Veintiuno. Ese será el número de la jornada que reiniciará este lunes el juicio contra los Pujol Ferrusola. Una semana intensa de testificales que deben completar la larga declaración del inspector 89140 del Cuerpo Nacional de Policía, Álvaro Ibáñez, que coordinó y dirigió la cincuentena larga de atestados que configuran la causa. De hecho, continuará con las preguntas pendientes de algunas defensas. No será el único policía que pasará por el estrado, porque también está prevista la testifical de 5 agentes más, miembros del grupo 24 de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal del CNP, la UDEF, que investigó el caso.

Pero, además, esta semana aterrizará de lleno en la vista oral la trama andorrana de la operación Catalunya. Para empezar, por la esperada testifical de Celestino Barroso, exagregado de Interior en la embajada de España en Andorra y que estableció contacto con la propiedad de la Banca Privada de Andorra (BPA), la entidad donde los Pujol tenían dinero sin declarar a la hacienda española. Precisamente, un banco que cerró sus puertas después de una rápida intervención cuando se supo que guardaban el dinero de la familia del expresidente. Además, no será el único banco protagonista, ya que también ex trabajadores de la Banca Reig tendrán que explicar las decenas de transferencias internas en las que involucraron a Jordi Pujol Ferrusola, que no constan en los movimientos oficiales de los titulares de la cuenta sino solo en boletos de ingreso.

Un asunto nunca aclarado y con una ingente cantidad de material aún por desclasificar por parte de las autoridades andorranas, estadounidenses y españolas a pesar de las continuas peticiones. La relación de la BPA con elementos de la policía patriótica y las amenazas que habrían recibido sus directivos y propietarios por parte de policías integrados en la estructura de las cloacas será uno de los objetos principales de las sesiones de esta semana. La trama andorrana de la operación Catalunya aterrizará entonces esta semana en el tribunal de la Audiencia Nacional que preside el magistrado José Ricardo de Prada. Un plato fuerte que se servirá después del copioso aperitivo que sirvieron los miembros de la policía patriótica durante las últimas sesiones.

El inspector jefe Bonifacio Díaz Sevillano, durante una comisión de investigación en el Congreso de los Diputados, el 15 de abril de 2021 / POOL / Europa Press

Policía y banquero

Hay que tener presente que las presiones españolas contra la BPA, con el objetivo de encontrar dinero de la familia Pujol y otros líderes soberanistas, son investigadas por la justicia andorrana, en una larga causa impulsada por el Instituto de Derechos Humanos de Andorra y que dirige la sección de instrucción 2 de la Batllia de Andorra. De ahí que sean importantes, en la lista de testigos, Celestino Barroso, Higini Cierco, Rosa Castelló y Joan Pau Miquel. Todos estos nombres forman parte de la turbia historia de la policía patriótica con la BPA, parte de la cual tanto el exdirector adjunto operativo (DAO) del CNP en la época de Jorge Fernández Díaz, Eugenio Pino, como el exjefe de Asuntos Internos del Cuerpo Nacional de Policía en los mismos años, el comisario Marcelino Martín Blas, ya explicaron, con más o menos pasión, en sus testificales.

En todo caso, las investigaciones y los indicios recogidos hasta ahora en la investigación andorrana esbozan que Barroso, como agregado de Interior en la embajada española en Andorra, contactó telefónicamente con Higini Cierco, entonces presidente del consejo de administración de la BPA. El objetivo de la llamada era celebrar una reunión de manera urgente. Un encuentro que termina celebrándose en la sede de Industrias de Montaña, la sociedad madre de los Cierco. En la reunión, Barroso explica la situación a Cierco: “Mira, quiero que sepas que sería conveniente que hablaras con unas personas en Madrid por el asunto del banco. Si no lo haces, el banco morirá”. Le añade que los “americanos están al tanto”. Una información sorprendente a la vista de las investigaciones del Tesoro de los Estados Unidos para oscurecer el prestigio bancario de Andorra describiéndola como un paraíso para el blanqueo de dinero. Cierco aseguró a la justicia andorrana que no sabía quién era Barroso, ni el poder que podría ostentar.

Más policías y el CEO de la BPA

A la vista de las palabras de Barroso, Cierco le pidió que se entrevistara con el consejero delegado del banco, Joan Pau Miquel, en la sede de la BPA. Miquel explicó el encuentro en su declaración ante el tribunal que lo juzgaba por blanqueo por el caso Gao Ping en Andorra, la primera gran causa contra la entidad y por la que fue condenado. Miquel grabó el encuentro, que se celebró el 6 de junio de 2014, en el que Barroso le pedía que “colaborara” con España si no quería sufrir un “hachazo” en el banco. De todas maneras, Barroso, según un certificado emitido por la Moncloa del 7 de junio de 2021, tenía una protección total. “Cualquier procedimiento abierto contra el Sr. Barroso por actos llevados a cabo durante su misión se enfrenta a esta disposición protectora, que ampara sine die al agente diplomático para que este ejerza sus funciones en las mejores condiciones posibles”, decía el certificado. Así que, siete años después, ninguna explicación de sus amenazas.

En este entramado aparece, uno de los otros testigos de la semana, Rosa Castellón, secretaria del consejo de administración de la BPA. Podrá hablar de un antiguo agregado de Interior en la embajada española en Andorra, el inspector jefe Bonifacio Díaz, Boni, que ya ha declarado y admite esta versión. Este hombre, que conserva las amistades y los contactos en el Principado, era miembro de la dirección adjunta operativa con Pino al frente. Boni, que mantenía una amistad con Castelló, le llamó y le recomendó que advirtiera a sus jefes: “Tienen que ver unas personas en Madrid, aconséjales que colaboren, si no, las cosas no irán bien”

La colaboración fueron los encuentros, en el Hotel Villamagna de Madrid, con un tal “Fèlix Martínez”, que resultó ser Marcelino Martín Blas. Félix es el nombre que una grabación difundida por El Món acredita que Martín Blas había elegido como nombre operativo y encubierto. De hecho, Martín Blas admitió esta versión en su declaración en el juicio de los Pujol. Los encuentros de Martín Blas con Miquel fueron precedidos de una boda en un restaurante, el 23 de junio, curiosamente en un restaurante de Madrid que llevaba el nombre de La Camarga. El exjefe de Asuntos Internos lo testificó y puntualizó que asistieron Eugenio Pino e Higini Cierco. Pino confirmó las conversaciones durante la boda, y las defensas esperan que Cierco las corrobore y ofrezca más detalles. La semana promete.

Martin Blas, en su comparecencia en el Congreso/ Congreso Pool
Martin Blas, en su comparecencia en el Congreso/ Congreso Pool

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