«Últimamente, hemos tenido que constatar, con hipócrita sorpresa, un retroceso gravísimo, tanto en la escuela como en la calle, del uso del catalán, y esto ha sido, en parte, por la no aplicación de la normativa emanada de este Parlamento y en parte también por la inacción, por la dejadez o por el miedo ante las amenazas y mentiras dichas impunemente bajo un falso amparo de la libertad de expresión. No hay nada más conflictivo que no hacer nada y evitar el conflicto, por falsa prudencia o por pereza». Son algunas de las palabras que Joaquim Arenas pronunció en el Parlamento en septiembre de 2022 con motivo del otorgamiento de la Medalla de Honor de la cámara. Arenas, miembro fundador del Grup Koiné y primer presidente de la entidad Llengua i República, creada en 2016, falleció el pasado 20 de diciembre y la entidad le rindió homenaje el 20 de marzo en un acto en el Saló de Graus de la Facultad de la Universidad de Barcelona, que también sirvió para conmemorar el décimo aniversario del manifiesto, que se titulaba Por un verdadero proceso de normalización lingüística en la Cataluña independiente.

Concretamente, hoy, 31 de marzo, justo al día siguiente de la nueva resolución del TJSC contra el catalán en la escuela, se cumplen diez años de la presentación pública del Manifiesto Koiné en el Paraninfo de la Universidad de Barcelona. Cerca de 300 intelectuales, entre ellos reconocidos lingüistas y académicos, apoyaron el texto. Diez años después, ni Cataluña es independiente ni ha habido un verdadero proceso de normalización lingüística, pero tres miembros del Grup Koiné rememoran en conversación con El Món cómo vivieron aquel momento y lamentan que no se quiso escuchar suficientemente el mensaje de alerta que enviaron. Aun así, hay lecturas positivas como, por ejemplo, el impacto social que tuvo el texto porque hoy en día nadie se atreve a decir que la lengua goza de buena salud. Asimismo, los impulsores de aquel manifiesto no olvidan el episodio amargo de las críticas «nada fundamentadas» con las que se quiso «tergiversar» el manifiesto, hasta el punto de tener que enfrentar acusaciones de racismo. «El discurso de Koiné se ha intentado silenciar», lamentan.

Àngels Folch reclama acción institucional “valiente” ante el retroceso de la lengua

Una década después, Àngels Folch, miembro de Koiné y presidenta de Llengua i República, hace un balance crítico de la evolución del catalán y asegura que la lengua se encuentra en una situación peor que entonces. A pesar de reconocer que aquel documento sirvió para sacudir conciencias, denuncia la falta de respuesta efectiva por parte de las instituciones. Folch sostiene que el manifiesto actuó como “un grito de alerta” que contribuyó a visibilizar el problema: «La lengua se nos está rompiendo… está muy mal». Según explica, este aviso ha tenido un impacto social relevante, hasta el punto de que hoy “es muy difícil encontrar a alguien que diga que el catalán está muy bien”. No obstante, la presidenta de la entidad considera que esta toma de conciencia no se ha traducido en políticas contundentes. «Se han dejado pasar diez años sin que, de manera contundente, desde las instituciones, se hiciera nada», lamenta. En este sentido, critica que solo se han aplicado «pequeños parches» y que «no se ha tomado una decisión valiente a favor del catalán».

Àngels Folch, membre del Grup Koiné. Barcelona 08.05.2025 | Mireia Comas
Àngels Folch, membre del Grup Koiné. Barcelona 08.05.2025 | Mireia Comas

El diagnóstico es claro: «Estamos peor que hace 10 años». Entre los factores que explican este retroceso, Folch señala cambios demográficos y, sobre todo, la falta de voluntad política para afrontar la situación con determinación. «Lo máximo que podemos hacer es resistir», sentencia. Àngels Folch defiende que es necesario un cambio de rumbo tanto institucional como social y revertir el «conformismo de siempre». «Es necesario un cambio de mentalidad y entender la lengua como lo que es, que es la columna vertebral de la nación porque sin lengua no hay nación», argumenta, pero deja claro que está en manos del Gobierno revertir la situación que vive el catalán impulsando nuevas legislaciones y haciendo cumplir la vigente.

En esta línea, insiste en que el catalán debería ser “indispensable y necesario para vivir en Cataluña». Según advierte, si no se actúa en esta dirección, el futuro de la lengua quedará comprometido: «Si el catalán no es necesario para vivir en Cataluña, el catalán no saldrá de la UCI». Àngels Folch apela a la responsabilidad de las instituciones y alerta de que el tiempo juega en contra: cuanto más se retrasen las medidas, más difícil será revertir la situación del catalán porque «es evidente que el castellano domina el territorio». «Es necesario dejar claro que los territorios sólo tienen una lengua, que es la que nació allí, y cuando esto no ocurre es siempre porque ha habido una invasión y se ha intentado imponer otra lengua», señala. Y sentencia: «Cataluña sólo tiene una lengua, que es el catalán y es la que ha nacido aquí».

Josep Ferrer vincula la supervivencia del catalán a la independencia

Josep Ferrer, miembro fundador del Grup Koiné y socio de Llengua i República, filólogo y fundador del PSAN, advierte que la situación del catalán se ha deteriorado en la última década y asegura que la tendencia continúa. Una década después del manifiesto, considera que el diagnóstico que se hacía entonces no solo se mantiene vigente, sino que «ahora es tanto o más adecuado que entonces». «La lengua cada día está peor, y como han pasado diez años ha ido empeorando», afirma. En su análisis, Ferrer defiende que el documento de 2016 ya alertaba de una situación delicada y que no se quiso escuchar suficiente. «El país está muy mal como para no haber acabado de entender, o no haber querido entender, el manifiesto Koiné«, señala, lamentando que el debate generado no se haya traducido en cambios efectivos. Ferrer sostiene que los principales obstáculos no son solo los externos: «El enemigo más grande lo tenemos dentro«, porque, según él, se ha actuado con «complicidad con el Estado» y se ha dificultado una respuesta clara en defensa de la lengua y la liberación del país, dos aspectos que, en su opinión, van unidos.

La presentación por parte del Grup Koiné del manifiesto ‘Por un verdadero proceso de normalización lingüística en la Cataluña independiente’ en el Paraninfo de la UB, el 31 de marzo de 2016 / ACN

En cuanto a la evolución social, Ferrer apunta al impacto del crecimiento demográfico como un factor clave. «En un país en el que entran de nuevo 100,000 personas cada año, o se hace algo o esto hundirá la lengua y el país», defiende. En este sentido, considera que muchos recién llegados no perciben la necesidad de aprender catalán porque no lo ven como lengua imprescindible. Ante este escenario, defiende un cambio de planteamiento y sitúa la lengua en el centro del debate político. «La normalidad es que cualquier persona que va a un país lo primero que hace es aprender la lengua del país, pero aquí no hay ninguna necesidad porque el país no existe porque, desde el punto de vista constituyente, Cataluña es una región de España y, por tanto, lo que deben hacer es aprender español».

Ferrer se muestra especialmente crítico con las políticas actuales, que considera insuficientes. Las define como «paños calientes» y cuestiona la capacidad de las instituciones autonómicas para revertir la situación. A su entender, no solo no solucionan el problema, sino que pueden acabar perpetuándolo. En este contexto, vincula directamente el futuro del catalán con el marco político. «La única solución es la independencia», sostiene, argumentando que sin herramientas de estado no se pueden aplicar medidas efectivas. A pesar de reconocer el esfuerzo de la sociedad civil, Ferrer advierte que el tiempo juega en su contra e insiste en la urgencia de actuar. Sin un cambio profundo, concluye, el retroceso de la lengua será difícil de revertir. «Cada vez que actuamos lingüísticamente, debemos actuar como independentistas y crear conciencia independentista. Si no, no sirve de nada», concluye.

Lluís de Yzaguirre defiende un giro estratégico en la política lingüística

Lluís de Yzaguirre, profesor de la UB y la UPF, miembro de la sección filológica del Institut d’Estudis Catalans y miembro del Grup Koiné, recuerda el revuelo que se creó tras la presentación del manifiesto. «El texto no defendía la oficialidad única del catalán», expone. Y añade: «Debía ser implícito, porque todos lo entendieron, pero no la defendimos, porque dentro del grupo había actitudes diferentes y buscamos una postura de síntesis». Los ataques por esta cuestión con acusaciones de racismo dejaron «aturdidos» a los miembros del grupo: «No esperábamos que los nuestros nos atacaran», admite. «Si algo se nos podía atribuir del debate sobre el racismo era ser antirracista, porque el manifiesto hacía una denuncia del racismo lingüístico del estado español», remarca.

Por otro lado, el miembro del IEC expone que la lengua está peor ahora que hace diez años: «El manifiesto decía que la lengua estaba muy mal y que no se reflejaba en las encuestas, pero ahora la Encuesta de Usos Lingüísticos de la Población (EULP) viene a decir que la lengua está como nosotros decíamos que estaba hace diez años». «Pero ahora está peor», concluye, y, además, cuestiona la «validez» de los resultados de la encuesta porque no tienen en cuenta «la sinceridad» de las personas encuestadas, lo que se conoce como el sesgo de la deseabilidad social. «Estamos mucho peor que hace diez años», sentencia.

Finalmente, defiende un «cambio de mentalidad con el catalán», subrayando la importancia del uso cotidiano para garantizar su transmisión. Asimismo, acusa a la administración de inacción y de ser cómplice de una clara discriminación de los derechos lingüísticos y, en este sentido, remarca que hay un marco donde el catalán sufre agresiones, una situación que califica directamente de «racismo». Según su opinión, las instituciones catalanas miran hacia otro lado: «Es necesario que empiecen a trabajar en la defensa de la lengua». «¿De qué sirve la consellería de Política Lingüística?, ¿de qué sirve la comisionada de Uso Social del Catalán del Ayuntamiento de Barcelona?», se pregunta.

Comparte

Icona de pantalla completa