Este miércoles, en una inédita rueda de prensa, la presidenta del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC), Mercè Caso, defendía el uso de la lengua catalana en los tribunales. De hecho, proponía a los jueces que conocen y usan la lengua a hacer una especie de mantengo el catalán en el ejercicio de sus funciones, pero además, apuntaba un acuerdo entre el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y la Generalitat para dar clases de catalán a los jueces y magistrados que ejercen en Cataluña.

Justo al día siguiente, el CGPJ ha comunicado oficialmente estos cursos, pactados por la presidenta del Tribunal Supremo, Isabel Perelló, con el consejero de Justicia y Calidad Democrática, Ramon Espadaler. Pero la sorpresa ha sido que los cursos ya comienzan con el pie fuera del estribo porque diferencian el catalán del valenciano, es decir, sin respetar la unidad de la lengua. «Se ofrecerán cursos para el aprendizaje del catalán, siguiendo la línea iniciada en 2024 con otras lenguas cooficiales como el valenciano o el gallego», anuncia el Consejo a través de un comunicado haciendo esta distinción dentro de la misma lengua.

El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, con el consejero de Justicia y Calidad Democrática, Ramon Espadaler / ACN

Mejorar la «capacitación»

De hecho, Perelló y Espadaler han firmado dos convenios. Uno tiene como objetivo organizar cursos, seminarios y actividades con los jueces que actúan en Cataluña. Y el otro es específico para la lengua. Así, este convenio busca «complementar y mejorar la capacitación en el uso de la lengua catalana, así como la adquisición de las competencias que son requeridas para el mejor desarrollo de la actividad profesional». Para llevarlo a cabo prevé dos actividades en dos niveles. Por un lado, «uno de iniciación, que corresponde al nivel A2 del Marco europeo de referencia, y por el otro, uno «de usuario independiente, que corresponde al nivel B2 de este Marco».

Los cursos tendrán ochenta horas de clase en línea, con profesor, y veinte horas de trabajo autónomo guiado por un tutor. Cada clase tendrá una duración de dos horas y se impartirán dos días a la semana en horario de tarde. «El objetivo del curso de iniciación es que el alumno consiga un dominio básico de los usos de la lengua que le permitan desarrollar las habilidades de comprensión y producción orales, para poder resolver en catalán las necesidades fundamentales de la vida cotidiana», argumenta el Consejo.

Que el alumno se pueda expresar

En cuanto al curso del B2, el objetivo según el convenio firmado es «que el alumno pueda expresarse de una manera bastante precisa, fluida y correcta». Incluso, apunta que pueda «entender textos de tipo diverso; escribir textos descriptivos, narrativos o discursivos y conseguir una comprensión general de textos orales en registro coloquial o de formalidad media, como diálogos, noticias, conversaciones». «Asimismo», prosigue la descripción, «se pretende que sea capaz de organizar y regular el mismo discurso, de interactuar con el interlocutor para resolver una tarea y de conversar sobre un tema de interés general».

«Es la primera vez», anuncia el CGPJ con entusiasmo, que en los planes de formación continua se ofrecerán cursos para el aprendizaje del catalán, siguiendo la línea iniciada en 2024 con otras lenguas cooficiales como el valenciano o el gallego». «A estos cursos pueden acceder todos los integrantes de la carrera judicial, independientemente de su lugar de destino, así como los y las alumnas de la Escuela Judicial», destaca el comunicado del Poder Judicial.

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