El curso escolar termina con los docentes insatisfechos con los diferentes acuerdos del Gobierno con algunos sindicatos y con amenazas de escalar el conflicto en septiembre. Al menos un 40% del total de la plantilla estaría dispuesta a hacer más días de huelga, teniendo en cuenta los maestros y profesores que participaron en la última consulta de USTEC, CGT e Intersindical. Y un buen grupo de claustros mantiene su negativa a realizar salidas y colonias. Más de 1.300 centros han firmado el manifiesto ‘Paremos las salidas educativas’, lo que supone poco más de un tercio de los claustros catalanes (38%) de la escuela pública.
La situación genera inquietud entre las principales entidades y empresas de ocio, que calculan una caída de las actividades que puede llegar al 70%. No solo están en juego las colonias de final de curso, paradigma de la educación catalana, sino también las salidas de solo un día. Estas últimas representan el grueso de la actividad de las empresas de ocio fuera de la temporada estival, lo que preocupa especialmente al sector del ocio educativo. Los promotores del manifiesto asumen el valor educativo de todas estas actividades, pero insisten en que no pueden “continuar asumiendo responsabilidades extraordinarias sin condiciones laborales dignas”. Así lo expresan en el manifiesto, que pone el acento en la pérdida del poder adquisitivo, la falta de personal y ratios elevadas.

Los 50 euros por noche que ofrece el Gobierno no han convencido
El boicot ya generó el efecto esperado en el año 2010, entonces con el Departamento de Educación dirigido por Ernest Maragall, frenando parcialmente los cambios del calendario que quería impulsar el consejero. La medida ha vuelto con fuerza ahora y ha generado opiniones opuestas. La asociación Escola-Entorn –entidad que los impulsores del boicot vinculan a entidades y empresas del tercer sector– ha publicado otro manifiesto en defensa del valor educativo. Tal como recogía este lunes la ACN, los docentes en huelga no critican el manifiesto ni niegan el valor de estas actividades, pero sí que cargan contra quien quiere cambiar el debate. El problema, insisten, no es si se acaban o no las colonias sino la falta de recursos crónica.
En este sentido, los sindicatos han lamentado que, durante las negociaciones, el Gobierno solo haya querido incorporar un incremento de 50 euros por noche a los docentes que van de colonias. Los docentes cuestionan que son de los pocos funcionarios públicos haciendo horas extra no remuneradas. En un reportaje de El Món, Clàudia Cebrián, docente y activa de la asamblea del Maresme, lo resumía así: “Sabemos el sentido pedagógico de las colonias, pero ha llegado un punto que nos sentimos desbordados. Pedimos a nuestros directores compensar las horas de las colonias, pero la normativa no lo permite. A partir de aquí, comenzamos el debate”.
El grupo impulsor del veto ha pedido a los claustros que revisen la Programación General Anual (PGA) para que no se realicen actividades complementarias, es decir, salidas y colonias. El objetivo es bloquear el sector para ganar fuerza y forzar a Educación a mejorar sus ofertas. En caso de que haya actividades, los promotores de la medida aconsejan que las salidas no tengan ningún impacto económico –contratación de transporte, servicios de monitoreo o entradas de teatro o museos– para que la protesta sea aún más efectiva.

