Una cala paradisíaca escondida en el Cap de Creus, accesible solo a pie o en barco, sorprende por sus aguas turquesas y su entorno virgen que recuerda a las playas del Caribe.
La Costa Brava aún conserva rincones donde la naturaleza es la gran protagonista. Acantilados, pinares y un mar de un azul intenso forman paisajes que invitan a desconectar y a disfrutar del Mediterráneo en su estado más puro.
Entre acantilados que se precipitan al mar y aguas que parecen pintadas a mano, se esconde un rincón donde el Mediterráneo se muestra en su máxima esplendor.