo que está preparado para el próximo estímulo, creando un ciclo virtuoso de progresión y bienestar. El beneficio estrella es claro: un entrenamiento eficiente que respeta nuestro ritmo de recuperación.

Entrenamiento de fuerza después de los 50: la clave del ahorro muscular

La tendencia que revoluciona nuestro bienestar

Esta filosofía de «menos es más, pero mejor» encaja perfectamente con la tendencia creciente hacia un enfoque holístico y consciente de la salud. Ya no se trata solo de levantar el máximo peso, sino de hacerlo con cabeza, escuchando nuestro cuerpo y optimizando cada sesión para obtener los mejores resultados a largo plazo. Es la diferencia entre la fuerza bruta y la fuerza inteligente, aquella que nos acompaña sin agotarnos.

Así que, ya lo sabéis, la próxima vez que estéis en el gimnasio, pensad en este cambio de paradigma. No es necesario llegar al colapso muscular para progresar. La clave es la eficiencia y el respeto por nuestro proceso de recuperación, especialmente si ya hemos superado los 50. Entrenar con intensidad es importante, pero hacerlo con sabiduría lo es aún más.

Es momento de abandonar viejos hábitos y abrazar esta nueva perspectiva que nos promete un cuerpo más fuerte, con menos fatiga y una recuperación óptima. ¿Preparadas para hacer este cambio imprescindible en vuestra rutina de entrenamiento?

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