Todos hemos sentido ese pinchazo en el estómago al conocer a alguien nuevo. Ese pequeño escalofrío que no sabes explicar pero que te hace querer alejarte. La mayoría de las veces, por educación o prudencia, decidimos ignorarlo. Según Thomas Erikson, autor del fenómeno mundial Rodeados de psicópatas, este es el error más grave que puedes cometer.
No hablamos de personas excéntricas o difíciles. Estamos hablando de perfiles que tienen una agenda oculta diseñada para manipularte y extraer todo lo que puedan de ti. Y lo hacen tan bien, que muchas veces pasan totalmente desapercibidos ante nuestros ojos.
La señal sutil que no debes ignorar
La clave no está en buscar cuernos o una mirada malvada, porque los psicópatas se parecen a nosotros y hablan como nosotros. La primera señal de alarma suena en tu interior: ¿cómo te hace sentir esta persona? Si te genera incomodidad, te hace sentir fuera de lugar o simplemente «mal», confía en ese sexto sentido.
Los psicópatas florecen en la sombra de nuestra propia racionalidad. Las personas inteligentes, especialmente los hombres, intentan buscar explicaciones lógicas a ese malestar, tratando de justificar quién les está haciendo sentir mal. Es una trampa mortal para nuestra paz mental.
Consejo del experto: Si intuyes que alguien te miente o intenta ponerte en contra de otros, empieza a tomar notas. Compara sus palabras con sus acciones diarias; la realidad siempre acaba saliendo a la luz si prestas atención a los hechos y no a sus promesas.

¿Por qué son tan difíciles de identificar?
El problema es que estos perfiles suelen escalar hasta la cima de cualquier jerarquía, sea en el ámbito laboral o incluso en el liderazgo mundial. Se aburren fácilmente y necesitan emociones fuertes, de manera que el poder les sirve como el escenario perfecto para controlar y explotar a los demás.
Erikson es contundente al respecto: estamos ante un trastorno de la personalidad que no tiene cura. No intentes cambiar a nadie, ni esperes que comprendan tu dolor, porque simplemente carecen de la capacidad biológica para sentir empatía o remordimientos. Es como pedirle a un daltónico que distinga todos los colores.

La única salida real
Ante una relación laboral o amorosa con una persona de este tipo, la recomendación de Erikson es clara y directa: huye. No importa si es el trabajo de tus sueños o la pareja que creías perfecta; el coste emocional de permanecer es demasiado alto.
Muchas víctimas terminan sufriendo trastorno de estrés postraumático (TEPT), un agujero profundo del que cuesta años salir. La vida es demasiado corta para intentar gestionar a quien no tiene intención de ser gestionado. Si tu intuición te advierte, hazle caso hoy mismo.
Recuerda que no estás perdiendo tu trabajo o tu relación, te estás salvando a ti mismo. ¿Estás escuchando realmente tu sexto sentido últimamente?

