Hace la gran pregunta, pero no la responde. Deja que algunos de los personajes con quienes ha mantenido «entrevistas involuntarias» desde que nació su hijo den algunas respuestas. Respuestas posibles. Sus respuestas. Y las pone al servicio del lector. Así afronta Francesc Serés los dilemas sobre la paternidad en su nuevo libro, El primer año (Proa). Siguiendo los primeros meses de vida de su hijo, convierte una narración de hechos cotidianos vividos en primera persona en un ensayo para reflexionar sobre una cuestión que no pretende dejar resuelta. El objetivo es que las reacciones y las relaciones que afloraron durante el primer año de vida de un bebé sirvan de espejo del mundo occidental en pleno siglo XXI.

Nacido en Saidí (Bajo Cinca) en 1972, Serés vive actualmente en Graz, en Austria, con su esposa, Daixa, rusa y mucho más joven que él. Allí nació su hijo, Juli, en julio de 2022, cuando la madre de la criatura tenía treinta y pocos años y él 51. Esta paternidad tardía en un país que no es el suyo, ni el de la madre de la criatura, con unas expectativas de futuro desiguales para los dos progenitores –con una alta probabilidad de que ella viva más años de su hijo que él– y en un mundo cambiante y crispado, es el telón de fondo de El primer año. «El libro recorre un período de un año, el primer año de mi hijo, pero él es un protagonista ausente, un anzuelo, un pequeño imán que atrae a otros personajes que cuentan sus historias», subraya Serés. El autor ha intentado evitar, tanto como ha sido posible, los detalles de su vida familiar, que no son la esencia de la obra. Aun así, reconoce que «es un texto de no-ficción, en el que no se pueden forzar las cosas, porque ha pasado lo que ha pasado». Por lo tanto, inevitablemente tiene un componente autobiográfico, al menos en lo que respecta a la experiencia de descubrir la paternidad en un país que no es el tuyo. «Cuando nace un hijo tuyo en otro país piensas que ya no volverás a tu país», reflexionaba esta semana en un encuentro con la prensa con motivo de la llegada de la obra a las librerías.

La cubierta del libro 'El primer año', de Francesc Serés, de editorial Proa
La cubierta del libro ‘El primer año’, de Francesc Serés, de editorial Proa

Sufrimiento de madre, sufrimiento de padre

Tal como lo ve el autor, se trata de un «libro de inquietudes». «Cada capítulo es una inquietud. Hoy en día no puedes alegar desconocimiento sobre el cambio climático, las desigualdades, las guerras», reflexiona. Y estas preocupaciones obligan a plantearse si es necesario ser optimista para tener hijos. «No te queda otra opción si eres padre, aunque sea por contrato social. Pero ‘optimismo’ es un concepto que debes usar muy dosificadamente. En todo caso, tienes que ser fuerte de corazón», matiza Serés cuando se le pregunta. Y cuando responde está pensando en el cuarto capítulo del libro, que corresponde al mes de septiembre, cuando el niño tenía aún no dos meses: una mujer mayor se les acerca en un parque y se emociona al ver al bebé, hace el gesto de tomarle un pie y no se atreve, hasta un rato después, cuando ya ha confesado que su hijo murió unos días atrás cuando escalaba una montaña. «Me dijo que tenía mi edad», recuerda Serés. Es el capítulo en el que él aferra a la criatura y toma conciencia de lo antinatural que es que un hijo muera antes que el padre. «Tú no; antes yo, por favor, antes yo», escribe en un pasaje que va al estómago del lector.

Personajes (reales) que explican por qué se tienen hijos

Y sobre la gran pregunta –¿por qué tenemos hijos?–, lo admite abiertamente: «No tengo respuesta». A cambio, ofrece las respuestas de sus personajes reales. Por ejemplo, la partera que ayudó a nacer a su hijo, en un parto largo y extenuante que terminó con una cesárea. «Me dio una respuesta que, si la diera yo, sería un poco cursi», reconoce. «Pero es que al final no podremos decir nada en este sentido porque todo se considera cursi», añade con un tono de leve reproche. Sea como sea, elige hacer hablar a la partera: «Porque el amor entre dos no se termine, porque forma parte de las cosas buenas de la vida, porque podremos amar más de lo que amábamos, y ellos continuarán la cadena. Creamos amor donde no había y eso es bueno».

Después de estas palabras desacomplejadas de una partera, se encuentra la opinión, o la vivencia, de otro padre tardío –más tardío que Serés, un empresario de éxito de 66 años–, que le confiesa cómo ha sido su caso: «Para mí fue como un huracán, llegar a finales de los 50, y cuanto más pasaba el tiempo, más. Quería que hubiera alguien detrás de mí. Al principio pensé que la empresa era una excusa y, no te engañaré, había una parte familiar que me molestaba, y es que, conociendo a una hermana que tengo, no lo sé, como si sintiera que hacía planes para que mi sobrino heredara la empresa (…) Ahora la tengo que educar, la tengo que amar. Es mi hija. Eso sí que es profundamente mío, más que todo lo que he hecho con la empresa». El capítulo se titula El gen egoísta.

Autor de novelas, relatos y otras obras de no-ficción

Antes de El primer año, Francesc Serés ha publicado la trilogía de novelas De fems i de marbres –que reúne Els ventres de la terra, L’arbre sense tronc y Una llengua de plom–, y las novelas La mentida més bonica y La casa de foc, que recibió el Premio Proa de Novela y el Premio Llibreter. También tiene publicados los recopilatorios de relatos La força de la gravetat, Contes russos y Mossegar la poma. Otras obras suyas de no-ficción son Matèria primera, La pell de la frontera y El món interior.

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