Día complejo, tanto técnica como materialmente en el juicio del caso Efial. Ha sido difícil para el tribunal, para las defensas y las acusaciones, con dos aplazamientos, incluso, un punto caótico. La vista oral de esta mañana de la pieza catalana sobre las irregularidades de ayuntamientos del Camp de Tarragona y las Terres de l’Ebre con la consultora Efial y sociedades relacionadas tenía un programa del día muy importante. En concreto, testificaron dos secretarios interventores que emitieron informes con dudas sobre las relaciones de Efial con los consistorios, cuatro peritos y un inspector de la Agencia Tributaria NUMA 1540, ya jubilado, que firmó los atestados sobre las diferentes sociedades acusadas y sobre los ingresos y gastos de los acusados.
A pesar de las dificultades -inverosímiles ya a estas alturas- de las declaraciones telemáticas, los interventores han detallado las irregularidades que constataron en sus informes tanto del Ayuntamiento como de l’Ametlla de Mar como del de Ascó. Prácticamente que Efial realizaba trabajos que no le correspondían, y que corresponderían al personal del consistorio, y que no tenían ningún control por parte de los funcionarios. Sin embargo, las defensas han sido incisivas en encontrar fisuras. Por otro lado, el NUMA 1540 ha narrado todo su atestado la investigación tributaria de las sociedades y los acusados, señalando ingresos «desorbitados», facturas de servicios que no se habrían prestado e ingresos no justificados de los acusados con pagos, por ejemplo, que procedían de bancos andorranos.
También ha declarado la doctora en Derecho Administrativo y asesora de la Federación Catalana de Municipios, Antonieta Fernández, que ha justificado la fórmula de las externalizaciones de los ayuntamientos tras las reformas en la financiación de los ayuntamientos impulsadas entre el 2010 y el 2013 tras la crisis inmobiliaria del 2008. Y finalmente, una batalla entre cuatro peritos que se ha tenido que suspender porque el presidente del Tribunal, José Ricardo de Prada, un hombre de sonrisa amable hasta que se le acaba la paciencia. Ha sido por la intervención de Francesc Juncàs, exdirector de Análisis de la Oficina Antifraude que emitió los informes sobre Cala Gestió, la empresa municipal de l’Ametlla de Mar y Efial, que no había repasado sus informes y le ha tenido que recordar que su responsabilidad es colaborar con la justicia. Por ello se ha suspendido más de una hora para que repasara sus informes.

«El Farinetes»
La jornada la ha iniciado el interventor de Torredembarra durante la época de los trabajos de Efial, Rafael Oriuel, que ha reconocido sus informes que ponían en duda las contrataciones, los servicios y los pagos a la consultora. La defensa del entonces alcalde del municipio, Daniel Masagué, sin embargo, ha encontrado la manera de intentar debilitar el testimonio. Así recordando la testifical del secretario personal del alcalde Jordi Fortuny que explicó al tribunal la animadversión que tenían.
El letrado del alcalde le ha preguntado sobre esta mala relación que se podría traducir en animadversión y, por lo tanto, debilitar la neutralidad de la testifical. Y el resultado ha quedado en tablas. En primer término, el abogado le ha reprochado al interventor haber escrito un libro, Paseos con Montaigne, una obra autobiográfica con cierto punto de ficción donde trataba al alcalde de «lerdo» y le llamaba «farinetes». El interventor ha insistido que eran memorias con ficción y que reflejaban solo «el acoso que sufrió» por parte de Masegué. Una situación que ha descrito de «dura». Otro de los interventores ha sido el de Ascó que ha admitido que el alcalde nunca le hacía caso y que encargaba siempre contrainformes. Su conclusión es que Efial realizaba trabajos que correspondían al ayuntamiento, sin ningún control de los funcionarios y que no estaban suficientemente justificadas. Las irregularidades también fueron detectadas por la Oficina Antifraude que remitió el expediente, tras la denuncia recibida, hacia la Fiscalía.

Hacienda
Pero quienes se han llevado la palma del estrado han sido los inspectores de Hacienda. Por un lado, el NUMA 1540. Un inspector de hacienda retirado que con jersey de cuello redondo y serio como un moai con los ojos cerrados ha demostrado que la jubilación no le ha afectado la memoria. Recordaba casi al detalle todo el informe. Su conclusión, con una continuidad oratoria sorprendente que parecía el manual de una calculadora, es que las facturas emitidas por Efial acreditaban que una parte de los servicios «no habían sido efectivamente prestados o que los servicios no habían sido efectivamente prestados o que los servicios facturados no se correspondían con el objeto del contrato y en el caso de que se hubieran prestado servicios habrían sido inmensamente sobrevalorados». De hecho, una sobrevaloración como ahora contemplar que los trabajadores trabajaban 265 horas al mes, que quedarían muy lejos de las 8 diarias.
Además, de destacar «graves anomalías sustanciales» de contabilidad. Por otro lado, el NUMA 37877 ha expuesto la inspección de Deep Blue Business, una supuesta empresa pantalla dirigida por un miembro del Consejo Comarcal para cobrar comisiones de constructoras que trabajaban para La Cala Gestió. En un registro en un trastero del alcalde de l’Ametlla, Andreu Martí, encontraron un «libro mayor» donde había facturaciones de las constructoras y las comisiones que habría recibido. En cambio, esta empresa como gasto solo tenía notas de hostelería y de servicios como «Caprabo o el Corte Inglés». La conexión que localizó Hacienda fue el pago por un regalo de boda de Deep Blue Business al entonces alcalde. Mañana será el turno de los interventores de las diputaciones de Girona, Tarragona y Barcelona y de los peritos de las defensas. Y todo apunta que podrían comenzar las declaraciones de los acusados.

