La fuerte ola de calor que travesía Cataluña y que ha hecho disparar los termómetros por encima de los 40 grados en algunos puntos del país también causa estragos en el servicio de Rodalies. Después de unos meses movidos a raíz del robo de cableado de cobre a la estación de Maçanet-Massanes que paralizó el entramado ferroviario catalán durante semanas, ahora los usuarios también tienen que hacer frente a las altas temperaturas en el interior de los trenes. «Normalmente, el aire acondicionado funciona bastante bien, pero cuando el tren va pleno ya no corre aire. Es inhumano», relata Mònica Estivill, una mujer que cada día coge la línea R1 -es decir, la que va desde Molins de Rei (Baix Llobregat) hasta Maçanet-Massanes (la Selva) atravesando todo el Maresme– para ir a trabajar. Según explica en conversación con El Mundo, durante buena parte del año el volumen de pasajeros es bastante «normal», pero que con la llegada del verano muchos turistas empiezan a usar este transporte para ir a pasar el día en la playa.

Una idea similar a la que expresa Jasmina Saadi, que viaja con su hijo hasta Montgat, donde vive su familia: «Dentro del tren hace mucho calor, y más estos días. Cuando llego a mi parada parece que lleve todo el día bajo el sol [refiriéndose al sudor]», lamenta la usuaria, que también admite que en el interior del tren «se está mejor» que esperando a la estación. Los pasajeros que suben a la estación de Sants para coger cualquier tren son los que más críticos se muestran con el mal estado de los equipos de climatización. Entre caras largas, abanicos y algún refresco, los usuarios esperan que llegue su tren. «Hace más de media hora que espero al andén y todavía no nos han dado noticias de cuando llegará el tren. Entre que el servicio funciona muy mal y que hace un calor espantoso», exclama Ignasi Martí, que espera a la estación para coger la R3 hasta Vic -una línea que está en obras de mantenimiento durante este mes de agosto.

Imagen de varios usuarios dentro del R1 dirección Maçanet-Massanes en plena ola de calor / G.M.

La masificación turística también afecta Rodalies

Según aseguran los diversos pasajeros, uno de los factores que más influye en los viajes de Rodalies durante el verano, especialmente a las líneas que se desplazan por la costa -tanto la R1 como la R11, que sube hasta Portbou (Alt Empordà)-, es la gran masificación turística: «A veces no sé si Montgat o en Londres», ironiza Marcel Gil, que explica que durante el mes de agosto «el tren del Maresme» -nombre con que conocen popularmente el R1- está lleno de turistas, sobre todo ingleses: «Pasan el día en la playa y ocupan todos los vagones con sus parasoles y las neveritas. Entiendo que es bueno por los pueblos de la comarca, pero para la gente que cogemos cada mañana y cada tarde el tren es insoportable«, exclama el pasajero, que intenta hacerse lugar al vagón entre un grupo de turistas que se dirige a Vilassar de Mar.

Del mismo modo que los vagones de los trenes van atestados, a las estaciones los pasajeros también buscan cualquier rincón de sombra para refugiarse del sol. En los momentos en que el calor es más intenso, pero, encontrar un punto de sombra es una odisea. «Durante el mediodía es mejor pasar calor dentro del tren que al andén», río Mònica Estivill, que acostumbra a coger el tren de vuelta en Barcelona desde la estación de Vilassar de Mar, la cual tiene un par de porches a cada vía para proteger a los pasajeros del sol, pero que no cubren la totalidad del andén. De hecho, la usuaria explica que alguna vez ha visto alguna otra persona perder el conocimiento momentáneamente por el calor mientras esperaba el tren. Una situación que otros pasajeros habituales del R1 expresan a través de las redes sociales.


La importancia del aire acondicionado a los vagones

Los diversos usuarios de Rodalies consultados por este diario coinciden que los aparatos de aire acondicionado que llevan los vagones es una de las herramientas que los permiten «soportar mínimamente» los viajes en tren. El problema, pero, es que no siempre funcionan. Tal como han expresado algunos usuarios a través de las redes sociales, y confirman los pasajeros del R1, el aire acondicionado no siempre está en marcha, motivo por el cual con las aglomeraciones que se producen a la línea el calor se intensifica. En cambio, los días que sí que está puesto en marcha, la potencia no siempre es suficiente: «Hay días que el aire sí que está puesto, pero con tan poca intensidad que parece que ni esté. O se pone mucho más frío o es inútil», lamenta Jasmina Saadi, que define las altas temperaturas que se viven en el interior de los trenes de Rodalies como «un infierno».

Así pues, al mal funcionamiento de la red con convoyes que circulan más tarde del previsto y falta de información a los andenes, también se añade el malestar de la población por las altas temperaturas de los trenes y las pocas herramientas para combatirlas. A pesar de que esta es la primera línea que empezará a traspasarse el mes de enero del año que viene, tal como aseguraron el pasado 18 de julio el Gobierno y la Moncloa conjuntamente a través de un comunicado, los usuarios no confían que con la gestión de la línea en manos catalanas se resuelvan las carencias. «Cada día es una aventura saber cómo irá el tren. El peor es que ya no nos sorprendemos».

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