Verónica Echegui murió en agosto del año pasado, víctima de un cáncer con solo 42 años. El mundo del cine ha llorado la muerte de la actriz, quien se hizo famosa como protagonista de Yo soy la Juani, y ahora le han rendido homenaje en un programa de La 2. Uno de los tertulianos invitados ha sido también el actor Álex García, quien mantuvo una relación sentimental con ella durante varios años. En plató, no pudo evitar las lágrimas al volver a ver algunas de las escenas o entrevistas más icónicas de su pareja. Esta era la primera vez que hablaba de ella frente a las cámaras desde su muerte, una pérdida que aún le afecta.
Ahora, hemos podido saber cuándo comenzó su historia de amor o cómo era la intérprete en las distancias cortas: «Todo empezó en la película Seis puntos sobre Emma de Roberto Pérez Toledo. Aún no había pasado nada entre nosotros, ni siquiera nos habíamos dado un beso, pero ahí empezó todo«. La suya fue una relación muy bonita y habrían vivido un montón de anécdotas juntos. ¿Una de las más locas? Cuando Álex García compró un billete de avión para ir hasta Nepal para estar con ella durante 24 horas: «Me dijo que se encontraba mal y no lo dudé«.
El actor reconoce que aprendió mucho de Verónica Echegui, ya que lo «enraizó» mucho en el amor y también en la profesión: «Me mostró un camino meticuloso y visceral en la búsqueda de personajes. Yo, en cambio, le aporté mi ligereza que chocaba con su profundidad». Una pareja opuesta que «funcionó» muy bien, asegura ahora que lo ve con el tiempo.

¿Cómo era Verónica Echegui en la intimidad?
Los fans de Verónica Echegui la vieron en un montón de facetas diferentes después de tantos años de carrera. Álex García, sin embargo, la descubrió fuera de cámaras y asegura que era una mujer maravillosa: «Era real, empática y absolutamente imprevisible», ha descrito. Está claro que había algo dentro de ella que hacía que, todo aquel que la mirara, no pudiera apartar la mirada de ella. Además, ella sabía conectar contigo de una manera que pocos son capaces: «Parecía que tuviera un manual de personas, sabía perfectamente qué grieta tenías y descubrirlo era lo que más le interesaba del mundo».
Verónica Echegui era «intensa», han coincidido todos aquellos que la conocieron. Y esta cualidad la aplicaba también a la hora de prepararse sus papeles: «Hablé muchísimas veces con ella sobre hasta dónde era necesaria la obsesión con nuestro trabajo». Todos la aplaudían, pero la actriz vivía la preparación de una manera demasiado extrema: «Había habido película donde lo había pasado muy mal, ya que dejaba parte de su salud en esa intensidad, en las horas de sueño, en su obsesión«. Todo eso cambió al final de su vida, dice, ya que aprendió a disfrutar del trabajo y descubrió que «podía trabajar sin sufrir».


Una intervención televisiva de su ex que demuestra que aún la quiere y que la actriz era una profesional muy suya, pero también extraordinaria.

