La campaña Defendemos en catalán, defendemos el catalán, impulsada por Plataforma per la Llengua y el Consell de l’Advocacia Catalana (CICAC), que se propone, entre otros objetivos, sensibilizar a los abogados para que respeten y hagan respetar los derechos lingüísticos de los clientes en el ámbito judicial, cuenta también con el testimonio de juristas que explican su experiencia con la lengua. La ONG del catalán ha publicado vídeos en su canal de YouTube en los que abogados de renombre comparten su experiencia trabajando en catalán y animan a los abogados a usar la lengua en su ámbito profesional. Entre ellos, están los abogados que defendieron a los dirigentes independentistas catalanes en el juicio del Procés en el Tribunal Supremo, como Marina Roig (Òmnium Cultural), Andreu Van den Eynde (Esquerra Republicana), Jordi Pina (Junts per Catalunya).
Pina explica que hizo toda la carrera en Barcelona en «castellano» y que al inicio de su carrera hacía «todas las vistas en castellano» hasta que se dio cuenta de que «el castellano me automatizaba mucho más a la hora de expresarme en un juicio». «En cambio, cuando me expresaba en catalán, como no tenía que traducir mentalmente, las frases que me salían eran más claras y más cercanas y me di cuenta de que llegaba mucho más al tribunal». «A mí ningún cliente me ha dicho que hable en castellano», ha asegurado, y, por ejemplo, ha explicado que en el caso Neymar hizo «todo el juicio en catalán» a pesar de que los abogados de la acusación particular eran de Madrid. Además, remarca que «había compañeros de la defensa que eran de Madrid y me pidieron que hiciera el juicio en castellano por deferencia, pero les dije que no se lo tomaran como una actuación de mala educación mía porque tengo derecho». «Cuando te están obligando a usar una lengua que no quieres usar te están vulnerando el derecho a defensa», y añade que «cuando viene un extranjero no le obligamos a hablar en castellano o en catalán». «Yo tengo que expresarme con mi lengua materna porque es con la que tengo más capacidad de convencer», concluye.
Marina Roig, por su parte, dice que su lengua natural es el catalán y remarca que «si la persona que viene a nosotros es catalanoparlante es importante que esta se pueda sentir cómoda». «Que la persona se pueda defender en catalán es muy importante», y lamenta la «inercia» de los juzgados de hacerlo todo en castellano. A pesar de todo, «cree que esta situación se ha «revertido» bastante y cree que si la abogacía introduce el catalán permite que de una manera «natural» todo termine haciéndose en lengua catalana». «Si en nuestra vida diaria nos desarrollamos en catalán, creo que tienes que normalizar la lengua en tu vida profesional», dice, y opina que la inercia que hay de pasar al castellano se puede revertir. «La abogacía debe hacer el papel de usar la lengua que utiliza en su vida diaria y eso no es ningún esfuerzo» y señala que «no tenemos que cambiar el chip cuando cruzamos la puerta del juzgado». Por el contrario, manifiesta que sí es un esfuerzo para el colectivo de abogados introducir el catalán en los escritos porque «tenemos los modelos de escritos con todas las formas jurídicas en castellano». «Hay que ponerse a ello y hacerlo y cuando tengas hechos los primeros los siguientes ya serán los mismos», puntualiza.
Ser activistas desde la universidad
Van den Eynde, por su parte, señala que el obstáculo principal de la lengua en el ámbito judicial es que «la universidad no es en catalán» y reclama ser «activistas» desde la universidad. «En mi época, nos explicaban muchas cosas, pero no había clases en catalán y no había libros en catalán» y explica la anécdota de que un día encontraron un Código Penal traducido al catalán. En cuanto al ejercicio de la profesión, expone que la principal dificultad es «enfrentarte a un sistema que presupone que la normalidad no es usar el catalán o que lo cambiaremos inmediatamente» y, por eso, pide no cambiar de lengua. «El obstáculo más grande de todo es cuando jueces y fiscales son activistas contra el catalán», y opina que más allá del cambio legislativo, se necesita un «cambio cultural». «Mi consejo es que si tenemos la oportunidad de generar un cambio en el mundo que beneficie al resto de personas, tenemos la obligación de hacerlo. Cuesta muy poco contribuir al bienestar de tanta gente», afirma.
Otros testimonios
En estos vídeos, también aparece Anaïs Franquesa, directora de Irídia – Centro para la defensa de los derechos humanos, que defiende que “si vivimos en catalán, debemos ejercer en catalán, y eso depende de nosotros”, y añade que «se trata de que todos lo usen más, sin problemas ni complejos». Por otro lado, el vicedecano del Colegio de Abogados de Vic, Nàsser Aoukhiyad, explica que «presentar los escritos en catalán incentiva que los órganos judiciales se dirijan a ti en catalán». Finalmente, la responsable técnica de Derechos y Justicia de Plataforma per la Llengua, Marina Pellín, lamenta que hay «una situación de infradenuncia, pero poco a poco se entiende que, si no puedes intervenir en catalán en un juzgado, se te están vulnerando derechos».

