El director del Centro de Estudios de Opinión (CEO), Juan Rodríguez Teruel, que ya trabajó en la Generalitat con los expresidentes Pasqual Maragall y José Montilla, ha cambiado el método para hacer estimaciones y ha dejado de actualizar el código abierto que se utilizaba para convertir los datos obtenidos en estimaciones de voto y escaños de los Barómetros que publica anualmente. Esto, según el punto de vista de varios politólogos, genera «opacidad» porque no se pueden conocer las ponderaciones que ha utilizado el CEO para hacer las estimaciones de escaños de los últimos barómetros. Una denuncia que también han hecho grupos parlamentarios como Junts y Esquerra Republicana. La misma opinión tiene el exdirector del CEO y doctor en Ciencias Políticas por la UPF, Jordi Muñoz, que considera que la supresión del código va contra la transparencia del organismo público porque no se sabe cómo se extraen los datos. Es decir, los expertos podían entrar al código y hacer sus proyecciones y ver qué ponderaciones había utilizado el CEO para hacer la proyección. Una herramienta que era pública, y que la actual dirección ha dejado de actualizar. Fuentes del CEO consultadas por El Món explican que «desde que cambió la dirección el método que se utiliza para realizar las estimaciones es otro, por eso no se actualiza el código».

Aún así, Muñoz remarca que «el tema no es cambiarlo, porque lo puedes ir evolucionando, sino no publicarlo» porque, según expone, se puede hacer de otra manera, pero ahora mismo no se sabe cómo se hacen los cálculos y defiende que publicarlo es «un ejercicio de transparencia», sobre todo si se costea con recursos públicos y un tema delicado como este. El doctor en Ciencias Políticas y profesor de la UPF Toni Rodon incide en la misma idea que Muñoz. «Que ellos cambien la estimación entra dentro de la lógica, pero una institución, sobre todo si es pública, debería explicar por qué la cambia» y añade que «esconden» la forma de estimar los escaños y el porcentaje de voto. «El tema es que lo han escondido. Es decir, nadie que no sean ellos saben cómo se calculan», sentencia. Las mismas fuentes del CEO añaden que desde el barómetro de noviembre de 2024, el primero con Rodríguez Teruel como director, la técnica para hacer las estimaciones de porcentaje de voto y escaños se basa en el «método de equivalencia a absolutos censales».

El CEO afirma que el nuevo método no necesita «ningún paquete estadístico»

Esta técnica, según alegan, sigue seis pasos que se detallan en los barómetros. Excluye a las personas que no saben o no contestan que votaron en las pasadas elecciones, se ajusta la estimación de voto en blanco y voto nulo intencionado hacia la abstención, se reducen las probabilidades de ir a votar de las personas que declaran tener un comportamiento abstencionista, excluye a los indecisos y se hace la conversión de los porcentajes a absolutos censales y se asignan los escaños por circunscripción. Desde el CEO defienden con este método que «no es necesario ningún paquete estadístico para realizar estas operaciones», y aseguran que esta es la razón por la cual no ofrecen ningún código. Una explicación que no convence porque a pesar de que se haya cambiado la forma de estimar porcentaje de votos y escaños no se detalla ni tampoco se puede consultar la información de cómo han extraído las estimaciones finales. Rodon insiste en que esto es ir hacia atrás porque todas las estimaciones se hacen con código y apunta que «no hay muchas instituciones que no utilicen un algoritmo para calcular la estimación de voto», pero insiste en que la diferencia principal es que «antes cualquier persona podía acceder al código y replicar lo que salía en los dossiers y ahora no». «No hay la sintaxis que te permite replicar los resultados obtenidos», resume, y deja claro que «ahora esto no se puede hacer».

«No explica cómo se hacen las estimaciones»

El también doctor en Ciencias Políticas y profesor de la UAB Marc Guinjoan comparte las impresiones de Muñoz y Rodon, pero puntualiza que lo que hace Rodríguez Teruel es lo que hacen la gran mayoría de centros demoscópicos públicos. Con todo subraya que el también exdirector del CE, Jordi Argelaguet, ya avanzó en términos de transparencia en la institución y que Muñoz fue más allá con «un proceso de transparencia ingente», publicando todos los datos en abierto y ofreciendo «todos los códigos a través de los cuales ellos hacían estimaciones por ejemplo, de votos y descuentos». Y cuando llega Rodríguez Teruel se deja de hacer todo esto y «no explica cómo se hacen las estimaciones». Aunque apunta que es una práctica habitual de la gran mayoría de institutos demoscópicos, es «una pérdida» y una «pena» que no se haya «continuado avanzando en este terreno de la transparencia» y se haya desaprovechado «el bagaje que teníamos, la experiencia y que ya estaban los códigos creados». «No es que sea un drama, pero sí que es una pena que no se haya querido continuar» en la línea impulsada por Jordi Muñoz.

El exdirector del Centro de Estudios de Opinión, Jordi Muñoz, que publicó el código para hacer las estimaciones de voto y escaños / ACN

El director del CEO alega que él no utiliza códigos, pero no explica la ‘cocina’

El tema también fue tema de discusión durante la comparecencia de Rodríguez Teruel en la comisión de Asuntos Institucionales del pasado 18 de septiembre. A preguntas de los grupos parlamentarios sobre la falta de transparencia del organismo tras suprimir el código, el actual director del CEO defendió que no se publican códigos de estimación porque «el tipo de estimación que se hace ahora no utiliza códigos», pero no quiso dar detalles del método que utiliza. En este sentido, añadió que «los códigos se pueden utilizar cuando se usa un método concreto o una técnica concreta de estimación que, al final, se pueda reproducir plenamente con una sintaxis, que se pueda presionar un botón y se pueda reproducir». Con todo, apuntó que en el último barómetro «ya se introdujo más detalle», pero admitió que «se debería introducir más detalle para que todos sepan cómo se hacen».

Sobre el método se limitó a decir que «está publicado», y apuntó que «es el que se utiliza normalmente entre partidos políticos de la cámara para hacer sus propias estimaciones sencillas». «Es un método muy poco invasivo y muy poco agresivo en los supuestos, porque, más que el código, lo importante es que cada uno explique cuáles son sus supuestos cuando ha hecho la estimación del porcentaje de voto o la estimación de la distribución de escaños». Finalmente, defendió que las estimaciones que habían hecho hasta ese momento «aclaran bastante bien cuáles son los tipos de movimientos que se están dando en el electorado, pero también cuáles son las diversas hipótesis en las cuales estos movimientos se podrían confirmar o no».

Críticas de Junts y ERC por falta de transparencia

En esa comisión, los diputados de Junts per Catalunya y Esquerra Republicana reclamaron más transparencia con el director del Centro de Estudios de Opinión. Agustí Colomines, por parte de los de Junts, le reclamó «volver al método del profesor Gabriel Colomé», que dirigió el CEO entre 2005 y 2011. «Es un método en el que se ofrecen, tanto a los periodistas como a los grupos parlamentarios, los datos en bruto, sin ningún tipo de valoración ni proyección electoral», detalló, y añadió que «cada uno viendo la matriz será capaz de ver qué elementos y qué conclusiones se pueden extraer». En este sentido, defendió que es el modelo «más productivo a la hora de que un organismo oficial dé datos al Parlamento, a los grupos políticos y a la opinión pública sin ser un actor político, que no le corresponde».

Por otro lado, el presidente del grupo parlamentario republicano, Josep Maria Jové, recordó que Muñoz publicó en abierto el código que se utilizaba para convertir los datos en estimaciones de voto y de escaños y defendió que «el código por el que se hacen estas estimaciones debe ser público». «Desde que usted no es director se ha dejado de hacer, y no entendemos este cambio de criterio», remarcó, y calificó su supresión de «error» porque es «un retroceso» en las buenas prácticas. «Por rigor científico y por compromiso democrático no podemos permitirnos volver a la opacidad y al secretismo. Conocer este código elimina suspicacias y el CEO no puede ser opaco», sentenció. Jové rechazó recuperar el método Colomé y pidió a Rodríguez Teruel que «no se refleje en Colomé o Tezanos y vuelva a ser transparente y enseñarnos los códigos».

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