Demetrio Madrid (Villaralbo, 1936) fue el primer presidente de la Junta de Castilla y León, entre 1983 y 1986. Él fue el primer presidente del PSOE en una comunidad que lleva 35 años bajo control del PP. Este veterano político socialista recibe EL MÓN en su despacho del Consejo Consultivo de la Junta en Zamora, ciudad en la que vive. Durante la entrevista repasa la situación de la comunidad castellano-leonesa a pocos días de unos nuevos comicios que pueden marcar un punto de inflexión por la aparición de España Vaciada. Además, también explica su visión sobre el conflicto entre el Estado y Cataluña. En este punto, este exdirigente socialista dice que “no puede ser que la gente vaya a la cárcel porque cometa errores u otros estén exiliados” y sigue asegurando que “no es una situación normal en un país que pretende hablar” porque “para hablar se debe respetar la interlocución entre los que deben decidir”.

Los lemas de los partidos por el 13-F se centran en la cohesión de Castilla y León. ¿Cree que en esta campaña se está cuestionando la comunidad? ¿Pasa por una crisis?

En su momento hubo una crisis, en la elaboración del estatuto de autonomía, cuando hubo tensión con León, que quería tener autonomía propia. La comunidad se inició con 11 provincias, las nueve actuales más las de Cantabria y La Rioja, que con el proceso parlamentario se acabaron separando.

¿Qué problemas surgieron?

Un sector importante de León, sobre todo con algunos personajes fundamentalmente de la derecha, querían una comunidad para ellos sólo. Pero siguiendo lo estipulado en la Constitución salió que la comunidad debía ser Castilla y León, para diferenciar las dos regiones históricas. En ese momento creímos que debía hacerse una única comunidad. Yo defendía la composición actual.

Han pasado los años y las demandas de León se mantienen y la Unión del Pueblo Leonés crece este 13-F. ¿No se han atendido sus demandas en todo ese tiempo?

De 81 parlamentarios León tiene uno, este es el peso que tiene la provincia, aunque cuando se reúnen en algún tipo de manifestación congregan a gente a la que debe respetarse. Para mí ahora, una vez está constituida la comunidad con todas las reglas del juego democrático, volver de nuevo a este asunto es perder bastante tiempo.

Madrid muestra un libro suyo en el que aparece con Jordi Pujol / JAG

Para usted hace perder tiempo, pero los que reclaman será por alguna razón. ¿Por qué perdura ese sentimiento de tener más autonomía?

Pienso que los gobiernos de la derecha no han tenido unas políticas suficientemente esclarecedoras desde el punto de vista pedagógico, pero también desde la atención económica porque las provincias de León, Zamora y Salamanca han sido castigadas por muchas cuestiones. Por ejemplo, en León la gran riqueza ha sido la minería y ésta está prácticamente desapareciendo. Le correspondía al gobierno de la comunidad haber preparado otras alternativas económicas que dieran respuesta a las necesidades que tienen los ciudadanos. El Reino de León tuvo históricamente una presencia importante y fue decisivo, hasta que ocurrió lo que ocurrió, pero hace ya 500 años que estamos unidos.

Hablamos de León, pero también existe la situación creada en lugares como Soria, con el movimiento España Vaciada. Puede percibirse una sensación de abandono.

Ésta es otra historia. Una cosa es lo que ha pasado en el proceso de construir democrática y constitucionalmente la comunidad de las nueve provincias, con la especificidad de León. En Soria lo que hay es una población escasa y envejecida que piensa y con razón de que no se están ofreciendo alternativas para cortar la situación para que sus hijos tengan un futuro donde lo quieren y que si quieren tenerlo en su tierra no tengan dificultades. Esto es debido al despoblamiento, la sensación de desvalidez y de cierto abandono de las propias instituciones.

En Soria se quejan de los partidos grandes y de que los procuradores que salen escogidos acaban acatando las órdenes de Valladolid o Madrid sin pensar en la província…

Es una crítica generalizada que no sólo se hace en Castilla y León. Se basa en pensar que los políticos, una vez escogidos, se dedican a sus intereses y se olvidan de la realidad. Probablemente, esto provenga del sistema electoral, algo que no ocurre en Reino Unido donde los parlamentarios son de un distrito determinado y se ve casi a diario con sus electores. Por el contrario, aquí el distrito es la provincia. Los parlamentarios conocen los problemas de su provincia y hacen lo que pueden, pero debe reconocerse que quien tiene la responsabilidad de tomar decisiones ejecutivas, económicas y poblacionales es el ejecutivo. No negaré que haya algunos procuradores que se desentiendan de su tierra, pero por lo general no es así.

¿Cuál ha sido la clave para que el PP haya mantenido el poder en esta comunidad durante tanto tiempo?

Las últimas elecciones las ganó el PSOE, cuando yo me presenté ganamos con mayoría. Luego José María Aznar empató con Juan José Laborda, pero hubo una ayuda -como con Cs- con el CDS de Adolfo Suárez. Luego existe una razón estructural, de una comunidad con 2.248 municipios. No podemos olvidar que somos herederos del franquismo y que las diputaciones y el sistema poblacional facilitaba mucho el caciquismo. Aún existe buena parte de control a través fundamentalmente de las diputaciones y de algunas familias. A la hora de realizar listas electorales está muy decidido por determinados sectores que siempre han sido manipuladores de la vida social en determinadas localidades y comarcas.

¿Este asunto del caciquismo es sólo cosa del PP o también lo practica el PSOE como partido grande?

Es un partido que ha estado 40 años en la clandestinidad y la derecha viene desde 1936. Es un partido grande porque nació con las primeras elecciones democráticas.

¿Usted cree que la derecha española ha realizado el reciclaje por considerarla democrática?

Es una buena pregunta en ese momento en que hay una lucha tremenda por el poder dentro de la derecha, a muerte. Entre la derecha tradicional, que empezó con Fraga y Alianza Popular. Y ahora si siguen así el PP tendrá que refundarse de nuevo porque con Vox compiten para ver quién es más franquista, quien recoge mejor las esencias de lo que es la derecha tradicional en España.

¿O sea usted ve que la derecha en España está revalorizando el franquismo?

No revalorizando, no lo diría así. La derecha está actuando en algunos aspectos, claramente desde el punto de vista de control y libertades, (en temas como el de las mujeres, la inmigración o Europa) de una forma franquista. Los líderes del PP, al ver que esta oferta está teniendo cierto éxito, están con un estrabismo que no saben hacia dónde tirar: si ser derecha democrática y europea con todas las consecuencias… porque si se les van algunos de sus votantes a la extrema derecha tendrán un problema muy grave, que es un problema de España, no sólo de ellos.

El bipartidismo perfecto no volverá en mucho tiempo, quizás nunca porque están los partidos nacionalistas y complicaciones que hacen más difícil tener una estabilidad institucional y política para el reparto de la representación popular. El PP tiene un grave problema desde el punto de vista de mantenimiento de sus gentes porque todos los de Vox son del PP, originalmente.

Demetrio Madrid en su despacho en Zamora / JAG

Esto arrastrará al PSOE también…

Esta situación la vemos con preocupación, pero lo que hace es reafirmar nuestras posiciones. Tenemos un sentido de estado en todas partes y defendemos la socialdemocracia y no veo ninguna posibilidad de derechización del PSOE.

Este proceso que viven los partidos españoles no parece que deba ayudar a que haya un entendimiento con los partidos catalanes, donde ahora mayoritariamente se apuesta por la independencia.

La participación de Cataluña en la elaboración de la Constitución fue muy positiva y beligerante a favor del proceso democrático, de modo que cuando se hizo el referéndum donde más participación se produjo fue en Cataluña. La Constitución es la prueba del algodón, ha valido para que gobiernen todos los partidos del arco parlamentario. ¿Por qué en estos momentos se ha producido lo que se produjo hace tres años, con esa situación [el referéndum del 1-O]? Creo que la mala política del gobierno central, sobre todo de Aznar y Rajoy, es lo que más nacionalistas ha hecho en Catalunya porque no han estado atentos a lo que estaba pasando. Aquello iba creciendo a medida que no existía una interlocución y se cortaba el buen entendimiento. Aparte, en Cataluña han nacido partidos excesivamente centrados en ver que les iría mucho mejor yendo solos que con el resto de España. Han tenido clientela y han obtenido representación en el Parlament y en el resto de instituciones y han cogido fuerza. Estas dos confluencias han chocado de mala forma porque ha habido una mala política de entendimiento, hasta llegar a la confrontación.

¿Qué propone usted para salir de ella? La demanda del derecho de autodeterminación no dará marcha atrás.

La única forma que existe en política y en democracia es hablando, sentarse y negociar, intentar ponerse en la piel del otro y teniendo una relación lo más cercana, fraternal y solidaria. Lo que está haciendo ahora Pedro [Sánchez] es un buen camino para llegar a esa situación.

Pero este diálogo Sánchez le ha detenido por las elecciones ahora en Castilla y León…

Aún así debe haber una salida. Me parece un retroceso que tiene poco sentido. Y los millones de castellanos, andaluces, extremeños y murcianos que hay en Cataluña: ¿qué hacemos con ellos?

¿A qué se refiere con el retroceso?

La confrontación. La imposibilidad de entendimiento, el fracaso. Es un fracaso de la acción política durante los tiempos fundamentalmente… Para entendernos, de forma dura, con Felipe González, José Luis Rodríguez Zapatero y ahora Pedro Sánchez la situación que se produjo en Cataluña no se habría producido. De hecho, no ocurrió. Y lo que hace ahora el presidente es recoger, buscar, acercar, establecer una mesa de diálogo permanente, atender a las reivindicaciones de los catalanes. Pero yo en Catalunya no veo sólo a los que más ruido hacen. ¿Catalunya sería igual sin la aportación de los millones del resto del Estado que fueron a dejarse la piel trabajando? ¿Dónde está el centro de gravedad de la acción política separatista? Pues en los vértices económicos de Cataluña.

¿Con un gobierno del PSOE habrá posibilidad de referéndum de autodeterminación como el que reclama el Gobierno catalán actual?

La Constitución lo impide, pero imaginamos que se cambia y permite que se haga este asunto y sale un 51% a favor y un 48% a favor de seguir con España o al revés: no soluciona el problema de fondo. En realidad, en Cataluña hay un equilibrio entre gente que podría estar en un sitio u otro.

En cualquier caso, ¿no cree que en este estado de las autonomías le falta algo? Dicho de otro modo, es un régimen que genera malestares en distintos sitios. ¿Qué debería hacerse?

Han pasado 40 años de la Constitución y creo que debe revisarse porque tiene alguna dificultad de estructura. Se debería revisar el título octavo sobre la organización territorial. En la Constitución no están las comunidades autónomas, sólo se dice cómo deben hacerse. Creo que la Constitución debe definir que España está compuesta por 17 comunidades autónomas con sus respectivos nombres. Después debe modificarse el Senado, debe ser un lugar de encuentro permanente entre todas las comunidades. Todos los asuntos sobre el buen funcionamiento del Estado se discuten con el gobierno central.

¿Pero esta revisión que propone cree que es suficiente para Cataluña?

No sé qué pedirían los catalanes.

En Catalunya se reclama que si el Estado permite partidos con programas que incluyen trabajar por la independencia, si ganan, deberían poder materializarla…

Para que esto fuera posible debería incluirse en la Constitución un artículo donde dijera esto. Pero esto debe ser aprobado por el resto. Por otra parte, no parece que sea una buena idea separarnos ahora, cuando la fortaleza del país le ha convertido en el el tercer o cuarto estado de Europa más importante. Debemos digerir con tranquilidad todo lo que tenemos, entremos en una fase de paz social y política y hablemos. Si de aquí sale que efectivamente el 75% de los catalanes quieren la independencia pues habrá que estimarlo, pero no me hables del 48 o 46 o 54% que me da igual, si quedamos a la mitad de los catalanes.

Pero para estimarlo como dice es necesario acceder a un referéndum…

Para estimarlo debemos tener una situación social estable y normal. No puede que la gente vaya a la cárcel para que cometa errores u otros estén exiliados. No es una situación normal en un país que pretende hablar. Para hablar debe respetarse la interlocución entre los que deben decidir.

¿Para usted que haya exiliados por el 1-O impide el diálogo?

Es una anormalidad sobre la que yo ahora no quiero echar un agravio de culpas de por qué se han producido unas anormalidades muy llamativas, con gente que ha estado años en prisión por una cuestión que podía ser noble y se convierte en un agravio para los dos lados. En estas condiciones es muy difícil ponerse de acuerdo porque un acuerdo lleva a cesiones. Debe ceder un poco cada uno para poder llegar al acuerdo. Así llegamos a la Constitución. Entre otras cosas, porque no era la Constitución de ninguno de los grupos que intervinieron. Todos tuvimos que ceder y tenemos una Constitución que lleva años durando y con una sabia modificación puede continuar durante muchos años más.

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