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El presidente en el exilio Carles Puigdemont ha mostrado su satisfacción de que el Tribunal Constitucional haya avalado este martes la aplicación de la ley de amnistía porque significa la «derrota de la estrategia de los diversos poderes públicos españoles que han demorado la aplicación de la ley» y ha asegurado que su regreso no será en clave de partido, sino en clave de país: «Volveremos al servicio de nuestro país». En una declaración institucional desde la Casa de la República en Waterloo sin el logotipo de Junts, Puigdemont ha dicho que «lo que se ha acordado hoy obliga a cerrar la etapa de represión política que sufrimos desde hace más de nueve años». «La orden dada por el señor Aznar de poner obstáculos ha llegado hasta aquí», ha sentenciado.

Puigdemont ha remarcado que la amnistía «obliga a cerrar y acabar la etapa de represión política» motivada por haber votado por la independencia, un período de nueve años marcado por una «utilización inapropiada de los poderes judiciales» para interferir en un conflicto estrictamente político. En este sentido, ha remarcado que la amnistía supone una desautorización en toda regla de la vía represiva y un «reconocimiento implícito» de que el camino judicial no era el correcto. Según el expresidente, «intentar la muerte civil de los líderes independentistas, sociales y activistas es propio de regímenes autoritarios» y resulta inaceptable en el marco de la democracia europea. Asimismo, ha dejado claro que esto no resuelve el conflicto político entre Cataluña y España. «En términos de la relación Cataluña-España, hoy no se soluciona nada», ha advertido.

Además, Carles Puigdemont ha reivindicado la determinación y los resultados de la estrategia del exilio, sostenida junto a los exconsejeros Toni Comín y Lluís Puig y del equipo jurídico que los ha asesorado. En este sentido, el presidente en el exilio ha remarcado que durante estos cuatro años se ha mantenido fiel a cuatro principios: la defensa de las instituciones, el blindaje de los derechos fundamentales mediante la justicia europea, el carácter irrenunciable del derecho a la autodeterminación y las acciones unilaterales democráticas, y el rechazo a cualquier salida personal o individual.

El presidente en el exilio Carles Puigdemont con los exconsejeros Toni Comín y Lluís Puig / ACN

Los principios del exilio y la victoria política

Entre los logros judiciales conseguidos en Europa, el líder independentista ha destacado las resoluciones del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) que avalan el rechazo a las extradiciones fijando el concepto de «grupo objetivamente identificable de personas», la desautorización al Parlamento Europeo para la retirada de la inmunidad y el aval europeo a la misma ley de amnistía. «Decidimos ir al exilio a hacer política y no hemos parado hasta asegurar que el regreso también tenga un sentido político», ha remarcado. En este sentido, ha reiterado que el regreso no se hará al servicio de ninguna sigla de partido, sino en defensa de las instituciones catalanas que fueron amenazadas por la aplicación del artículo 155 y por la represión del Estado.

Impacto de nueve años de represión y agradecimiento social

Finalmente, Puigdemont ha hecho referencia a las «consecuencias en todos los planos» que han tenido estos nueve años de persecución política en el ámbito personal, familiar y político. Además, ha denunciado la anormalidad democrática en la que se han celebrado las sucesivas citas electorales durante todos estos años, y ha enfatizado que Comín no pudo tomar posesión de su escaño en el Parlamento Europeo y que tanto él como el consejero Puig tampoco han podido ocupar su escaño de diputado en el Parlamento. El presidente en el exilio ha utilizado estas situaciones para calificar de «falsedad» y de «insulto» el discurso del «reencuentro y la concordia» que pretende vender el gobierno español y la Generalitat.

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