El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, ha escenificado este lunes, acompañado del ministro de Transportes, Óscar Puente, la puesta en marcha de la nueva empresa mixta Rodalies de Catalunya SME SA. En un acto desde el Palau de la Generalitat, que ha comenzado más tarde de lo previsto, las dos administraciones han firmado simbólicamente el acuerdo para constituir la nueva compañía ferroviaria, la cual empezará a operar oficialmente el próximo año. Se trata de un movimiento pensado para las cámaras, ya que está previsto que la constitución formal –por tanto, real– ante notario se haga esta semana, según fuentes del Gobierno. Esta firma, sin embargo, supone el primer paso necesario para empezar a transferir las competencias de la gestión de Rodalies a Cataluña, uno de los principales aspectos acordados entre Esquerra Republicana y el PSOE en noviembre de 2023 para la investidura del presidente español, Pedro Sánchez.
“No es un cambio de nombre, es un cambio de paradigma”, exclamó Salvador Illa durante su breve intervención -en catalán y castellano, simultáneamente- de este lunes, mientras que el ministro Puente definió la constitución de la empresa mixta como la base de las nuevas «reglas del juego». Rodalies de Catalunya, una vez entre en vigor oficialmente, se encargará de la gestión de la red ferroviaria estatal de cercanías en Cataluña. Ahora bien, el control de los trenes continuará definiéndose, en buena parte, desde Madrid, ya que el 50,1% del accionariado será de Renfe, contra el 49,9% restante de la Generalitat, aunque los estatutos ya fijan que la administración catalana pueda ampliar su participación en un futuro. Desde el Gobierno defienden que las decisiones sí se tomarán desde Cataluña, ya que cinco de los nueve miembros del consejo administrativo han sido propuestos por el ejecutivo de Salvador Illa. En la práctica, sin embargo, Rodalies continúa dependiendo directamente de Madrid.

El organigrama del consejo administrativo
En el organigrama, destaca especialmente la consellera de Territorio, Sílvia Paneque, que asume la presidencia, y el hasta ahora director general de la red de metro de Barcelona, Òscar Playà, que se convertirá en el nuevo CEO de Rodalies. En palabras del Gobierno, Playà será el encargado de «pilotear» la nueva empresa mixta. Más allá de la titular de la cartera de Territorio y el exdirector del metro, la Generalitat también ha propuesto al comisionado de la transferencia, Pere Macias, que antes de asumir este cargo trabajó como coordinador del Plan de Rodalies de Catalunya, dependiendo de Adif, entre 2018 y 2023, nombrado por el gobierno español. El Gobierno también ha propuesto a Teresa Torres, una economista con una larga trayectoria en Renfe, donde ejerció de directora financiera, pero también en Infraestructures.cat. Por último, el exdiputado republicano, Marc Sanglas, cierra las propuestas catalanas para el consejo de administración.
Por su parte, Renfe ha anunciado también sus cuatro miembros en el nuevo consejo administrativo, tres de los cuales son perfiles con cargos de peso dentro del organigrama de la operadora ferroviaria española. En concreto, Renfe sitúa a Marta Torralvo, Miguel Ángel Vicente y Luis Manuel Suárez. También sobresale el nombre de Raquel González, de Unión General de Trabajadores (UGT), que formará parte del consejo en representación de los principales sindicatos del sector. Esta es una de las condiciones que se acordó in extremis con las organizaciones sindicales de maquinistas de marzo de 2025 con el objetivo de frenar la ola de protestas del sector. En aquel acuerdo también se incluyó el reparto del accionariado de la nueva empresa mixta de Rodalies. En este contexto, pues, Madrid, a través de Renfe, continúa teniendo buena parte del control de la nueva empresa de Rodalies, tanto por el porcentaje de la sociedad que tiene como por sus nombramientos y por la trayectoria profesional de las personas designadas por el mismo Salvador Illa.

El peso de Madrid en las decisiones de Rodalies
Tal como han detallado esta misma mañana fuentes del gobierno de Salvador Illa, el consejo administrativo se encargará de tomar todas las decisiones estratégicas sobre la nueva operadora de Rodalies. Es decir, decidirá qué inversiones se harán en la red de trenes de Cataluña, entre otras cosas. Este tipo de decisiones, según apuntan las fuentes del Gobierno, necesitarán el apoyo de tres cuartas partes del consejo administrativo, lo que se traduce en el visto bueno de, como mínimo, seis o siete de los miembros del consejo. A preguntas de El Món, el Gobierno no ha especificado si será necesario el apoyo de seis o siete de los miembros: la duda surge de la operación matemática de calcular cuál es el 75% de la composición del consejo, que da un resultado imposible de 6,7 personas. Sea como sea, teniendo en cuenta que buena parte de los nuevos miembros han estado vinculados en algún momento a Renfe -tres de ellos, con cargos de peso actuales dentro de la operadora ferroviaria española-, Madrid todavía tendrá un peso muy importante en las decisiones que se tomen sobre el futuro de Rodalies de Catalunya.
El funcionamiento de la empresa mixta también ha desatado las críticas de la oposición. Este mismo lunes, en una breve rueda de prensa en el Parlamento, el portavoz de Junts, Salvador Vergés, ha afirmado que la nueva sociedad es «un engaño y una estafa absoluta», ya que considera que Madrid continúa teniendo el control de Rodalies. En concreto, el portavoz juntaire ha asegurado que la ministra María Jesús Montero mantendrá «la llave de la caja» del financiamiento y que el ministro Óscar Puente tendrá «la llave de los trenes»: «Que alguien pueda pensar que la solución demanda una empresa mixta donde Renfe participa con mayoría absoluta, es una estafa absoluta», ha criticado Vergés, que cree que la transferencia de Rodalies pactada por ERC y el PSOE se ha ido «descafeinando» con el tiempo. Por su parte, la portavoz de la CUP, Su Moreno, también ha definido la constitución de la nueva empresa como «una maniobra de marketing» que no resolverá los problemas con los trenes catalanes: «Cataluña necesita un nuevo tren que llegue ya y a tiempo a todo el país», ha exclamado.

Más de tres años de espera
La creación de la nueva empresa mixta Rodalies de Catalunya se remonta a más de tres años atrás, al 2 de noviembre de 2023, momento en que se firmó un acuerdo entre el PSOE y los republicanos para investir a Pedro Sánchez. Ese entendimiento se repitió con el PSC el 30 de julio de 2024, lo que permitió investir a Salvador Illa como el 133º presidente de la Generalitat. Con Illa ya al frente del ejecutivo catalán, las dos administraciones, Renfe y Esquerra Republicana como impulsores de la transferencia ya comenzaron a trabajar para sacar adelante la nueva empresa mixta. En diciembre de 2024 se presentaron las modalidades de la operadora Rodalies de Catalunya, y dos meses más tarde, ya llegaron los primeros acuerdos en materia de inversión para la red de trenes catalana -a través de la Comisión de Inversiones en Infraestructuras, donde participa el Estado y la Generalitat.
Durante ese mismo momento, los principales sindicatos de maquinistas de Renfe y Adif iniciaron un periodo de fuertes movilizaciones para protestar contra la transferencia del servicio de Rodalies, ya que temían perder las condiciones laborales fijadas en el convenio colectivo de Renfe. Para frenar las movilizaciones, los sindicatos acordaron con el gobierno español y el catalán mantener las mismas condiciones en la nueva empresa, motivo por el cual, a efectos prácticos, no notarán ningún cambio con la transferencia. Fruto de este acuerdo, una representante sindical también formará parte del consejo administrativo de Rodalies de Catalunya. Con todos los detalles atados a Madrid, en junio de 2025 se firmó el acuerdo para configurar el funcionamiento de la nueva empresa mixta, el cual se ha ido ultimando hasta este lunes, en que se ha nombrado a los miembros del consejo administrativo. Ahora, a partir de este mes de enero, comenzarán a trabajar para obtener las licencias y los permisos propios. La empresa, sin embargo, no entrará en funcionamiento hasta el próximo año. Así pues, los catalanes habrán tenido que esperar más de tres años hasta tener la gestión, a medias, de Rodalies.



