Las perspectivas electorales de Junts per Catalunya de cara a las elecciones españolas del próximo 29-N sitúan al partido de Carles Puigdemont en un reto: reafirmar su papel de fuerza decisiva en la gobernabilidad después del desgaste que hayan podido tener por una legislatura marcada por la negociación y el eslogan de «cobrar por adelantado» que ha quedado a medias en los principales asuntos fijados en el Acuerdo de Bruselas, a pesar de los avances sectoriales que el partido subrayó recientemente en una rueda de prensa para hacer balance de la legislatura. Es lo que apuntan cuatro expertos consultados por El Món, que consideran que la candidatura continuista de Junts, con Míriam Nogueras al frente, afronta estos comicios con el reto mayúsculo de convencer a un electorado que oscila entre la centralidad y la necesidad de articular una voz propia ante la polarización.
El principal objetivo de Junts para estas elecciones no pasa necesariamente por una cuestión cuantitativa de escaños, sino por la capacidad de influencia y la necesidad de ser decisivos en la composición del futuro gobierno español, sea cual sea. El politólogo y profesor de ciencia política en la Universidad de Barcelona (UB) Jesús Palomar considera que el partido busca repetir la «carambola» de la legislatura anterior y convertirse en una pieza indispensable: «La importancia radica en ser decisivos en la composición del gobierno, sea quien sea quien gobierne», en alusión a PP o PSOE. Por su parte, el politólogo y profesor de ciencia política de la UPF Toni Rodon señala que este rol proporciona a la formación una centralidad muy relevante en el discurso político y mediático: «Su aspiración es poder tener también influencia sobre el gobierno español e intentar que algunos de los pactos a los que se lleguen se materialicen».
En la misma dirección, el doctor en Ciencias Políticas y profesor en la UOC Andreu Paneque subraya que cualquier organización de ámbito no estatal tiene como objetivo principal obtener los mejores resultados posibles para maximizar su capacidad de decisión, señalando que para Junts este contexto determina especialmente la marca y el perfil: «Creo que estamos volviendo al momento en que Junts marca perfil ideológico buscando un perfil de votante concreto, sobre todo teniendo en cuenta que en las siguientes elecciones tendrá la competencia –que en esta cita electoral no está–de Alianza Catalana». No obstante, el politólogo y profesor de Ciencia Política y Derecho Público de la UAB Marc Guinjoan recuerda que las encuestas sitúan actualmente a Junts en un rango de entre 4 y 6 diputados en el Congreso, lo que evidenciaría un retroceso relativo y un primer aviso de cara a los futuros comicios al Parlamento de Cataluña, aunque subraya que los sondeos tienden a infrarepresentar «de manera sistemática» el espacio de Puigdemont. «Cualquier cosa que se acerque al resultado electoral de ERC sería un éxito», señala Guinjoan en referencia a la batalla que mantienen las dos formaciones por la hegemonía del independentismo.

Un centralismo equidistante
En el análisis de la aritmética de bloques, los expertos subrayan que Junts intenta transitar por una posición de centro, alejada de los dos grandes polos estatales que representan PP y PSOE, pero con la necesidad permanente de modular su discurso. Esta equidistancia se traduce a menudo en la recuperación de discursos estratégicos como la llamada vía Starmer –o «vía Artur Mas», como la llama alguno de los expertos–, un planteamiento orientado a no investir automáticamente según qué opciones o a buscar alternativas de liderazgo. En cualquier caso, Paneque subraya que el mensaje de Junts es para no quedar excluido de las «aritméticas que puedan salir» después del 29-N. «Ellos están buscando utilizar ahora a su favor una vía que en el pasado utilizaron contra ellos, cuando se apartó a Artur Mas y tuvieron que poner a Carles Puigdemont», indica Marc Guinjoan, a quien le resulta difícil pensar que Junts no apoyará una hipotética «mayoría plurinacional» que cierre el paso a PP y Vox.
No obstante, Andreu Paneque recuerda que este equilibrio responde a la necesidad de marcar perfil ideológico y territorial ante un electorado diverso y competitivo, mientras que Toni Rodon advierte del riesgo de navegar constantemente entre dos aguas: «Te puedes quedar atrapado en el medio y que la gente no te acabe votando, porque no sepan bien qué defiendes». En cambio, Palomar cree que en un momento u otro «tendrán que mojarse, tendrán que posicionarse». «Todo dependerá de la aritmética», señala el politólogo de la UAB, porque si PP y Vox suman 200 a 205 diputados «Junts y el resto de partidos tendrán poco que hacer».
El dilema ante una investidura del PP: ¿abstención táctica o veto insalvable?
La gobernabilidad post-29N plantea uno de los escenarios más complejos para la formación de Puigdemont en caso de que el Partido Popular necesite apoyos o vías de entendimiento para llegar a la Moncloa, especialmente si no se consolida una mayoría alternativa de las izquierdas. Según los analistas consultados, el margen de maniobra de Junts transita por una línea muy fina entre el rechazo a Vox y «la presión parlamentaria» que, según señala Rodon, recibirá la formación de Puigdemont si se da esta situación. Por un lado, Jesús Palomar señala que a Junts le costaría extremadamente avalar una investidura de Alberto Núñez Feijóo «si esta conlleva un reparto de carteras o una coalición explícita con Vox». Una lectura compartida por Marc Guinjoan, quien remarca que un bloque formado por los dos partidos dejaría previamente un margen de actuación casi nulo para los partidos minoritarios.

Sin embargo, Palomar plantea que la posibilidad de la abstención puede convertirse en una herramienta útil en un momento determinado para ejercer como elemento de bloqueo relativo y presionar a unos grandes partidos que, a priori, difícilmente asumirán las condiciones que ponga Junts sobre la mesa. Ahora bien, esta vía no está exenta de riesgos políticos porque, como apunta Rodon, «si te abstienes para facilitar una eventual investidura todos saben que, en el fondo, es como darle apoyo». La estrategia puede dejar a la formación expuesta a las críticas de los adversarios, que, de hecho, ya recuerdan cómo en ocasiones pasadas los de Junts han acabado coincidiendo puntualmente en votaciones de rechazo con el PP y Vox. Paneque, en cambio, manifiesta que si nos fijamos en el eje ideológico «tiene incluso más sentido que puedan pactar en determinadas cuestiones con el PP» si los de Feijóo no consiguen una mayoría absoluta.
El desgaste por la gestión de los pactos y los decretos
Uno de los aspectos que genera más debate sobre el futuro inmediato de la formación es el balance de la legislatura y la gestión de temas candentes como el decreto de vivienda, la multirreincidencia o el acuerdo de Bruselas. Según el análisis de Palomar, decisiones de última hora como el rechazo al decreto de vivienda han generado contradicciones internas y discrepancias en sectores del partido y de la sociedad, con encuestas que reflejan un cierto desacuerdo de una parte del votante tradicional. «Hay encuestas que lo dicen, que hay gente votante de Junts que no está de acuerdo con que se hayan tumbado los decretos de vivienda. Y aquí les puede pasar un poco de factura», afirma el profesor de la UB.
Además, la izquierda ha intentado avergonzar a Junts señalando las coincidencias puntuales de voto con el PP y Vox en determinadas ocasiones. En esta línea, Toni Rodon apunta que la idea de «cobrar por adelantado» defendida por los de Junts no se ha materializado plenamente, lo que podría pasar factura. Un argumento que complementa Andreu Paneque, quien advierte sobre la tensión constante que ejerce Alianza Catalana sobre el partido: «Tienen una tensión que no tenían antes, que los está tensando hacia la derecha en el eje ideológico». A pesar de todo, Marc Guinjoan matiza que la alternativa de PP y Vox en 2023 se veía como una peor apuesta para el votante de Junts, de manera que el acuerdo de investidura inicial no se considera un error de base, sino fruto de un contexto muy determinado.
El escenario sin Alianza Catalana y la carta Puigdemont
Un factor que puede marcar los resultados es el hecho de que Alianza Catalana no se presente en estos comicios españoles, una ausencia que, según los analistas, actúa como elemento beneficioso para Junts a la hora de concentrar el voto útil de centro-derecha soberanista, ya que, según el barómetro del CEO, el 30% de los votantes de la formación de Sílvia Orriols se podrían decantar por Junts en estos comicios. En cuanto a la figura de Carles Puigdemont y la posibilidad de su retorno, que, en principio, se ha dejado para después de las elecciones, los politólogos coinciden en que, aunque se trate de unas elecciones al Congreso de los Diputados donde el impacto puede ser diferente al de unas catalanas, el partido mantiene esta opción sobre la mesa, sea a través de campañas telemáticas o jugando la carta simbólica del liderazgo de cara a la reorientación de futuras negociaciones.

