El gobierno de Salvador Illa comienza este nuevo año arrastrando problemas enquistados y algunas tareas pendientes que no ha podido resolver durante todo el 2025. Uno de los principales es la activación de la empresa mixta de Rodalies, que debía ponerse en marcha antes de que terminara el año, pero por problemas de «agenda», según defendía la consejera de Territorio, Sílvia Paneque, en una entrevista reciente a la Agencia Catalana de Noticias, no se ha podido hacer. La titular de la cartera asegura que la nueva empresa se constituirá oficialmente a principios de este año, pero no ha querido ponerle fecha, motivo por el cual aún podrían faltar semanas hasta su entrada en vigor. El ministro de Transportes, Óscar Puente, afirmaba en una entrevista a El Periódico que solo falta un «simple trámite» para ponerla en marcha: «Únicamente queda una firma notarial», defendía. De momento, no se ha producido. A estas alturas tampoco se conoce el nombre de los nueve miembros que formarán el consejo de administración, de los cuales cinco corresponde al gobierno de Illa nombrarlos, incluida la presidencia. Este retraso por causas no aclaradas acentúa la incertidumbre crónica en la gestión de la red ferroviaria estatal en Cataluña, una infraestructura crítica para la economía del país, ligada directamente a la movilidad laboral de millones de catalanes.
La constitución de la empresa mixta, fruto del acuerdo de Esquerra Republicana con el presidente español, Pedro Sánchez, por el traspaso de Rodalies, es una cuestión que se arrastra desde hace más de un año. De hecho, los primeros calendarios los elaboró la consejería de Territorio cuando aún estaba en manos de los republicanos, encabezada por Esther Capella. De acuerdo con aquellos calendarios, la nueva empresa mixta debía estar constituida antes del verano de 2024. Un año y medio después -aproximadamente-, el Gobierno aún arrastra este compromiso político como pendiente. La sociedad Rodalies Catalunya SA tendrá un capital social inicial de 1,6 millones de euros, según indicó Paneque en una respuesta parlamentaria a la diputada del Partido Popular Àngels Esteller. Esta inversión estará aportada a partes iguales entre Cataluña y el Estado, ya que Renfe aún ostentará la mayoría de la nueva empresa mixta, con el 50,1% de la representación.
Aunque la Generalitat tendrá mayoría en el consejo, las decisiones estratégicas que realmente afectan el funcionamiento de la red ferroviaria catalana continuarán dictándose desde Madrid, ya que se deberán tomar por mayoría cualificada. Es decir, se necesitará el visto bueno de Renfe antes de poder emprender cualquier reforma en Rodalies. Esta es una de las concesiones que hizo el gobierno español -de acuerdo con el catalán- para frenar la revuelta de los maquinistas, que ha terminado con dos trabajadores despedidos e investigados por sabotaje. La consejera asegura que la creación de la empresa mixta permitirá hacer una gestión “desde la proximidad y ejercer de una manera más directa todos los trabajos, tanto en el ámbito de traspaso como en el ámbito de la gestión del día a día de la operativa”. Sin embargo, las decisiones deberán seguir pasando por Madrid, y sin el visto bueno de la operadora ferroviaria no se podrán hacer grandes cambios.

Las prioridades de la consejera Paneque
La titular de la cartera de Territorio asegura que las prioridades de la nueva empresa mixta de Rodalies, hija del traspaso, serán la obtención de la licencia ferroviaria, la gestión de la adscripción de los medios procedentes de Renfe Viajeros, la puesta en marcha del sistema de gestión de la seguridad y la obtención del certificado de seguridad. De momento, sin embargo, no se habla de mejoras directas del funcionamiento de la red ferroviaria. Una falta de mejoras que repercute directamente en los usuarios: «El traspaso de Rodalies no es palpable en cuanto a usuario. Se está avanzando, pero con pasos invisibles», argumenta el vicepresidente de la asociación de Promoción por el Transporte Público (PTP), Carles Garcia, en conversación con El Món.
Otra de las prioridades que ha fijado la consejera Paneque para la nueva empresa mixta es el desdoblamiento total de la R3, un macroproceso de obras que lleva muchos años arrastrándose. A pesar de que algunas partes del desdoblamiento ya están en marcha, como el tramo entre Barcelona y la Garriga, en obras desde octubre -y que se alargará, como mínimo, dieciséis meses-, el desdoblamiento del conjunto de la línea que va desde l’Hospitalet de Llobregat hasta Puigcerdà aún es un proyecto de futuro. En esta línea, el portavoz del colectivo de usuarios de la R3 conocido como plataforma Perquè No Ens Fotin el Tren, Marc Janeras, recuerda que las obras del desdoblamiento «ya van dos años tarde». «Las siguientes fases que están en estudio, aún, también van más tarde de lo previsto», añade el portavoz de la agrupación de usuarios, que lamenta que la administración no «hace lo suficiente», ni lo hace «lo suficientemente rápido».

Más financiación para Rodalies
El traspaso de Rodalies y la creación de la nueva empresa mixta, además, se convertirán en papel mojado si no va acompañado de más recursos económicos para la red ferroviaria catalana, ya que más inversión se traduce en trenes nuevos y mejores infraestructuras. Una idea que parece tener clara el mismo ministro de Transportes: «Si queremos de verdad un cambio y que Rodalies sea un servicio puntual, previsible, fiable y eficaz, hace falta algo más que simplemente traspasar su gestión. Los que gestionen Rodalies, en dos o tres años dirán que el traspaso ha sido mágico, pero antes se debe invertir mucho. Todo debe ir de la mano«, defiende Óscar Puente. Cabe tener en cuenta, sin embargo, que la responsabilidad del infrafinanciamiento de la red ferroviaria catalana es del gobierno español, que no ha invertido los recursos necesarios en Rodalies durante muchos años.
Esta desinversión crónica es la que el gobierno de Pedro Sánchez asegura que está revirtiendo. De acuerdo con los datos del Ministerio de Transportes, el gobierno de Pedro Sánchez ha ejecutado el 72% de las inversiones previstas en el plan de Rodalies hasta el 2030. Desde la puesta en marcha del plan en 2020, se han licitado contratos por unos 3.030 millones de euros y se han adjudicado trabajos por 4.152 millones de euros, incluyendo la compra de trenes de gran capacidad para «modernizar y ampliar la flota». En esta línea, también se invertirán 516 millones en renovar la flota de trenes, uno de los principales problemas de la red, ya que, como recuerdan las diferentes plataformas de pasajeros consultadas, está muy «obsoleta». Este dinero que se invertirá proviene de un préstamo que ha concedido el Banco Europeo de Inversiones a la operadora ferroviaria española y que permitirá cambiar un centenar de trenes de Rodalies, ya que muchos de ellos operan desde el año 1990.
El gobierno español, sin embargo, no solo quiere centrar sus esfuerzos en Cataluña en mejorar Rodalies, sino que también hace una gran apuesta por los trenes de alta velocidad que conectan con Madrid. El pasado mes de noviembre el ministro Puente anunció que licitaría dos estudios de viabilidad para analizar actuaciones de mejora de la línea que conecta con la capital española. En detalle, el ministerio tiene previsto construir una variante de la línea entre Madrid y Barcelona, que contempla una nueva ruta para llegar a la estación de la Sagrera, en Barcelona, desde Lleida: «Pasaremos a la ofensiva con la alta velocidad. Nos fijamos como objetivo los 350 km por hora y seremos el segundo país del mundo, después de China», anunció el ministro, que también está «valorando seriamente» comprar trenes a China. El gobierno de Salvador Illa, además, defiende que la apuesta de la Moncloa por la alta velocidad no va en detrimento de Rodalies, sino que es una apuesta complementaria. Sea como sea, las inversiones hechas hasta ahora no han dado todos los frutos necesarios, motivo por el cual conseguir que la red de trenes públicos de Cataluña funcione como es debido aún requerirá tiempo. Y, mientras tanto, a los pasajeros se les agota la poca paciencia que les queda.


