La exposición PolsXtrems. Tu gimnasio para entrenar el pensamiento crítico, una iniciativa del Institut Català Internacional per la Pau (ICIP) y la Dirección General de Difusión de la Generalitat, ha equiparado el aprendizaje del catalán con discursos de odio. Los responsables de la muestra han situado en la última sala del recorrido, titulada El vestidor, unos armarios para efectos personales –como los que suele haber en los gimnasios– con frases discriminatorias en cada puerta. Entre estas inscripciones, está «¡Que aprendan catalán!», junto a mensajes que estigmatizan colectivos o personas por su origen u otras condiciones, como «¡que se vuelvan a su país!», «¡los okupas a la cárcel!», «¡la gente trans, lejos!». Esta situación se da en una muestra que, en principio, y según se explica en la web, está pensada para que los visitantes se adentren en «un circuito de entrenamiento para ejercitar el pensamiento crítico, el diálogo y el respeto por la diferencia».
Esta parte de la muestra ha generado la indignación de Plataforma per la Llengua, que lo ha denunciado a través de su cuenta de la red social X. «Que una exposición que pretende reflexionar sobre los discursos de odio y las noticias falsas equipare el aprendizaje del catalán con frases que criminalizan y estigmatizan colectivos por su origen o condición sexual es vergonzoso y falso», ha denunciado sobre la muestra impulsada por el ICIP, un organismo creado por el Parlamento de Cataluña y que cuenta con un presupuesto de 1,54 millones de euros –1,52 provienen del Departamento de Acción Exterior–. Asimismo, la Plataforma se ha dirigido directamente a la entidad para recordarle que los catalanohablantes son «un colectivo lingüísticamente minorizado e históricamente perseguido en diversos períodos» y le ha reprochado que convertirlos en «verdugos solo desvirtúa el debate y alimenta el mismo marco de desinformación que se dice combatir».
Finalmente, la entidad en defensa del catalán ha señalado que equiparar la promoción del catalán, una «lengua minorizada, perseguida y prohibida históricamente», con discursos de odio no es neutral: «Es una falsa equivalencia que banaliza la discriminación real». Por todo esto, la entidad ha enviado una carta al presidente del ICIP, Xavier Masllorens, para trasladarle que han recibido «diversas quejas» referentes a la exposición inaugurada en el Palau Robert de Barcelona», y le trasladan que la inclusión del catalán en los discursos de odio es un gesto «muy desafortunado». «La carga de negatividad, beligerancia e incluso de odio es muy evidente, e introducir la lengua catalana y su aprendizaje en estas dicotomías es un ejercicio completamente inadecuado e injusto», sentencia.
Hem fet arribar a l’Institut Català Internacional per la Pau una carta exigint la retirada de la part catalanòfoba de l’exposició i oferint-nos a col·laborar en la seva reformulació. pic.twitter.com/ZQhmgUG86O
— Plataforma per la Llengua (@llenguacat) March 5, 2026
Plataforma per la Llengua pide la retirada de la frase que estigmatiza el catalán
En la misiva, la ONG del catalán pide a Masllorens que retire «el título y el contenido de este soporte concreto de la exposición», y se ofrece para «ayudar a sustituirlo por otro» de manera «absolutamente desinteresada». Antes de eso, sin embargo, expone una serie de motivos por los cuales rechaza la frase «¡que aprendan catalán!» expuesta entre frases discriminatorias, como si lo fuera. En este sentido, recuerda que la Constitución española impone el deber de conocer el castellano y que, en este marco, el catalán y sus hablantes «no son ni la lengua ni los hablantes ‘fuertes’, al contrario». Además, también recuerdan que los últimos datos de la Encuesta de Usos Lingüísticos de la Población dibujaban un «escenario realmente complicado para la comunidad catalanohablante en Cataluña».
«Tenemos la certeza de que este proceso de erosión constante de la lengua es fruto, también, de un marco ideológico impuesto que, de manera más o menos sutil, ataca y minoriza el catalán y sus hablantes», destaca la entidad. Y advierte que la inversión de los roles entre agresor y agredido, verdugo y víctima, como hace la exposición, «es un recurso recurrente de las ideologías supremacistas». Asimismo, Plataforma per la Llengua define el catalán como una herramienta de cohesión social. «Aprender catalán integra, y asociarlo a discursos próximos al odio lo deslegitima como bien colectivo que cumple esta función clave», dice la carta. Y reclama que es necesario ser «muy contundentes con cualquier intento de estigmatizar a los catalanohablantes como supuestos agresores». Ante la naturaleza institucional del ICIP, la entidad apela a que el Gobierno tiene el deber de «proteger y fomentar» el catalán, y recuerda que el ejecutivo ha hecho del catalán uno de sus ejes de acción con la creación de la Consejería de Política Lingüística y el Pacto Nacional por la Lengua.

