El presidente del Partido Popular, Alberto Nuñez Feijóo, está aplicando la estrategia comunicativa contraria a Pedro Sánchez en la campaña de las elecciones del 23 de julio. Mientras el actual presidente español está haciendo una gira por televisiones y radios de todo tipo y pide debates frente a frente para desmentir las acusaciones de la derecha, Feijóo rehuye los debates y acude a los medios de comunicación más afines. En este marco, su visita a El Hormiguero de Pablo Motos dejó varios titulares que han provocado polémica y han hecho que varios sectores lo hayan acusado de desconocimiento. Uno de estos sectores que Feijóo desconoce es lo de los defensores de la muerte digna. El vicepresidente de la Comisión de Garantía de una muerte digna, Francesc José María Sánchez.

Alberto Núñez Feijóo, al hormiguero. TAREK/PP

Concretamente, el presidente del PP aseguró que si un enfermo de ELA no quiere la eutanasia se le tiene que respetar. Esto demuestra «un gran desconocimiento sobre la ley reguladora de la eutanasia, la legislación sanitaria en general y el tratamiento de los procesos de final de vida». «Faltaría más que no se respetara en cualquier situación la voluntad del paciente competente!», dice José María visiblemente sorprendido. El vicepresidente de la Comisión de Garantía recuerda que rechazar tratamientos es un derecho fundamental que regula la ley de autonomía del paciente y considera «una majadería» la afirmación de Feijóo. «En todo momento demostró su más absoluto desconocimiento sobre la regulación de la eutanasia, que de hecho es una ley que pasó por el Senado y que, por lo tanto, tendría que conocer», asegura. Añade que es «absolutamente inadmisible» este desconocimiento y que, de hecho, se le puede exigir como senador y presidenciable a los comicios del 23 de julio.

La prestación de la eutanasia, al contrario del que piensa Feijóo, no se puede prescribir, sino que tiene que ser solicitada por el enfermo. «No es el médico quien dice al paciente que ya le ha llegado la hora y hay que producirle la muerte. Es el paciente quien tiene que solicitar de forma libre, consciente e informada el acceso a la prestación de ayuda a morir», explica. De hecho, hay requisitos para poder pedir la muerte asistida. El enfermo se tiene que encontrar en situación de enfermedad grave e incurable o de sufrimiento grave, crónico e imposibilitando. Después, dos médicos y la Comisión de Garantías y Evaluación son los que verifican el estado del paciente y autorizan la prestación. Entremedias hay un proceso deliberativo en que el paciente tiene que prestar reiteradamente su consentimiento. «Una vez realizada la prestación es cierto que su consecuencia es irreversible, pero mientras no se produce la solicitud es revocable en cualquier momento», explica. El paciente, además, lo tiene que autorizar hasta tres veces.

La sedación del padre de Feijóo, un despropósito más

A banda, José María considera «el colmo del despropósito» que Feijóo pusiera como ejemplo de práctica eutanásica la sedación terminal que autorizó para su padre. «Sedación terminal y eutanasia no tienen nada que ver, aunque ambas se pueden producir en un contexto de curas paliativas y final de vida», recuerda. «Si fuera cierto que la sedación terminal del padre de Feijóo fue una práctica eutanásica, habríamos asistido a la confesión pública en un plató de la comisión de un delito en grado de autoría, participando como inductores de una muerte», explica el experto, que recuerda que únicamente es el paciente quien puede pedir la eutanasia y que esto no tiene nada que ver con las curas paliativas.

La sedación terminal busca el confort del paciente en sus últimos momentos, cuando está en fase terminal o situación de agonía. La sedación alivia los síntomas refractarios a pesar de que a veces también puede servir para acelerar la muerte. En cambio, la eutanasia pretende causar directamente la muerte del paciente después de que este haya hecho una petición exprés y reiterada en una situación cínica grave que provoca sufrimiento físico o psíquico que la persona considera intolerables. La ley que regula la eutanasia y que Feijóo parece desconocer ha tenido el aval del Tribunal Constitucional, que ha reconocido el derecho fundamental de las personas a decidir el momento y la forma de morir, todo y la oposición frontal del PP. El sector ideológico que Feijóo representa, asegura José María, «fustigó» el 2005 el médico Luís Montes para practicar sedaciones terminales. «Hicieron una auténtica cruzada contra el médico y lo acusaron de estar haciendo prácticas eutanásicas. Así consiguieron retrasar quince años esta ley tan necesaria», concluye el experto.

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