La negativa del presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, de permitir que Estados Unidos utilice las bases de Morón y Rota para atacar Irán ha provocado que desde Estados Unidos se haya planteado cortar todas las relaciones comerciales con el Estado español. El tira y afloja entre Trump y Sánchez -que viene de lejos con el gasto militar del 5%- ha sumado un nuevo capítulo tras el ataque estadounidense a Irán, un ataque al que Sánchez ha respondido recuperando el eslogan de Zapatero y el PSOE durante la guerra en Irak. «No a la guerra«, ha afirmado el presidente del gobierno español. «No a la quiebra del Derecho Internacional. No a asumir que el mundo solo puede resolver sus problemas con bombas. En cuatro palabras: no a la guerra», ha destacado el presidente español.
En una declaración institucional hecha desde La Moncloa, el presidente español ha utilizado una multitud de referencias al año 2003 y la alianza entre Estados Unidos, el Reino Unido y el Estado español para la guerra de Irak. De hecho, Sánchez ha cargado con fuerza contra el gobierno de Aznar y el llamado Trío de las Azores. «Aumentó el terrorismo yihadista y subieron los precios. Ese fue el regalo del trío de las Azores: un mundo más inseguro y una vida peor», ha afirmado el jefe del ejecutivo español, recordando que «el mundo y Europa ya han estado aquí antes».
Una apuesta por el derecho internacional
Sánchez ha justificado la postura del gobierno español apoyándose en el derecho internacional. El presidente español ha asegurado que los conflictos no se resuelven «con bombas». El jefe del ejecutivo ha recordado que la postura española no implica una aceptación de las prácticas en Irán ni legitimación del régimen iraní, y ha asegurado que en el año 2003 la mayoría de la sociedad española «siempre repudió la dictadura de Sadam en Irak» y argumenta que eso no impidió que se protestara contra la guerra. «No justifico la guerra», asegura un Sánchez que destaca que el ejecutivo español repudia el régimen iraní que «reprime y mata vilmente a sus ciudadanos» pero al mismo tiempo rechaza la guerra en Irán. «Nos acusarán de ser ingenuos, pero ingenuo es pensar que se arregla con las guerras», ha afirmado un Sánchez que ha destacado que la posición del gobierno español es «coherente».

El presidente del gobierno español ha apelado a volver al camino de la diplomacia y «no repetir los errores del pasado». Sánchez se ha mostrado escéptico sobre la intervención militar en Irán y señala que “no resultará en un orden internacional más justo”, sino “más incertidumbre económica y aumentos del precio del petróleo y del gas”, motivo por el cual ha asegurado que el ejecutivo español está «en contra de este desastre».
Dardo contra Trump
Sánchez también ha aprovechado su intervención para lanzar un dardo contra el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, con quien mantiene un tira y afloja desde el regreso del líder populista a la Casa Blanca. «Entendemos que los gobiernos estamos para mejorar la vida de la gente y aportar soluciones a los problemas, no para empeorar la vida de la gente, y es inaceptable que dirigentes que son incapaces de cumplir esta misión utilicen el humo de la guerra para ocultar su fracaso y llenar, de paso, los bolsillos de unos pocos, los de siempre, que ganan cuando el mundo deja de construir hospitales para construir misiles», ha afirmado Sánchez en clara referencia hacia la política exterior agresiva de Trump.
De hecho, el presidente español ha asegurado que el gobierno ya se ha puesto en marcha para “si fuese necesario”, mitigar el impacto económico de la guerra sobre los hogares y las empresas españolas, y ha destacado que «en estos momentos España dispone de los recursos necesarios para afrontar esta crisis».



