El 23 de febrero de 1981 fue un día complicado. El golpe de estado protagonizado por el teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero rompía la dinámica del pacto de transición de 1978. En un contexto de recuperación incipiente de las libertades democráticas y de las instituciones que una buena parte de los involucionistas querían detener. Los documentos desclasificados la semana pasada, leídos en conjunto, apuntan la complicidad de parte de las instituciones y protagonistas del momento, en aprovechar el golpe de estado –que esperaban– para reafirmar la figura de la monarquía y poner los límites al nuevo régimen que surgía. De hecho, uno de los principales límites era detener las demandas políticas de Cataluña y Euskadi y el crecimiento de la izquierda, que poco a poco se organizaba después de la simpatía de los socialistas y los comunistas oficiales con el nuevo régimen.

Aún así, hay una historia paralela bastante interesante. En concreto, qué pasó en Cataluña, según la policía, en las horas que duró el golpe de estado. Entre los documentos desclasificados, se pueden encontrar los informes que las brigadas de información de la policía española elaboraron de los incidentes, disturbios y protestas que se vivieron en el país. Un informe que ha guardado la Dirección General de la Policía y que recogía los eventos más destacados de cada demarcación. El primer documento de este tipo se escribió el 24 de febrero y se titulaba: Situación actual en las diferentes regiones policiales y acciones de protesta previstas con relación a la ocupación del Palacio del Congreso de Diputados.

En cuanto a Cataluña, los policías de información remarcan incidentes con disparos de ametralladora, cócteles Molotov, huelgas, paros industriales, encuentros políticos, así como la aparición de carteles en la Facultad de Derecho de la Universidad de Barcelona a favor del golpe y exigiendo «la ejecución del rey» y disturbios en el metro de Barcelona. La policía avisa de las convocatorias de protestas por varios «grupos extraparlamentarios» o el comunicado de CiU en Girona «mostrando su confianza en la Generalitat y la monarquía», así como octavillas repartidas en el metro de Barcelona en apoyo a Tejero y sus colaboradores.

Cabecera de los informes policiales sobre la situación en Cataluña después del 23F
Cabecera de los informes policiales sobre la situación en Cataluña después del 23F

Una ametralladora en Santa Coloma

El primer informe remitido a la dirección general de Seguridad es del 24 de febrero. En este primer documento destacan que en la «Región Policial de Barcelona se ha convocado una huelga general de dos días». La convocatoria es de CCOO, pero resaltan que «diversos grupos extraparlamentarios como la Liga Comunista Revolucionaria, la Liga Comunista Revolucionaria de los Trabajadores, el Movimiento Comunista de Cataluña, Nacionalistas de Izquierda, Partido de los Trabajadores y la CNT han convocado también una huelga y una manifestación.

En el mismo sentido, sin embargo, los policías subrayan que la asistencia a los centros de trabajo y de estudio fue «normal». A pesar de esta normalidad, sí que destacan «paros» como el del puerto de Barcelona, «totalmente paralizado», así como de las «agencias de transporte», que han cerrado por la presencia de «piquetes informativos». También añaden paros de unas horas en empresas del Baix Llobregat y de dos horas en empresas de Barcelona y de la Zona Franca. Los metros y los buses de Barcelona dejaron de funcionar una hora.

Ahora bien, los policías destacan que a «alrededor de la una de la noche, en Santa Coloma de Gramenet, desde un vehículo se disparó a la fachada del Ayuntamiento con una metralleta, algunos de los disparos entraron al interior, sin causar víctimas». En la lista de incidentes, incorporan que una decena de jóvenes interrumpieron el servicio de metro en la Sagrera, rompiendo la cabina del jefe de estación y lanzando el material a las vías, mientras se repartían octavillas de propaganda de la Liga Comunista Revolucionaria IV Internacional contra el golpismo y llamando a la huelga general. También incluyen la detención de «varios estudiantes de la Universidad de Barcelona», por haber colgado una pancarta en la Facultad de Derecho, donde se pide la «constitución de una junta militar y la inmediata detención y ejecución del rey».

«Situación de normalidad en Girona y Lleida»

El documento resalta la «situación normal en Girona» y en Lleida lo complementan con «absoluta normalidad». Así, de Girona escriben que «entre los grupos políticos únicamente Convergència i Unió ha emitido un comunicado expresando su confianza en la Generalitat y la monarquía». También detallan que hacia las diez de la noche, se celebró una reunión en el Ayuntamiento de «fuerzas políticas de diversas tendencias» para estudiar la situación y adoptar una postura conjunta de normalidad». Sobre los sindicatos, recuerdan que solo la USO pidió «serenidad» a los trabajadores y se opuso a la convocatoria de huelga.

En cuanto a Lleida, insisten en la normalidad a todos los niveles, tanto dentro de las fuerzas armadas destacadas y en los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado como en los medios y los grupos políticos, y la «tranquilidad dentro del ámbito sindical». De hecho, prevén que se desconvocará la huelga que se había previsto para el 24 por la tarde. Para los policías, una de las muestras de la normalidad es la convocatoria de una Junta de Orden Público con los partidos y centrales sindicales de la cual hay programada una rueda de prensa.

Uno de los panfletos que se repartieron por Barcelona después del golpe en apoyo a los fascistas
Uno de los panfletos que se repartieron por Barcelona después del golpe en apoyo a los fascistas

Fascistas con un cóctel Molotov

En cuanto a los informes del 25 y el 26 son más cortos, pero contienen algunos hechos que consideran destacables. Se informa de una asamblea en la Facultad de Derecho, para expresar «el rechazo por los hechos ocurridos en el Congreso de los Diputados, la solidaridad con todas las asambleas celebradas por CCOO y UGT en contestación a los mismos actos y la unidad con el resto de las Facultades». «En la puerta de la Facultad había una pancarta que decía La Facultad de Derecho por la democracia«, indican. También hacen referencia a otra pancarta, en la Facultad de Económicas y Empresariales, que decía «Depuración de fascistas de la Policía, la Guardia Civil, el Ejército y la Universidad».

Menos pacífico es el otro elemento que destacan. Según la policía en la estación de metro de Sant Andreu «han aparecido hojas de propaganda, sin fecha ni firma, en apoyo y solidaridad a la Guardia Civil». Uno de los otros hechos que consideran importantes de ser investigados se registró el 25 de febrero. Según el relato policial, «dos individuos ocupantes de una motocicleta han lanzado una botella de líquido inflamable contra la puerta de entrada de la Facultad de Filosofía y Letras junto con unas 100 octavillas en apoyo a un nuevo “LEVANTAMIENTO NACIONAL” iniciado por el teniente coronel Tejero». No se ha desclasificado ningún otro informe de la policía especial sobre los hechos del 23-F en Cataluña.

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