La Navidad ya ha terminado, la rutina ha vuelto y las familias empiezan a quitar los belenes y los adornos navideños de sus casas. Hay belenes, sin embargo, que duran todo el año. Este es el caso del extenso Pessebre de Can Roseta, escondido dentro del bosque de Cartellà, en Sant Gregori (Gironès). Se trata de un impresionante belén muy poco convencional, ya que no solo tiene los elementos tradicionales como el Nacimiento, sino que también representa los monumentos más emblemáticos de Cataluña, como la Sagrada Familia o el monasterio de Sant Joan de les Abadesses. Se puede visitar durante todo el año, pero hay que tener en cuenta que se debe reservar previamente. Es decir, hay que planificar con un poco de tiempo una visita por este recorrido de la historia catalana.
Este belén se empezó a crear hace veintiséis años, pero desde hace un tiempo se ha convertido en toda una tradición para los vecinos de la zona visitarlo en Navidad. La visita comienza con un recorrido por los oficios tradicionales, con escenas que muestran cómo trabajaban originalmente los herreros, campesinos, alpargateros, carboneros o canteros, entre otros. Esta recreación, sin embargo, no es única del Pessebre de Can Roseta, ya que también hay otros belenes que hacen una aproximación fidedigna de estos oficios. Ahora bien, el Pessebre de Can Roseta no es convencional. Desde el año 2012, dos años después de que se comenzara a construir, se han incorporado al recorrido réplicas de Dalí, la Punxa de Masó, la Sagrada Familia de Gaudí -que se terminará definitivamente este año-, el Hospital de Sant Pau de Barcelona de Domènech i Muntaner, el parque de la Ciutadella de Josep Fontseré, o el monasterio de Sant Joan de les Abadesses, entre muchos otros.
Artesanía y tradición
El Pessebre de Can Roseta es una obra de artesanía única repartida en casi ochocientos metros cuadrados de exposición. El proyecto nació originalmente de la idea de Remei Mulleres, una vecina de la zona que, con mucha paciencia, comenzó a modelar las primeras figuritas del belén. Las primeras construcciones, hechas de corcho y piedra, que se podían ver en el belén eran las iglesias del Valle de Llémena, pero poco después ya se empezaron a incorporar los grandes monumentos de Cataluña. Hoy en día hay más de doscientos elementos repartidos en todo el belén, todos acompañados de un cartel que indica de qué se trata. En el recorrido también se pueden ver réplicas de algunos de los lugares más emblemáticos de Girona, como una recreación del puente de las Peixateries Velles, o El Celler de Can Roca.

