La Universitat Catalana d’Estiu (UCE) está a un mes de comenzar su 58ª edición en Prada, en el Conflent, en la Cataluña Norte. Sin embargo, no tiene, ni mucho menos, su futuro asegurado debido a las dificultades económicas. Sus responsables viven con cierta «sensación de desconocimiento y desprecio» hacia lo que es la UCE por parte de las instituciones y, en especial, de la Generalitat. «Este año tenemos el compromiso de espíritu de celebrarla, pero no tenemos asegurada la financiación», expresó Jordi Casassas, presidente de la UCE, en un encuentro esta mañana con la prensa en la sede de la institución en Barcelona.
A pesar de la inquietud económica, Casassas ha presentado el programa de este año y los planes de futuro de la UCE, como mantener su edición de bolsillo en Manresa, en el mes de junio, y el proyecto de crear un «centro de reciclaje permanente de catalanidad» para la diáspora catalana. En todo caso, la edición de la UCE que se inaugurará el próximo 17 de agosto contará, por ejemplo, con la presencia de Josep Lluís Albianya, presidente del «Consejo preautonómico» del País Valenciano; Cristòfol Soler, expresidente del Gobierno Balear y Quim Torra, expresidente de la Generalitat, quienes protagonizarán el acto Tres presidents pels Països Catalans. También participará en esta edición el consejero de Política Lingüística, Francesc Xavier Vila, y habrá un acto en conmemoración de los 750 años del nacimiento de Jaume I. Además, la UCE contará con cursos de diversas materias y actos sobre la actualidad científica, política, cultural y judicial de los Países Catalanes. Asimismo, Oriol Junqueras, presidente de ERC, pronunciará una masterclass y Jordi Turull, secretario general de Junts, hará un posicionamiento sobre Els reptes de futur de l’independentisme.

«De estrecheces a sufrimiento»: subvenciones de la Generalitat pendientes
A pesar de la voluntad persistente para celebrar y dar continuidad a la UCE, el rectorado no esconde su preocupación por una delicada situación económica de la institución, que aún no ha recibido el 20% de las ayudas comprometidas para la edición 2025, ni el 80% de la subvención prevista para la edición de este año. Además, el Consejo Regional de Occitania ha reducido su aportación a la mitad y están las obras y reforma de Vall-Roc, el albergue emblemático que gestiona la UCE y del cual la Generalitat de Cataluña tiene un 69% de la propiedad. Aunque la entidad está acostumbrada a las «estrecheces», este año la situación es mucho más delicada.
El equipo rector reprocha lo que consideran un «desprecio y desconocimiento» del actual Gobierno sobre la UCE, su papel en la sociopolítica catalana y su rol «en defensa de la realidad de los Países Catalanes», tanto en el espacio cultural como en el económico y el político. Como ejemplo, El manifiesto del catalán como lengua de expresión científica, de 1973, el encuentro de cinco presidentes de la Generalitat, la creación del Institut Ramon Llull o la Xarxa Vives de Universidades son eventos aportados por la UCE. «Ocupamos un lugar y prestamos un servicio al país», ha sentenciado Casassas. «No hace falta ser tremendista», ha añadido, pero ha insistido en «la sensación del desprecio y desconocimiento del actual Gobierno del valor de la UCE». Un hecho que, aseguran, no había pasado nunca, con gobiernos de diferentes colores políticos.

