La vista oral del caso Mascarillas ha comenzado con un aperitivo bastante sugerente de lo que vendrá en las próximas jornadas. Y más después de la audiencia previa, donde la sala penal del Tribunal Supremo dejó bien claras cuáles serían las reglas del juego. Este martes, coincidiendo con otro gran escándalo que sienta a ex cargos políticos en el banquillo de los acusados, el juicio del caso Kitchen, se ha iniciado el grueso del juicio al exministro José Luis Ábalos, su asesor Koldo García y el empresario Víctor de Aldama, alma de la acusación por las presuntas irregularidades en la adjudicación de mascarillas durante la pandemia.
La sesión ha comenzado con la práctica de la prueba testifical. Pero no como es habitual, porque las dos primeras han sido por escrito, una especie de derecho que ostentan algunas autoridades. En este caso, han sido Francina Armengol –actual presidenta del Congreso y presidenta de las Islas Baleares durante la pandemia– y Ángel Víctor Torres –actual ministro de Política Territorial y presidente de las Islas Canarias durante el mismo periodo. Ambos han asegurado en una declaración por escrito que no dieron órdenes de comprar mascarillas a la empresa de Aldama. Pero la estrella del día ha sido Víctor Manuel Ábalos, el hijo del exsecretario de organización del PSOE, y el hermano de Koldo García, Joseba, con declaraciones que han hecho levantar la oreja de los magistrados.

«No hablo en clave»
Así, Víctor Manuel Ábalos ha negado ante el tribunal haber «custodiado» dinero de su padre, tal como sostiene la fiscalía anticorrupción. En este sentido, ha asegurado que todo el dinero que ha prestado a su padre es «suyo», obtenido de su trabajo como consultor e intermediario con empresas colombianas. «No soy custodio de nada ni de nadie», ha insistido. Además ha calificado de «lamentable» la situación económica de su padre a raíz del divorcio y ha dicho que por eso le ha dejado dinero en diferentes ocasiones.
Por otro lado, ha testificado que su actividad empresarial se centra en Colombia y que no tenía ningún teléfono encriptado para hablar con Koldo García, el asesor de su padre. El hijo del exministro ha negado haber dado dinero a García o haber tenido «negocios» con él, aunque sí ha reconocido que contrató los servicios de una empresa que administraba su pareja. Una de las cuestiones que ha enfatizado es que nunca «ha hablado en clave» o a través de mensajes encriptados con Koldo García.
Una de las curiosidades que ha justificado es el término «café» que la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil detectó en las conversaciones y, en especial, sobre sus viajes empresariales a Colombia. «Al señor Koldo le gusta mucho el café, pero igual que a mi suegro y a muchas otras personas. Y se refiere básicamente a eso. No puede haber vocabulario encriptado porque yo no tengo costumbre ni sé hablar en clave», ha remarcado.

El ‘hermanísimo’ recogía dinero en la sede del PSOE
El coprotagonista de la sesión ha sido Joseba García, el hermano del exasesor ministerial, que ha reconocido que fue dos veces a la sede del PSOE en la calle Ferraz de Madrid para recoger sobres con dinero. «Que recuerde, solo he estado allí dos veces y ambas para eso, no he vuelto nunca más», ha contestado como testigo a preguntas de su letrada –también letrada de Koldo García– sobre si había ido a Ferraz. También ha admitido que viajó a la República Dominicana y recogió un sobre con documentación como un favor a Víctor de Aldama.
Joseba García ha rechazado responder previamente a las acusaciones, alegando que está investigado en otra causa en la Audiencia Nacional. En el mismo sentido, ha especificado al tribunal que era una mecánica habitual de su hermano ir por el mundo con tres sobres «atendiendo si los gastos eran del PSOE, del ministerio o personales». «Sí, era una manera de llevar la contabilidad o el control», ha matizado. En el paquete de declaraciones jugosas, cabe añadir que entregó 400 euros en billetes a Jéssica Rodríguez, expareja de Ábalos, que le había dado previamente De Aldama, por mediación de su hermano Koldo.



