Verónica Forqué se quitó la vida en diciembre de 2021, poco después de cumplir 66 años en el peor momento de su vida. La actriz, que había tocado el cielo en el mundo de la interpretación, tocó fondo y acabó ahorcándose con un pañuelo. La noticia cayó como un jarro de agua fría entre los fans, que ya sospechaban que no estaba muy bien tras una participación en Masterchef Celebrity que la hizo recibir críticas por todos lados. Ahora, casi cinco años después, su hija ha escrito un libro que pone la piel de gallina.
Por ejemplo, María Iborra acaba dando detalles sobre esos últimos minutos: “Se hizo un nudo en el cuello, ató el extremo del pañuelo al radiador que había sobre el váter y se dejó caer. Frente a ella había un espejo y, seguramente, se miró en él y respiró profundamente para tomar fuerzas antes de dejarse caer para ahorcarse”.
En Yo no soy Verónica Forqué, la única hija de la actriz se muestra arrepentida de no haber podido ayudar a su madre cuando cayó al pozo. Con una sinceridad que hace sufrir, la joven recuerda cómo fueron los meses más duros. La revista ABC la ha entrevistado para descubrir qué se esconde tras este ejercicio de transparencia. La joven no ha podido olvidar el último beso que le dio, cuando se fue de casa sin imaginarse que no la volvería a ver: “Me pregunto si ya había decidido que moriría aquel día…”.

Esa mañana, la mujer que la cuidaba me dijo que la había visto sacar todos los pañuelos que tenía y ponerlos sobre la cama: “Le extrañó, pero ahora sabemos la causa… mi madre estaba valorando cuál sería más adecuado”. Cuando la trabajadora nepalesa la encontró colgada en el baño, llamó a María en medio de un ataque de pánico: “¡Está colgada, está colgada!”.
¿Cuándo empezaron los problemas de Verónica Forqué?
En este libro tan sincero y oscuro, la hija de Verónica Forqué sitúa el 2014 como el inicio del final. Fue entonces cuando la intérprete habría sufrido su primera depresión fuerte: “Era el estado más infernal que había conocido, pero los antidepresivos funcionaron”. El padre de la joven y el trabajo la salvaron, pero ella decidió sorprendentemente que quería divorciarse. Cuando Verónica se vio sola sin la ayuda constante que le había dado la pareja durante tantos años, terminó de hundirse. Que su hermano muriera de maneras extrañas en diciembre de ese año tampoco ayudó.
Tres años después moriría su madre, pero Verónica siguió trabajando. Se postuló para protagonizar la que sería la última obra de teatro que haría y, en los ensayos, parece que los compañeros vieron que algo pasaba. El confinamiento le fue bien, dice, aunque tantos días con ella le hicieron darse cuenta de que su madre tenía un trastorno alimentario y que fumaba demasiada marihuana. Además, comenzó a comprar cosas compulsivamente y se cortó el cabello sin ningún tipo de gracia en un ataque de locura.

Parecía que mejoraba, pero de vez en cuando tenía arrebatos de ira: “Montaba shows en todas partes, también en los supermercados. Además creía que los compañeros de trabajo le hacían ghosting”. En esa época, a finales de 2020, Verónica Forqué ya no estaba bien: «Se encerraba en el hotel sin querer salir, seguramente le parecía amenazador el exterior”. Ya no le gustaba que la reconocieran por la calle, estaba harta de Verónica Forqué”.
¿Cómo afectó Masterchef a Verónica Forqué?
Que decidiera participar en Masterchef Celebrity sería determinante en el final de su vida. El rodaje era “extenuante” con muchas horas de trabajo: “Esa experiencia le resultó agotadora, pero gratificante”. Se criticó muchísimo al programa por aprovecharse de la actriz en un estado tan delicado mentalmente, pero la hija los excusa bastante en esta entrevista: “Ella llegaba a casa contenta y decía que se lo estaba pasando genial, recibía mensajes de cariño de los presentadores… pero no dormía nada”.
María tiene claro que desde la productora del programa debieron darse cuenta de que no estaba bien: “Seguro que dijeron que estaba fatal y que eso era genial, que tendrían más audiencia”. Cuando decidió abandonar el programa, volvió a la rutina sin esperarse que la criticarían tanto cuando se emitiera: “Fue una mierda bastante perjudicial para ella, pero el drama vino después cuando se enfrentó a los detractores y se desestabilizó aún más”.

No lo aguantó y, ante esa avalancha de críticas, Verónica Forqué se habría convertido “en un zombi” si hacemos caso a lo que explica la hija: “Ya ni siquiera se levantaba de la cama, se pasaba toda la noche leyendo las cosas horribles que decían sobre ella y se culpaba diciendo que la había liado gorda y que la gente la odiaba”. A partir de entonces, la idea del suicidio habría comenzado a pasarle por la cabeza: “Me decía que estaba muy mal y que quería morirse. Era doloroso y horrible, estábamos en el infierno y los ojos habían perdido su brillo. Comenzó a quedarse muy delgada, cada vez más pequeña hasta llegar a un estado vegetal mientras la mente continuaba torturándola”.
De hecho, amenazó con cortarse las venas y la hija se vio forzada a esconder todos los cuchillos. Después, se tomó un montón de pastillas… y, a la tercera, no falló. La tragedia afectó muchísimo a la joven, que ahora recuerda ese pozo desde la distancia y el sentimiento de culpa que no consigue quitarse de encima.

