Los pasajeros de la línea de alta velocidad Barcelona – Madrid han caído hasta los 2,9 millones el primer trimestre de 2026, coincidiendo con el accidente ferroviario de Gelida y Adamuz (Andalucía) y las restricciones posteriores. Es un 17% menos que el año anterior y una de las cifras más bajas desde 2022, en plena recuperación pospandemia. La cifra, publicada este lunes por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), también es inferior a los 3,27 millones registrados en los últimos tres meses de 2025 (-11%).
Los registros a la baja comienzan antes del caos ferroviario. El corredor catalán-madrileño, que parte de Figueres y también atraviesa Aragón, llegó a rozar los 4 millones de pasajeros el segundo trimestre del año pasado, pero ha caído cerca de un 25% en menos de un año. Entre las ciudades de Barcelona y Madrid viajan el 60% de los pasajeros de la línea; también entre estas ciudades hay una reducción importante, del 16% respecto al año pasado y del 7% respecto a 2023.

La mayoría de los pasajeros, seis de cada diez, continúan eligiendo el AVE, la opción insignia de Renfe, para realizar el trayecto entre la capital catalana y Madrid. Solo un 23,5% apuesta por la operadora italiana Iryo y el 17,2% restante lo hace por OUIGO, filial de la compañía ferroviaria francesa. A diferencia de otras rutas estatales, la marca de bajo costo de Renfe (AVLO) no tiene prácticamente peso en Barcelona.
El precio medio del trayecto se sitúa en los 60 euros este primer trimestre, siendo el AVE nuevamente la opción más cara y la francesa OUIGO la más barata. El precio es ligeramente más barato que el que había a finales del año pasado (cerca de 80 euros), pero continúa por encima de los 50 euros del primer trimestre pasado.
El resto de conexiones estatales también caen
El resto de conexiones estatales en alta velocidad tampoco son mucho mejores. La conexión Valencia – Madrid suma 1,3 millones de pasajeros –la caída es del 8%– y la ruta Alicante – Madrid es de 900.000, un 6% menos que hace un año. Las líneas castigadas por el accidente de Córdoba aún lo notan más, con una reducción de pasajeros entre Madrid y Sevilla del 27% y entre Madrid y Granada del 8%.
Las obras de mantenimiento que se han realizado tras las últimas incidencias han obligado a modificar algunos tramos, que deben hacerse más lentamente. En el caso de la ruta Barcelona – Madrid, esta situación ha generado trayectos unos 25 minutos más largos y Adif ha tenido que pactar con las compañías un ajuste de la oferta para poder completar con éxito la parrilla de horarios. En todo caso, Adif no ha vinculado los retrasos al mal estado de la línea sino a las obras de mejora para alcanzar los 350 km/h. Todo esto ha alterado las planificaciones y ha reducido la cifra de pasajeros.

