Carlos Latre ha vivido experiencias muy curiosas a lo largo de su trayectoria, con años sobre los escenarios y tantos photocalls en los que ha terminado conociendo a famosos de todos los ámbitos. El cómico, que los ha imitado prácticamente a todos, recordó en una entrevista con Phil González el momento en que pudo coincidir con el papa Francisco. Y llegó al Vaticano un poco de rebote, cuando un amigo le ofreció que lo acompañara aprovechando que él tenía que ir para participar en una obra social.
Como hace siempre, el de Castellón compartió la anécdota con mucha gracia: «Me han pasado cosas muy curiosas como conocer al papa de Roma. Tuve la gran suerte de conocer al papa Francisco porque tengo muy buenos amigos y, uno de ellos, es el pintor y artista Domingo Zapata. Me dijo que iba a pintar con el papa, que fuera con él y así lo conocía porque era un hombre muy cercano y muy majo. ¡Fuimos al Vaticano y, efectivamente, tuvimos una recepción privada con el Papa!«.
Y, allí, el argentino le preguntó a qué se dedicaba: «Me salió del alma decirle Mire, santidad, yo me dedico a intentar hacer a los demás un poquito más felices. Me dijo que no dejara de hacerlo nunca y me pidió que rezara por él«.

Allí al lado estaba Román, el director de la ONG Escuelas Infantiles, el encargado de explicarle a la máxima autoridad de la iglesia católica que Carlos Latre era cómico y que hacía un montón de personajes: «Le dijo que podía imitar a muchos futbolistas, entre ellos a Leo Messi». Como no podía ser de otra manera, resulta que Francisco le pidió que lo interpretara: «Le estuve diciendo que había desayunado, que había estado hablando con el Papa y le dije con el acento de Leo Messi que él sería el Papa, pero que yo era Dios«. «No, no, es broma», añadió rápidamente porque todos creyeron que realmente le hizo la broma y, en realidad, se habría limitado a imitarlo: «El Papa Francisco me felicitó y me dijo que lo hacía muy bien, pero que él era de San Lorenzo».
El positivismo de Carlos Latre
Carlos Latre prosiguió la entrevista con una petición directa para los televidentes, a quienes les pidió que intenten ser optimistas porque es una manera de que la vida sea mejor. En un discurso que sorprendió, dejó claro que intenta repartir «amor y felicidad» siempre que puede: «Todos tenemos mierdas y frustraciones dentro, pero debemos entrenar nuestro cerebro para pensar en positivo y sonreír».
«Yo tengo un amigo que te dice, cada día, que ese es el mejor día de su vida. Se ha acostumbrado a decir eso, incluso en los días malos, y eso lo ha marcado. Debemos acostumbrarnos a sonreír y a pensar que todo irá bien», prosigue en una especie de mantra que intenta promocionar.

Sus amigos siguen siendo los amigos de Tarragona con los que creció, dice, un ejemplo que cree que le ayuda a tener los pies en la tierra y a quedarse con la parte importante.

