Este martes se reinició en el Congreso la comisión de investigación de los atentados del 17 de agosto de 2017 en Barcelona y Cambrils. Una sesión extraña, incluso precipitada, en la que compareció el inspector jefe de la Brigada de Información del Cuerpo Nacional de Policía en Barcelona, TIP 77619. Este oficial, junto con un inspector de la Comisaría General de Información, el 110.017, viajaron a Marruecos del 10 al 14 de diciembre de 2017 para buscar restos genéticos y un domicilio de Abdelbaki es-Satty, el imán de Ripoll considerado el cerebro de los atentados.
Según aseguró en su declaración, ningún miembro de la familia de Es-Satty había sabido nada de él desde hacía años y no lo habían visto en los viajes que había hecho a Marruecos antes de los atentados, que parecen invisibles. Es decir, que según la policía, a pesar de tener controlado que había ido varias veces a Marruecos, su círculo más íntimo no había tenido noticia. Además, el agente detalló cómo se llevó a cabo la comisión rogatoria para buscar las evidencias genéticas que los Mossos d’Esquadra habían reclamado al juez antes de que se aplicara el artículo 155 y la Audiencia Nacional decidiera enviar allí miembros del Cuerpo Nacional de Policía.
Unas pruebas genéticas que no se llegaron a ratificar en la vista oral por la habitual falta de coordinación judicial entre España y Marruecos, sumada a los problemas generados por la pandemia de la Covid. La comparecencia del policía, que elogió el trabajo realizado en Marruecos, ha levantado las orejas a Agustí Carles y Jaume Alonso-Cuevillas, abogados defensores de Javier Martínez, padre del pequeño Xavi, el niño que murió en el atentado de la Rambla. Los letrados concluyen que la declaración del policía español chirría si se compara con la ingente prueba documental que hay en el sumario. Una documentación que ha hecho resucitar una parte del sumario que había quedado camuflada. Son documentos con los que se puede rastrear la hiperactividad viajera del imán, así como unas interesantes fotografías carnet con diferentes caras y aspectos, que la policía añadió en un listado de material como «una botella de Coca-Cola» o un ticket de compra de gasolina.

¿Sin noticias?
Una de las afirmaciones más repetidas por el inspector durante su comparecencia en el Congreso fue la falta de noticias que los familiares habían tenido de Abdelbaki es-Satty en los últimos siete años antes de los atentados. Una aseveración que contrasta con la cantidad de documentos que apuntan en sentido contrario. Por ejemplo, que el imán tenía todas las actas de nacimiento de sus hijas y las tenía entre sus pertenencias más protegidas. Además, a sus hijas Mariam –de quien se extrajo ADN para la comparación– y Kadijha recibían transferencias de entre cien y 300 euros mensualmente, y están documentadas.
Transferencias, por cierto, que se hacían desde locutorio Brahim Karib de Ripoll, cuyo propietario fue detenido y al que se le confiscaron 15.000 euros escondidos detrás de una nevera. Unas cantidades que también chirrían con el sueldo de Es-Satty, de unos 600 euros, que servían para hacer las transferencias y pagar un alquiler de 150 euros. Uno de los otros documentos que más llaman la atención son facturas de luz y agua de la casa de su exesposa en Tetuán, Marruecos, de julio de 2017. Un domicilio donde la mujer vivía con sus hijos pequeños. Un dato cuanto menos curioso, porque esta mujer aseguró, según la versión policial expuesta en el Congreso, que no sabía nada de él desde hacía mucho tiempo. Además, cabe añadir a la lista de material confiscado por los Mossos d’Esquadra una autorización para poder cobrar un talón por una indemnización de un seguro por la muerte de su padre. En Marruecos, aún son necesarios este tipo de trámites.
«Son elementos que habría que haber tenido en cuenta antes de viajar a Marruecos en un caso tan grave como este», reprocha Agustí Carles a los responsables de la instrucción del caso en conversación con El Món. «Eran dos policías de la Comisaría General de Información, es decir, su función es precisamente la información y la inteligencia, ¿tenían que ir a Marruecos sin estas cuestiones previas bien medidas?», critica el abogado. Precisamente, el viaje también ha despertado varias dudas, no solo por las explicaciones en el Congreso, sino por los informes presentados a la instrucción y durante la vista oral en la Audiencia Nacional.

¿Un viaje haciendo de comparsas?
La narración del inspector de su viaje a Marruecos sirvió para explicar que solo habían acompañado a la policía marroquí a cumplir la comisión rogatoria. De hecho, el policía corrigió a los parlamentarios y recordó que cada país ejecuta las comisiones rogatorias de acuerdo con su ley y que la policía española comisionada no hace nada, solo los acompaña. En todo caso, avisan si hay algo «anómalo». Asimismo, aseguraron que las muestras de ADN no viajan, sino que es la policía científica y forense del país que recibe la comisión, en este caso Marruecos, quien hace el estudio y remite únicamente los resultados. Una dinámica que poco se adapta a la investigación de los atentados del 11-M u otras experiencias de delitos muy graves como es un ataque terrorista.
En el caso de los atentados de Atocha, el juez instructor del caso, Juan del Olmo, viajó personalmente, en abril de 2006, a buscar material genético para contrastar con los restos que había de sospechosos de participar en la masacre del 11-M. En el mismo sentido, uno de los jueces instructores de la Audiencia Nacional, Eloy Velasco, en junio del año 2009 se desplazó a Marruecos al frente de una comisión rogatoria internacional, donde también se integró el fiscal antiterrorista de la Audiencia Nacional Miguel Ángel Carballo y varios agentes de Información del CNP. Una comisión para interrogar a un ciudadano marroquí que había alquilado un piso en Leganés donde se inmolaron los supuestos terroristas. O bien, en diciembre del año 2005, cuando fue al revés, que un juez marroquí, Abdelkáder Chentouf, precisamente del mismo tribunal donde teóricamente se remitieron los datos del ADN, Tribunal de Apelación de Rabat, para interrogar a Hassan el Haski, un supuesto líder del Grupo Islámico Combatiente Marroquí (GICM) de carácter yihadista que estaba encarcelado en España.
El mismo informe policial del cumplimiento de la comisión rogatoria también se contradice con la versión expresada por el oficial de policía compareciente. Así, el martes de esta semana el inspector detalló que no se envió ninguna muestra a España, sino los resultados de los análisis de ADN realizados por la policía marroquí. En cambio, en su brevísimo informe de cumplimiento misión, de solo tres páginas, detalla que las muestras serán remitidas desde el juzgado de Casablanca a la Audiencia Nacional para «dar cumplimiento a la comisión rogatoria».

Sombras sobre el perfil genético
El perfil genético enviado desde Marruecos fue puesto en duda desde el minuto cero en la vista oral. Un dictamen pericial biológico emitido por los profesores Ángel Carracedo Álvarez (catedrático de Medicina Legal de la Universidad de Santiago y presidente de la Academia Internacional de Medicina Legal) y de Carles Pla Zanuy (catedrático emérito de Genética y director del departamento de Biología de la Universidad de Girona) le restaba veracidad. En este informe, ambos expertos consideraban que el estudio genético realizado en Marruecos- que no fue ratificado en la vista oral- “no puede tener validez en España ya que incumple la guía de estándares publicada por el Ministerio de Justicia (Comisión Nacional para el uso forense del ADN), e incumple todos los estándares internacionales”.
El presidente del tribunal, Félix Alfonso Guevara, evitó la polémica y no aceptó esta contradicción. De hecho, el tribunal dio por bueno que uno de los dos perfiles genéticos encontrados en Alcanar era de Es-Satty, y avaló una de las pruebas más discutidas por acusaciones y defensas, la prueba de ADN realizada en Marruecos por dos forenses que no la ratificaron en sala, porque el enlace judicial con Marruecos no lo permite y, además, se añadió el problema de la pandemia. La resolución del caso concluyó que el perfil genético encontrado en Alcanar coincidía en un alto porcentaje con el ADN de la madre de Es-Satty y una de sus hermanas. A pesar de las dudas expresadas por dos catedráticos que no lo pudieron tampoco ratificar en sala.
Además, cabe añadir un detalle curiosísimo sobre la polémica del perfil genético. En concreto, la maniobra del ministerio fiscal, que en plena vista oral pidió incorporar como prueba documental un informe de un perfil genético codificado, supuestamente de Es-Satty. Un documento de 19 de agosto de 2017 enviado desde la oficina de Interpol Madrid a Interpol Rabat, que lo recibió el 25 de agosto. La petición de la Interpol de España a la marroquí era constatar con sus bases de datos alguna coincidencia con el perfil genético enviado, que provenía del piso del imán en Ripoll, en la calle Sant Pere, no de los restos de Alcanar. El documento se añadió para confirmar, de manera sorprendente, que los perfiles genéticos recogidos en Cataluña coincidían con los de sus familiares en Marruecos, los que no sabían nada de él a pesar de que les hacía transferencias y les pagaba el recibo de la luz.

