Un estudio liderado por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y el Centro de Estudios Demográficos (CED) asegura que el uso problemático de las redes sociales está asociado con más malestar psicológico y con una peor valoración general de la vida, y este impacto es más fuerte entre aquellos que son de entornos socioeconómicos más desfavorecidos. Es un estudio internacional que forma parte del World Happiness Report 2026, que publica este jueves las Naciones Unidas, y que cuenta con datos de más de 330.000 adolescentes de 43 países.
Los jóvenes de familias con menos recursos socioeconómicos aparecen como los más vulnerables. En comparación con los adolescentes de nivel socioeconómico bajo, los adolescentes de nivel socioeconómico alto muestran una asociación aproximadamente entre un 5% y un 10% más débil entre uso problemático y quejas psicológicas, y una reducción aproximadamente de un 10-13% en la relación negativa entre uso problemático y satisfacción con la vida. Además, los adolescentes que presentan patrones más compulsivos, adictivos o desregulados del uso digital tienden también a mostrar peores indicadores de bienestar subjetivo.
Los resultados muestran que un aumento en el uso problemático se asocia con un incremento aproximado de 0,16 puntos en quejas psicológicas y con una disminución de unos 0,19 puntos en satisfacción con la vida en una escala de 0 a 10, lo que supone un aumento de un 10% en las quejas psicológicas y una reducción de «alrededor de un 3%». Pablo Gracia, profesor de la UAB y autor principal del estudio, reclama «avanzar hacia entornos digitales más equitativos mediante una combinación de regulación de plataformas, apoyo a las familias, educación digital en las escuelas y servicios de salud mental accesibles». El objetivo, señala, debe ser que todos los adolescentes, independientemente de su origen social, puedan relacionarse con el mundo digital de manera segura y compatible con su bienestar.

Los países anglo-célticos son los más afectados por esta problemática
Se ha detectado que la problemática es mayor en los países anglo-célticos (Canadá, Irlanda y Reino Unido), mientras que es menor en la región del Cáucaso y del mar Negro (Armenia, Georgia, Azerbaiyán y Turquía). El estudio encuentra que las desigualdades socioeconómicas en la relación entre uso problemático y bienestar son claras en muchas regiones europeas, pero relativamente débiles en los países mediterráneos, como España, Italia, Portugal, Grecia, Malta y Chipre.
En este sentido, el estado español se sitúa entre el grupo de países donde la relación entre uso problemático de redes y reducción de bienestar es menor, situado en la posición 40 del total de 43 países en cuanto a las quejas psicológicas y en la posición 31 en cuanto a la evaluación de la vida. También destaca que la asociación negativa entre el uso problemático de las redes sociales y el bienestar adolescente se intensificó entre 2018 y 2022: se observa en la mayoría de regiones y para todos los grupos socioeconómicos estudiados, lo que apunta a un «deterioro general del contexto digital adolescente en los últimos años y, en concreto, a la pandemia del Covid-19».

