Viure bé
Lolita Flores (67 años): «Cada día me como un diente de ajo crudo como si fuera una pastilla»

Hay apellidos que pesan como el mármol y otros que, como el de los Flores, son pura energía en movimiento. (Sí, nosotros también nos preguntamos de dónde saca Lolita esa vitalidad incombustible). A la edad de 67 años, la artista ha vuelto a demostrar que la edad es solo un número cuando el espíritu se niega a jubilarse.

En una conversación reciente recogida por Woman, la hija de «La Faraona» se ha abierto en canal sobre los momentos en que la vida la puso contra las cuerdas. No ha sido un camino de rosas; entre deudas, pérdidas familiares y problemas de salud, Lolita Flores ha tenido motivos de sobra para tirar la toalla, pero ha elegido lo contrario: levantarse.

La metamorfosis de una artista todoterreno

¿Cuál es el motor que la mantiene en pie? Según Lolita, la clave ha sido la reinvención constante. Cuando la música le dio la espalda, no se quedó esperando en casa; se subió al escenario de un teatro y descubrió una faceta de actriz que le ha valido el respeto unánime de la crítica. Esta capacidad de pivotar es lo que ella llama su «seguro de vida emocional».

La artista reconoce que el clan Flores tiene una genética especial, pero no basta con la herencia. Lolita destaca que su secreto reside en la gestión del dolor. En lugar de esconderlo, lo utiliza como combustible para sus interpretaciones y para conectar con un público que la ve, por encima de todo, como una mujer real, con sus cicatrices y sus triunfos.

Para ella, la resiliencia no es una palabra de moda en un libro de autoayuda, es una práctica diaria. Se trata de aceptar que habrá días oscuros, pero manteniendo siempre la vista puesta en el siguiente proyecto, en la siguiente función o en el próximo abrazo de sus nietos.

Salud y equilibrio a las puertas de los 70

A pesar de haber sufrido varios sustos de salud que la obligaron a bajar el ritmo, Lolita ha aprendido a escuchar su cuerpo. Ya no busca la perfección estética, sino la funcionalidad y el bienestar. Su rutina no incluye dietas imposibles ni entrenamientos de élite, sino una alimentación consciente y, sobre todo, mucho descanso mental.

La salud mental ha pasado a ser su prioridad absoluta. Lolita confiesa que rodearse de su familia y saber decir «no» a ciertos compromisos ha sido el mejor tratamiento de belleza. Esta paz interior es lo que proyecta en cada aparición pública, convirtiéndose en un referente de envejecimiento activo y positivo para toda una generación.

Además, la artista subraya la importancia de mantener la curiosidad viva. Sigue interesándose por las nuevas tendencias, por lo que escuchan los jóvenes y por cómo evoluciona el mundo. Esta conexión con el presente evita que se quede anclada en la nostalgia, un veneno que, según ella, envejece más que cualquier arruga.

El legado de la autenticidad

Lo que hace que Lolita Flores continúe llenando titulares es su verdad. En un mundo de filtros y apariencias, ella se muestra tal como es, sin miedo a hablar de sus debilidades. Esta transparencia genera una tribu de seguidores que no solo admiran su arte, sino su fortaleza humana.

Londres, Madrid o el escenario más pequeño de España; para ella el lugar no importa si hay una historia por contar. Ha aprendido que la verdadera pertenencia no está en un lugar físico, sino en el afecto de quienes la rodean y en el respeto que se ha ganado a pulso durante décadas de carrera.

Has leído esto porque, al igual que Lolita, sabes que la vida a veces golpea fuerte. Su mensaje es claro: no importa cuántas veces caigas, lo que define tu historia es cómo decides levantarte. Ella lo ha vuelto a hacer, recordándonos que el brillo más auténtico es el que surge después de haber superado la tormenta.

¿Dejarás que los obstáculos te detengan o buscarás tu propio escenario para volver a brillar con luz propia?

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