El independentismo ha perdido a uno de sus históricos picapedreros. Es Joan Rocamora (Barcelona, 1957), un filólogo catalán que ha dedicado su vida a lograr la liberación nacional de Cataluña, con todas las peores consecuencias que conlleva esta lucha. Rocamora fue uno de los detenidos en la famosa operación Garzón del año 1992, acusado de pertenecer a Terra Lliure, en una redada contra el independentismo con más figuración que contenido. Una operación que sirvió para avisar urbi et orbi que el Estado no permitiría ninguna acción en el año olímpico de Barcelona.
Rocamora fue detenido y juzgado por la Audiencia Nacional y fue, con Josep Musté -otro gran exponente del independentismo- dos de los 18 condenados -se juzgaban 24- que fueron los últimos en salir en libertad. Ninguno de los dos aceptó en ningún momento ninguna medida de reinserción ni pidieron ningún indulto porque «no reconocían las estructuras de poder españolas». Finalmente, y con una negociación política contrarreloj, el último Consejo de Ministros de Felipe González del 8 de marzo de 1996 aprobó el indulto y pudieron salir de prisión. Ahora bien, con causas pendientes y la amenaza de volver a prisión. Un indulto preventivo.

Retorno a la lucha
Después de casi tres años en prisión, Rocamora volvió a la vida civil y también a la lucha independentista. Actualmente, estaba vinculado a la CUP de Cerdanyola, quien ha informado de su muerte. Rocamora fundó editoriales emblemáticas de la izquierda independentista como Edicions de 1979. Recientemente, publicó Escrits en llibertat, una recopilación de sus artículos en Llibertat.cat, publicación de la cual también es fundador. En el año 2012 fue coautor de Terra Lliure: punt de partida (1979-1995), un libro de referencia de la historia de la organización. Rocamora formó parte de la Intersindical-CSC y estuvo implicado en la consulta del 9-N de hace diez años y del referéndum del 2017 formando parte de la ANC y los CDR. Las muestras de condolencias han llegado de todos los rincones del independentismo.

