Al otro lado del océano, llega un día en que los cubanos comen pan con tomate y beben vino frente a una ermita que honra a la patrona de Cataluña, la Virgen de Montserrat. Tras una romería hasta la ermita, situada en Matanzas, entre bailes y música, muchos cubanos reivindican sus raíces catalanas o sus vínculos con Cataluña, y luchan por mantener viva la cultura popular catalana en la isla. Este día es el 8 de diciembre, día en que se fundó la ermita y en el que se celebra lo que llaman la Fiesta de la Colla.

La fiesta de los catalanes en Cuba

También conocida como “la fiesta de los catalanes”, la celebración comienza con un espectáculo en la plaza de Matanzas conocida como Parque de la Libertad. En este primer contacto, la banda provincial de música antes del desfile que termina en romería –la población se une a los que desfilan, vestidos con trajes típicos–, comparte música con los ciudadanos, y las agrupaciones de danza tradicional de Matanzas se posicionan como el foco de todas las miradas, de cubanos y turistas, según explica Loreley Rebull, presidenta del Casal Popular Català de Matanzas Gener y Guiteras, y escritora y profesora de francés.

Mientras se lleva a cabo la fiesta y el espectáculo, en la Biblioteca de la ciudad se realiza el tradicional brindis con vino con representantes del Casal Popular Català, la alcaldesa o alcalde y el invitado, una persona o grupo de personas que han sido invitados a disfrutar de esta fiesta de raíces catalanas. Tras un brindis y los discursos de las autoridades, mojan el pan con “salsa catalana”, hecha con tomate, su versión del pan con tomate catalán; y, con el lema “Con pan y vino se hace el camino”, inician la romería llevando un pan grande y largo, sobre “una tabla que parece un altar”, tal como comenta Núria Araüna, profesora de comunicación en la Universidad Rovira i Virgili, que ha asistido en varias ocasiones a la Fiesta de la Colla.

Araüna se la encontró por primera vez por casualidad, paseando por la ciudad, y quedó muy sorprendida con lo que veía: “Fuimos a dar un paseo por donde está la Ermita de Montserrat, y allí nos encontramos la fiesta, y quedamos impresionados y alucinados, porque no sabíamos qué era, pero nos decían que era catalán”. Aun así, les llamó tanto la atención que, al año siguiente, se apuntaron para poder vivir la experiencia completa.

En la Festa de La Colla de Cuba, el pa es puja en romeria fins a l'Ermita de Montserrat de Matanzas / Rosa Herraiz
En la Fiesta de La Colla de Cuba, el pan se lleva en romería hasta la Ermita de Montserrat de Matanzas / Rosa Herraiz

La romería es encabezada por dos motoristas de la policía y un hombre que va haciendo latigazos al aire; y detrás ya entran las banderas catalana y cubana. Por las calles de Matanzas se pueden distinguir cabezas con barretinas y varios de los trajes tradicionales catalanes y de otros lugares como Andalucía, que al ritmo de la música, suben hasta la ermita, situada en las conocidas Alturas de Simpson. Además, para que todos puedan disfrutar de la fiesta, se proporcionan carros tirados por caballos o autobuses que llevan a las personas con movilidad reducida hasta la última parada de la fiesta.

Allí ceden el honor al invitado, que hace sonar la campana de la ermita y comienza la consumición de este pan, que han subido en romería, y se desean prosperidad y suerte para todo el año que está a punto de comenzar. Seguidamente, vuelven los bailes y la música hasta el mediodía, cuando termina la fiesta. Rosa Herraiz, presidenta del Casal Popular Cubà de Vilanova i la Geltrú, define los bailes como “curiosos”, ya que son más bien bailes flamencos que catalanes. Aunque se están haciendo esfuerzos para introducir bailes catalanes en la Fiesta de la Colla, “cuesta mucho porque debe haber una persona que esté allí y que les enseñe”.

La Festa de la Colla davant de l'Ermita de Montserrat a Cuba / Rosa Herraiz
La Fiesta de la Colla frente a la Ermita de Montserrat en Cuba / Rosa Herraiz

Para los ciudadanos de Matanzas, la Fiesta de la Colla es “la mejor celebración de la ciudad, en la que se unen cubanos y personas con raíces catalanas a disfrutar”, tal como afirma la presidenta del Casal Popular Català. A pesar de ser una celebración creada originalmente por catalanes, la Fiesta de la Colla es una fiesta de aplec, que ya desde sus inicios acogía a todas las personas que habían ido a vivir a Cuba en el siglo XIX y a los cubanos, que, curiosos, observaban lo que hacían.

Pero la situación en Matanzas no es la mejor actualmente, ya que el pan puede llegar a ser considerado un producto de lujo en la isla. Según la ficha sobre Cuba publicada por el Ministerio de Asuntos Exteriores de España, que recoge los datos de noviembre de 2025, actualmente el país sufre “escasez de divisas, una fuerte inflación y está sometido a una grave crisis económica” debido a las limitaciones de la pandemia de la Covid-19 y agravadas por el regreso de la isla, en 2021, a la lista en la que el Departamento de Estado de EE.UU. incluye los países que considera que promueven el terrorismo.

A pesar de estas dificultades, los cubanos aportan su granito de arena para no perder la Fiesta de La Colla. La presidenta del Casal Popular Català en Cuba recalca que, a pesar de los obstáculos y “la crítica situación del país”, la fiesta siempre se ha acabado haciendo, ya que “nadie quiere perderla”. Organizaciones y empresas estatales como Cultura Provincial y el municipio “se reúnen varias veces la semana anterior a las fiestas para valorar cómo pueden ayudar, y además, Gastronomía (una empresa estatal), aporta el pan gigante y el vino. Aunque en los últimos años, son emprendedores particulares los que hacen lo posible por esta fiesta”.

Els cubans porten el pa durant la Festa de La Colla pels carrers de Matanzas, Cuba / Rosa Herraiz
Los cubanos llevan el pan durante la Fiesta de La Colla por las calles de Matanzas, Cuba / Rosa Herraiz

La ermita y la figura de la Moreneta

El origen de esta tradición en la ciudad que era conocida como la Atenas de Cuba es la construcción de la ermita que emprendieron los catalanes de la época en la isla, situada en las Alturas de Simpson, con vistas al Valle del Yumurí. La construcción comenzó en 1872, cuando fue aprobada por la Junta Directiva de la Ciudad de Matanzas, y fue finalizada en 1874. La elección de la ubicación no fue aleatoria: los catalanes eligieron esta colina porque por su forma y altura les recordaba la montaña de Montserrat en Cataluña. En la entrada reposan cuatro estatuas con figura de mujer, que representan cada una de las demarcaciones de Cataluña.

Pero, dentro, esta ermita se vuelve más curiosa. Bajo la figura de la Virgen de Montserrat, hay dibujadas en la pared unas rosas y un gran búho. Según explica Araüna, “la población negra mezcla los espíritus de sus creencias con los santos católicos, debido a la imposición que tuvieron que sufrir cuando les obligaron a asumir la fe católica”; todo esto, muy vinculado a la santería, la religión sincretista de origen afrocubano que fusiona las creencias yorubas con el catolicismo. Herraiz confirma lo que dice Araüna y explica que esta ilustración la mandó pintar Milvia Rivero, a cargo de la Ermita de Montserrat y seguidora de la santería.

La Moreneta en l'interior de l'Ermita de Montserrat a Matanzas, Cuba / Rosa Herraiz
La Moreneta en el interior de la Ermita de Montserrat en Matanzas, Cuba / Rosa Herraiz

Rebull afirma también que la Ermita de Montserrat es el lugar espiritual de los catalanes en Cuba y que se tiene como tradición subir al campanario y tocar tres veces la campana y pedir un deseo. Además, en cuanto a la virgen negra, la devoción de los cubanos es fuerte. “No te diré que igual a la que sienten por la virgen de la Caridad, que también es morena y tiene su santuario en Santiago de Cuba, pero sí que muchos cubanos tienen fe en ella y su niño”.

A pesar de lo que aportaron los catalanes a la ciudad cubana, muchos de ellos hicieron negocio y fortuna con el esclavismo. Este pasado histórico no es desconocido para los cubanos, pero el rencor no está presente. Loreley Rebull explica que su sociedad “es una mezcla y que no hay odio por los catalanes por lo que se hizo en un pasado. Se reciben a los extranjeros con respeto y amor”. Al fin y al cabo, “no todos los catalanes se dedicaron al tráfico de esclavos, y además en la época era normal por parte de muchos países, no solo por parte de los catalanes”, comenta Rebull.

Otros rastros de la cultura catalana

La Fiesta de la Colla no es la única catalana que celebran los cubanos en Matanzas. Fiestas como San Juan, San Jordi y la Diada ayudan a promover la cultura catalana en la ciudad de los puentes, pero siempre con su toque personal. Herraiz explica que “la cultura ayuda a vivir a los cubanos. Es el alimento del alma”.

La celebración de la fiesta de San Juan que se realiza en Matanzas, es, cuanto menos, curiosa. Los habitantes de la ciudad van al río de San Juan, donde se quema una especie de muñeco que han paseado por la ciudad previamente con el deseo de que les traiga un año mejor. Este muñeco termina arrojado al río una vez consumido por el fuego. Rebull comenta, además, que “en el mes de junio, se realiza otro cremat y se bailan danzas catalanas antiguas y modernas”. Como explica Rosa Herraiz, “Esta tradición sería un poco como las hogueras; es como el solsticio de verano, de quemar los malos espíritus y las malas energías”.

El 23 de abril, se celebra la diada de San Jordi en la plaza de la Vigía, “un lugar muy emblemático de la ciudad”, añade Herraiz. En la editorial que lleva el nombre de esta plaza, se presentan libros y plaquettes, un tipo de publicación que se utiliza para difundir obras literarias breves. Y, siguiendo la tradición catalana, se realiza el popular intercambio de libros y rosas, junto con bailes y cantos.

Y, para la Diada, se reúnen en el Museo de Arte, donde se explica el significado de la fecha, pero también se habla de costumbres de Cataluña como el carnaval, los correfocs y los castells, “las grandes torres humanas”, todo a través de fotos y vídeos. Rebull recuerda las dos visitas que una expedición de cubanos pudo hacer a Vilanova i la Geltrú, la ciudad con la que está hermanada Matanzas, en la que pudo ver las tradiciones catalanas de primera mano. “Ver los castellers me demostró que la fortaleza está en la unidad y no en destacar”, concluye.

Crema del ninot per celebrar Sant Joan a Cuba / Casal Català de Matanzas
Quema del muñeco para celebrar San Juan en Cuba / Casal Català de Matanzas «Gener i Guiteras» facebook

El sentimiento catalán y el legado que quedó en la isla de Cuba permite que, todavía hoy día, que catalanes y cubanos compartan parte de su cultura. En Matanzas, a pesar de las dificultades económicas constantes, mantienen viva la Fiesta de La Colla, la prueba de este esfuerzo por mantener viva la chispa catalana. Defienden que, mientras haya alguien que impulse la Fiesta de la Colla de Matanzas, que queme el muñeco y que mantenga la devoción por la Virgen de Montserrat, la huella catalana no se borrará de Cuba.

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